Obama no viene (¡snif!)

Autor:

Luis Luque Álvarez

Obama no va a ir más a Europa. Es decir, no por ahora… Y ya hay quejas, sensación de vergüenza. «¿Obama no viene? ¡Tiembla, tierra!».

Es lo que parece resultar del anuncio, por parte de la Casa Blanca, de que su inquilino no pondrá el pie en la cumbre entre Estados Unidos y la Unión Europea, prevista inicialmente para finales de mayo en Madrid, y pospuesta ahora para noviembre. El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien encabeza la Presidencia rotatoria del bloque de 27 países, estuvo días atrás en Washington, y la prensa ibérica dijo que había ido a intentar convencer al hombre de que se diera un salto al aeropuerto de Barajas…

Pero nada de nada. Entonces la BBC se pregunta: «¿Dónde queda Europa tras el “desplante” de Obama?»; El País, de España, titula: «Obama pone en evidencia a Europa», y otros, como ABC —¿quién si no?— van más allá: «A Zapatero se le atraganta el desayuno», en alusión al momento en que aquel compartió con su anfitrión estadounidense, sin lograr convencerlo de que hiciera el que sería su séptimo viaje al Viejo Continente.

Que lo haga la prensa —sin estas cosas no se gana el pan—, pasa, pero también cogieron el temita los políticos. El conservador Partido Popular español, por boca de uno de sus portavoces, Gustavo de Arístegui, señaló que Obama no ve a España como «un país de primera».

Ignoro hasta cuándo algunos querrán ver a Europa como el muchachito que va a la pizarra y se vira para ver la aprobación o el ceño indispuesto del maestro: «¿Lo hice bien, señor?». ¡Es lo que parece! Al general De Gaulle la cuestión le hubiera resbalado. Como le resbaló al actual presidente galo, Nicolás Sarkozy: «¿Qué importa —se preguntó— si la cumbre Europa-EE.UU. tiene lugar en noviembre en lugar de en mayo? ¿Dónde está el drama? ¿Es realmente un problema en el mundo estos días?».

Pero a otros de sus «eurocompatriotas» no les da lo mismo. Es curioso, pues EE.UU. se ha vuelto, con las décadas, un elefante con paticas de plastilina, atado por una enorme deuda con una potencia emergente como China, e incapaz de lidiar con las guerras que él mismo ha emprendido, además de con problemas como la injustificada permanencia de «terroristas» cautivos en la ilegal base naval de Guantánamo. Y sin embargo, queda un sentimiento de reverencia que todavía embelesa a algunos con el paquidermo. Cuestión de costumbre será…

Ahora bien, ¿por qué Obama no irá esta vez? Unos explican que porque no tiene nada nuevo que contarles a los europeos, ni nada que oír de ellos. «La UE no es un problema, ni le sirve a Washington para resolver problema alguno», dice llano un colega de El País. Las cumbres anuales se han vuelto rutinarias, y no debe sobrarle a Obama el tiempo para gastarlo en bostezos.

Otros entienden que, con el escaño demócrata perdido en el Senado tras la votación de días atrás en el estado de Massachusetts, es hora de que el mandatario se concentre en hacer bien el papel en cuestiones domésticas, pues de nada vale andar ganando Nobeles por allá por Escandinavia mientras en el patio abundan los desempleados. Las elecciones de medio término serán en noviembre, y las mayorías demócratas en el Senado y la Cámara pueden resentirse por el declive de la popularidad del propio Presidente. Hay que cuidar, pues, la casa, ¡o no habrá quien saque una ley adelante si los republicanos retoman el control en los dos sitios!

Por otra parte, puede estar pesando el hecho de que Obama no ha obtenido las respuestas que esperaba de los gobernantes del otro lado del Atlántico para intentar meter en el jamo a los talibanes de Afganistán, país que se ha vuelto un agujerito del que no sabe a derechas cómo sacar a EE.UU. del modo más decente posible, y en el que no parece haber intenciones de implicar a muchos más soldados europeos, al menos no en la línea de combate.

Pero alguna colaboración habrá: el jueves pasado, por ejemplo, Alemania habló de aumentar sus instructores militares allí hasta 1 400 —entiéndase: entrenadores, ¡lejos de las balas!—, mientras que EE.UU. decidió poner a disposición de los soldados de la UE un lote de sus propios vehículos blindados contra artefactos explosivos (¡¿ahora?! ¿Tras ocho años y después de cientos de efectivos europeos muertos?).

En fin, que el matrimonio a veces se aburre. Y si el esposo no viene algún día a dormir, ¿a qué viene el llanto?

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