24 °C Coralita Veloz asume la piel de sus personajes y se deja conducir por ellos, en esa enigmática travesía por la conducta humana que emprenden los actores. Pero como Coralita, el pasado domingo sobrepasó una prueba muy difícil en el programa Palmas y Cañas. Allí, ante las cámaras, no hubo técnicas, extrañamientos de Bertold Brecht o métodos de Stanislavski que la salvaran. Su corazón se desnudó súbitamente.
La actriz aceptó la invitación del programa campesino, para que iluminara un homenaje a sus padres Ramón Veloz y Coralia Fernández, esas voces eternas que seguirán alegrando el guateque crepuscular del domingo. Quizá asistió con la corazonada, pero asumió el reto.
Sentada muy cerca de los más fieles e identificables espectadores que haya tenido programa televisivo tan perdurable en el tiempo, la hija de Coralia y Ramón presenció hasta el final aquella singular ofrenda de la memoria agradecida, mientras apretaba el brazo de su compañero, el trovador Ireno García, como si se aferrara a un madero del equilibrio en un mar revuelto de sentimientos filiales y evocaciones.
Tonadas, guajiras, repentistas y controversias; las palabras de los conductores, los aplausos desbordantes y no esos fríos y ordenados por señales lumínicas en el estudio… Todo giraba en torno a dos grandes de la música campesina, especialmente de la amorosa guajira, que terminaron enamorándose para siempre y enamorándonos a todos de nuestros campos, desde un estudio televisivo en el centro del Vedado cada domingo, o desde los bateyes polvorientos que les convocaran.
Para colmo, a cada rato proyectaban viejos quinescopios, con las voces y los gestos —tierna ella, trepidante él— de Coralia y Ramón. Mientras, las cámaras, pudorosamente indiscretas, sobreimponían el rostro crispado, a punto de dispararse en tantas emociones, que quizá la actriz ha requerido más de una vez para representar una tragedia ajena. Coralita, siempre enjuagándose los ojos en sus propios recuerdos, dio una muestra de coraje.
Lo cuento porque la televisión es efímera, y bien merecen quienes no lo vieron implicarse en lo que trasuntaba aquella escena, más allá del homenaje: los padres, aun cuando parten, siguen aferrados a los hijos, acompañándolos en el azaroso camino de la vida, como fuegos que despejan las sombras. Mortales al fin, se las ingenian para perpetuarse en todo lo que legaron, con ese desprendimiento insustituible de quien deja un pedazo de sí en este mundo.
El pasado domingo, Coralita vio a Coralia entrar al set y gritar: ¡Ramón, el guatequeee! Y cuando el tenor de las palmas y los cañaverales entró en escena y se besaron, ambos le hicieron un guiño de eternidad a su pequeña. Doy fe de que sucedió.
También para los que no siguen programas como Palmas y Cañas, por las razones que sean, sirve este pasaje, gracias por permitirme verlo
Muy bonito y real su comentario Alejandro. Ramon y Coralia eran y seran el complemento perfecto entre la guitarra,el tres y las maracas.Vistieron el campo de seda sin que se perdiera la esencia del mismo.Lo felicito por recordarnos lo que no se olvida.Saludos. Modesto Reyes Canto.
Excelente articulo, que los desmemoriados tomen nota y lo quemen en un CD para la posteridad , honrar honra .
Muyyyyyyy hermoso y conmovedor su articulo
Jose Alejandro, simplemente magnífico tu comentario
Muy buen trabajo Pepe! Fue un placer su lectura y rememorar a esas dos figuras de la cultura cubana que nunca nos dejarán: Coralia y Ramón. Un abrazo!
de esas habilidades educativas debería colmarse la televisión y la vida toda. Que unos recuerden y otros conozcan formas sencillas pero cargadas de amor. No hacen falta tantos recursos para hacer cosas lindas
Pepe: Hermoso tu comentario,un pequeño fragmento que quiero destacar. "los padres, aun cuando parten, siguen aferrados a los hijos, acompañándolos en el azaroso camino de la vida, como fuegos que despejan las sombras. Los que tuvimos padres sacrificados y esforzados por nosotros, no pasa un día de nuestras vidas en que evoquemos un recuerdo agradable o un pensamiento nostálgico por ellos. Las costumbres cambian con el transcurso del tiempo, pero hay valores que deben perdurar por los siglos de los siglos. Uno de ellos es amar y respetar eternamente a nuestros padres. Los que somos padres tenemos la obligación de desempeñar excelentemente la responsabilidad que la vida nos brinda hasta el final de nuestros días.
EXCELENTE, EXCELENTE, que forma de narrar ha tenido usted este suceso lo felicito de todo corazón, es un ejemplo de como usar la palabra para llegar al corazón a los sentimientos una vez más lo FELICITO, no tube la oportunidad de ver el programa en vivo, me hubiese encantado, pero al leer su articulo paso por mi mente en vivo y en directo, lo pude imaginar todo, ojala tenga la oportunidad de verlo para comparar lo que imagine a través de su articulo y viendo el programa estoy más que convencido que el rostro de coralita seria el mismo que el que imagino por su descripción. Figuras como la de Ramón y Coralia han dado a este pueblo Nacionalidad Cubana, esa que muchos ni saben identificar, pero muchos más somos los que cada dia nos aferramos a ella y luchamos por ella, lo nuestro es nuestro y pobre de aquel que trate de ultrajarnos lo que nos pertenece.
Es una lástima que desde Toronto no haya podido presenciar ese grandioso y bien merecido homenaje a dos pilares de la música campesina y a la misma vez dos grandes de nuestra Cultura Cubana porque Ramón Veloz Y Coralia no solo eran juglares, sino actores consagrados de nuestra Televisión Nacional. Su hija Coralita es una actriz consagrada y uno de nuestros íconos televisivos y cinematográficos, sin lugar a dudas ha sabido llevar el legado artístico de sus padres. Como cubano siento un gran orgullo por la familia Veloz por su aporte a la Cultura Nacional...lo que me duele infinitamente es que ellos (Ramón y Coralia) no tengan un CD donde se recoja toda esa música campesina que tanto deleitó nuestros oídos...creo que ya es hora de que la EGREM honre a Ramón y Coralia con un honroso CD para quienes los admiramos. Excelente artículo José Alejandro, gracias por palabras tan hermosas para Coralita. Soy un admirador también de sus escritos. Juan Clemente desde Toronto City/.
Enternecedor su comentario que narra desde el corazon un momento inolvidable para todos los que siempre amamos a Coralia y Ramon aun desde el recuerdo
Felicidades, Pepe Alejandro. Hermoso trabajo.
Caballero, excelente artículo; gracias por compartir con sus lectores estos momentos que, lamentablemente, no hemos podido vivir por la distancia. Así es, un dúo maravilloso el de Coralia y Ramón y que siga el Guateque campesino…Saludos desde Quebec (Canadá).
Si. Hermoso trabajo,sobre todo por el hecho de rescatar esos dos grandes e insustituibles de la cultura campesina cubana,como son, Ramon y Coralia que por tanto tiempo engrandecieron el programa ,"Palmas y canas",y hoy todavia se siente su gran ausencia en este medio,pues opino que nadie ha podido aun llenar ese hueco.Muy sentido ,hermoso y valioso su relato estimado senor,que bueno resulta conocer que se hagan estos homenajes honrrando a las grandes figuras artistica de nuestra cultura. La cual en su momento, estos dos grandes, supieron engrandecer y elevar.