27 °C Mientras la nieve despeina a Pushkin en una plaza de Moscú, en La Habana se descongela el cariño entre dos pueblos predestinados a quererse, por encima de todo; hasta de un cisma. El corazón es tozudo, aunque las matrioshkas no bailen guaguancó, ni las jutías congas digieran el pan negro.
Rusia es invitada especial a la Feria Internacional del Libro de La Habana. A decir verdad, nunca se fue de nuestro traspatio sentimental, a pesar de todo lo que sucedió, y de que algunos esgrimieran la lápida. Más bien estos días de abrazos entre páginas, filmes, fuetés y acrobacias, realzan lo que está incrustado en la memoria afectiva de dos culturas tan diversas y convergentes a la vez.
El cubano nunca olvidará a ese país inmenso, que al final expirara de sus propios errores y miopías luego de una proeza histórica impar liderada por el gigante Lenin. Fue la URSS quien nos abrió el pecho, con un rudo abrazo de oso siberiano, cuando nos quedamos solos ante la sutil águila imperial.
Cuba erigió la nueva vida gracias a miles de técnicos soviéticos que compartieron nuestra suerte con su inteligencia y destreza, aunque también revendieran en los barrios las baratijas que adquirían en los mercados especiales que tenían aquí. Generaciones crecimos con la famosa «tubería» de recursos desde el Báltico: una especie de cornucopia que sostenía nuestra economía y hasta la mesa, a cualquier costo. Un defecto del cual vivimos también.
No hay rincón de esta Isla donde no dejaran una huella. De Moscú a La Habana y de La Habana a Moscú miles de cubanos entrenaron su talento y forjaron su futuro en cualquier disciplina. Nos abrieron también las arcas de su sabiduría.
De ellos, siempre me impresionó la acendrada espiritualidad que subyacía bajo cierta cáscara de rudeza, esa rudeza que les permitió vencer tantas pruebas, objeto de burlas en afectados salones de Occidente. Al final, debajo de esa cáscara hay una tronante melancolía que estalla en veladas y fiestas, cuando, pasados de vodka y de nostalgias, entonan lánguidas y viejas baladas con los ojos humedecidos: el alma rusa.
Solo con esa alma cruenta y tierna a la vez, salvaron a la humanidad del fascismo y entregaron 20 millones de vidas también por el socialismo: un socialismo que, plagado de imposiciones y voluntarismos, no supo cuidarse ni revisarse, ante enemigos tan poderosos que lo estaban midiendo minuto a minuto.
Crecimos con el alma rusa en la épica de Tolstoi, los intersticios sicológicos de Dostoievski, y la mordacidad contra los mediocres de Chéjov; más tarde, bastante tarde, descubrimos a Bulgákov. Tchaikovsky y Prokofiev entonaron plenitudes eternas, como Shostakovich, quien compuso su Sinfonía Leningrado, un tributo a la paz, bajo el asedio de los nazis sobre esa ciudad. Eisenstein sigue atrapando con su lente eterna el cochecito que desciende por la escalinata, como una metáfora de la Historia humana. Todos ellos nos acompañan en la Feria del Libro, junto a sabios e insignes científicos y artistas. Junto a sus héroes.
Ya la historia no se puede cambiar, y lo que pasó, pasó. Pero por ahí andan Los hombres de Pánfilov, Así se forjó el acero, La carretera de Volokolamsk… aquellos libros que, más allá de sus cuestionables valores literarios, iban en las mochilas de nuestros milicianos e inflamaban su coraje. Por ahí están todavía los autos Lada, que tanto han servido al cubano, los longevos ventiladores Órbita y las lavadoras Aurika; los camiones Kamaz y tantos artefactos inmensos y sobredimensionados, pero fieles y perdurables como los rusos. Cuántos cubanos allá, cuántos rusos aquí fraguaron familias. Cuánto samovar o matrioshka muy cerca de Changó.
Aun con la caída estrepitosa del esfuerzo de más de 70 años, ese pueblo ruso sigue dando lecciones: ahí está esa experiencia revertida, para ilustrarnos de los errores que no puede cometer el socialismo, entre tantos acechos.
Uno de aquellos días finales, y de visita en Moscú, alerté desde una crónica, ante cierto destape pronorteamericano: «Oh Puskin, el pato Donald camina por Moscú…». Dos décadas después, y en un mundo mucho más estandarizado, constato en La Habana que el alma rusa es muy fuerte. No sé, tengo el presagio de que el osito Misha anda aún por las calles de Moscú…
Tenemos que mirar la coyuntura con Rusia por encima de cualquier espejismo ideologico por el simple hecho de que mas tarde o mas temprano tendremos perfectas relaciones con Los Estados Unidos que estan indisolublemente unidos a China en la economia global y que depende de Rusia en muchisimos aspectos, no solamente por el titanio ruso con el pueden fabricar aviones de fuselaje largo como los B-52 y otros aviones y misisles de esa magnitud, sino que de cualquier manera, en nuestro desarrollo estaran enlazadas tres potencias fundamentales: China, Rusia y Estados Unidos. China ya compro el boleto hace rato, ahora lo hace Rusia y en la cola esta Estados Unidos, cuando tengamos a los tres sentados, proyectaremos la pelicula..., ahora estamos mirando solamente los avances de lo que podra ser para Cuba y el Caribe: energia nuclear,un centro espacial, grandes centros internacionales de atencion e industria medica y farmaceutica, puertos libres para el comercio, centros de servicios internacionales, y mas, si nos lo proponemos.No miremos el pasado en sus abismos,si defectos tienen los rusos, los nuestros botando energia y recursos llegan al techo, sino miremosnos mutuaemente en las luces que quedaron en el hogar que nos forjo con calor y vida, y esa es la luz ahora, Rusia, la copa que hoy liberta, el presente, ese que ha de vivir cada cristiano...manana habra otras alegrias y las compartiremos sanamente con amor al projimo, como siempre ha sido en Cuba.Tu articulo es magnifico y me alegra, no se puede vivir del pasado, eso es alienante desde el punto de vista de la siquiatria.
soy de una generacion que creció bajo la impronta sovietica. Quiero decir que la literatura sovietica , a pesar de la pesada carga que significo el realismo socialista , produjo grandes nombres. Me acuden a la mente Sholojov , y Pasternak, sin olvidarme de Efremov, ese gigante de la ciencia ficcion. Por cierto en su obra cumbre , anticipaba la posibilidad de retrocesos en la construccion del socialismo en algunos paises.
Hermoso su relato y muy cierto .Siempre el fantasma de la URSS ha caminado entre nosotros.Jamas nos ha abandonado,aun sigue latente en nuestros corazones.Como expreso usted anteriormente.Aunque las matrioshkas no bailen,yo diria mejor un son o un danzon cubano,o una excelente contradanza cubana o quizas nuestro orgulloso Zapateo cubano, que destila nuestro absoluto cubanismo por doquier y envuelve el aire con el olor de la real cubania de nuestra patria.Son verdaderamente estos ritmos entre tantos otros creados por nosotros, los que para mi recojen mejor la gama de nuestra amplia cultura,pues el guaguanco aunque es muy nuestro,siempre se ha inclinado mas al sector de la poblacion que lo creo, y creo que aunque es muy cubano y todos nos sentimos muy orgulloso de el, no abarca toda nuestra cultura sino parte de ella(la afro).Es cierto que muchos fuimos,los que crecimos bajo la influencia cultural y educativa de este pais,al que mucho tenemos que agradecer,y al que todos aun extranabamos en todo este tiempo,pues no falta a veces un suspiro melancolico de nostalgia de nosotros los cubanos;por ej,a las exquisitas latas de carne rusa,que vendian en todos nuestros mercados y que le puedo asegurar,son incomparables a cualquier otra que yo haya probado hoy por hoy,y puedo decir,que han sido unas cuantas.Sentimos aun nostalgia de la gran sabiduria de este gran pais,la cual nos ayudo a formar y preparar en gran parte la nuestra,y de la cual estamos todos muy agradecidos y orgullosos.Recuerdo que cuando comenze mis primeras clases de danza era apenas una nina muy pequena y la primera danza que aprendi a bailar fue una polka rusa de la cual aun hoy me siento tan orgullosa!!,pues fue la primera danza que baile en mi vida y aunque apenas tenia seis anos de edad, la llegue a bailar tan excelente(modestia y aparte como decimos nosotros),que llegue a convertirme en la primera en mi clase e incluso a competir con este baile, que perteneciendo a una cultura distante a la nuestra ,para mi no constituyo ninguna diferencia.Me encanta el hecho ,que hoy ambos paises dejemos a un lado esas diferencias que alguna vez tuvimos, y reanudemos nuestros lazos que realmente nunca han sido disueltos completamente,pues este distanciamiento nos mostro que estos lazos eran mas fuertes y profundos que lo que pensabamos.Porque esta ausencia de ellos en nosotros durante todo este tiempo,realmente fue una ausencia muy sentida,ya que ellos, formaban parte, ya; de nuestra familia.Pero en las mejores familias siempre existen diferencias,que al final siempre van a ser superadas por el amor familiar.Pienso yo que este pueda ser el caso ahora.Espero que cada uno haya sabido sacar una gran ensenanza de los errores y esta nos ayude a fomentar una mejor relacion futura para ambos paises,que en posicion geografica puede que estemos lejos,pero en el corazon estamos tan cerca,que incluso, si nos lo proponemos, podemos llegar a latir ambos,como si ambos dependieramos de un solo y gran corazon con los mejores latidos de vida del todo el planeta tierra.
Considero de especial interés abordar este tema en nuestra prensa.Conocer y recordar siempre lo realizado por el pueblo ruso en favor de la humanidad, sus costumbres y tradiciones es muy necesario para las nuevas generaciones de cubanos
Soy uno de los millones de cubanos que forjaron su futuro en la patria de Lenin, ese pasado es imposible olvidar, aún si se restablecieran las relaciones con el monstruo como lo calificara Martí. es verdad existió el realismo socialista, del cual también fuimos víctimas, pero a Shólojov le entregaron el Premio Nobel. Para mí la URSS, que desgraciadamente no existe, es una segunda patria.
Aunque ya la extinta Unión Soviética no exista cuba seguirá siendo un baluarte del socialismo mundial desafortunadamente Gorvachov se dio a la tarea de destruir el socialismo soviético siendo la URSS la segunda potencia mundial eso fue muy triste para la historia del mundo
José Alejandro Soy uno de los miles que viajó a Moscú a buscar título y regresó amando ese país. La cosa no fue "miel sobre hojuelas", hubo momentos de crudeza y desazón. Pero otros entrañables que me marcaron para siempre. Mi balance es tan positivo, que hoy después de 20 años sigo añorando lo vivido. Los rusos y su cultura merecen el lugar que se han ganado en el alma de la nación cubana. Tus palabras me interpretan y emocionan, te felicito. No pares de escribir. A estas alturas, tu columna es el motivo principal de mi visita a este sitio desde la lejanía.
José Alejandro, ante su sentido relato mis palabras son tan insignificantes, pero no quiero pasar por alto que me ha transportado a mi época de la Secundaria Básica, cuando cambiamos el aprendizaje del idioma inglés por el idioma ruso,, cuando comencé a conocer la literatura rusa. También me llevó a la etapa de los filmes soviéticos que aunque a muchos les resultaba aburrido, por ellos pude conocer mucho de la historia de esos países y a valorar la calidad del cine soviético en todos los sentidos. También pudimos conocer diferentes manifestaciones de la cultura como su música, teatro, ballet, etc. Y lo más importante para mi fue tener la oportunidad de ir a la Plaza Roja, que a pesar de tiempo pasado, aun recuerdo la emoción que recorrió mi cuerpo al visitar el mausoleo,y de sentirme frente a ese gran hombre que fue V.I.Lenin.
Soy un estudiante de la UCI, no vivi esa epoca de la URSS, pero me hubiera gustado mucho. Soy un gran admirador del pueblo ruso, y de su pais, y sobre todo de la extinta URSS, que pese a lo que dicen muchos por ahi creo que fue un gran pais, y pese a sus errores fue un ejemplo para el mundo, un ejemplo de amistad y de solidaridad, algo de lo que deberian aprender las grandes naciones capitalistas de hoy en dia, la URSS que compartio sus riquezas con una gran cantidad de paises pobres, creo que nunca debio haber desaparecido, es una lastima, talves si hubieran resuelto sus problemas internos hoy aun existiera y talves el mundo no estaria como esta. Quisiera que nuestro pais volviera a estrechar lazos con el pueblo ruso, creo que es un pais encantador y de personas muy humildes, creo que son cosas que heredaron del socialismo ruso, que aunque no fue el mejor nunca debio desparecer. Saludos
La URSS marcó un cambio en la historia de la humanidad y de los oprimidos. En Cuba la URSS dejó una huella profunda, imposible de olvidar. Nuestra gratitud será eterna, no solo con los Rusos, sino con todos los pueblos de las ex-repúblicas soviéticas, desde el Báltico hasta el Kirguiztán. Saludos
Tambien estudie en la URSS y tengo ese tiempo como la mejor etapa de mi vida. Tantos amigos que me tendieron su mano cuando casi ni entendia que estaba hablando el profesor, esta historia la pueden contar miles de cubanos.Desgraciadamente con la URSS se perdio el Sputnik, Tiempos Nuevos etc,etc. Los cubanos no comprendieron que fue lo que sentencio a la URSS y se oyen criterios, como en uno de los comentarios a su articulo, extremadamente superficiales culpando a Gorbachov de la desaparicion de la URSS. Para nosotros fue como si algun director haya puesto konies antes de terminar la pelicula. La vida de los pueblos de la URSS no termino con esta, junto a los problemas que han llegado a nosotros seguramente tambien debe haber logros. Solo conociendo toda la historia podremos tener una opinion objetiva y profunda de la realidad. Si, el alma rusa es inmensa y noble. Muchisimas gracias por su articulo, revivio recuerdos que aguan los ojos.
Saber que volvemos a acercarnos a la gran patria de Lenin me causa regocijo. Fui de los miles que adquirimos formación profesional en la ex URSS, en mi caso específico, ahora Ucrania, amo a ese grupo de países por encima de las diferencias y les estoy eternamente agradecido por mi formación, como muchos de nosotros. Allá tengo numerosos amigos, con algunos de los cuales mantengo contacto y siempre se me aprieta el corazón ante cualquier suceso o noticia relacionada con ese ahora gran grupo de estados. Espero que aparte de la literatura y su gran embajada cultural, podamos contar con títulos de carácter científico-técnico, aspecto muy flojo en las ferias anteriores y que considero necesario fortalecer. Ese campo cuando pudimos disponer de libros soviéticos en épocas pasadas fue de gran aceptación en nuestro país. Que viva la Feria y que viva la amistad. Gracias
Estimado pepe no tengo palabras para agradecerte este sensible artículo, donde con mucha sensibilidad abordas la grandeza del pueblo soviético. Siempre digo que una de las características más preponderantes en la humanidad actual es la ingratitud y nuestro país que tanto le debe agradecer a la URSS y su pueblo a veces ha olvidado hechos, eventos, actitudes, acciones, ejemplos y una solidaridad a toda prueba como la que disfrutamos. Puedo decir sin temor a equivocarme, porque lo dijo el apóstol con gran sentido de la justicia que "honrar, honra", que nuestra vocación solidaria e internacionalista actual, mucho le debe a lo que nos enseñaron con su ejemplo los soviéticos. También considero a la URSS y todas las nacionalidades que la constituían como mi segunda patria. Allá obtuve un título y me casé. Allá nació mi única hija en el momento en que María Caridad Colón lanzaba la jabalina para ganar su medalla olímpica. Gracias Pepe por ser tan buen periodista y tan magnífico ser humano. Un abrazo!
Es un regalo leer este artículo, síntesis de la impronta dejada por el gran pueblo ruso en nosotros y también reflejo de la huella húmeda de estos días de Feria en el alma cubana. He leído cada uno de los comentarios que de por sí, reflejan la repercusión de este tema en nosotros; natural consecuencia: somos lo que hemos vivido y con esa experiencia, somos también puente al futuro. Coincido con aquellos que ven con la experiencia, el pragmatismo de los tiempos que corren, pero también con el corazón. Este último ingrediente no puede faltar-al menos así lo creo. Mucho tenemos que aprender los cubanos de la experiencia rusa no solo de la etapa de la URSS, sino también de estos 20 años de capitalismo que si bien trajo para algunos la panacea de bienes materiales, trajo para muchos la desazón y la desgracia y una corrupción que es hoy por hoy el principal obstáculo para el avance de este inmenso y rico país. Contra ese mal están luchando los líderes actuales de Rusia y es muy difícil arrancarles las raíces. Esa es también una experiencia útil para nosotros, por eso apoyo las medidas tomadas por nuestro gobierno en ese sentido. Hace diez años estuve en Rusia: por todas partes andaban los carteles de la Coca-Cola, los casinos, la americanofilia andaba reflejada en las calles de Moscú, era muy triste. He vuelto otra vez recientemente y ahora los grandes lumínicos anuncian compañías estatales rusas y los jóvenes portan banderas rusas, pullóvers con los símbolos de su patria, crece el orgullo de ser rusos y todo esto es una buena noticia: sí, estimado José Alejandro, de algún modo, Misha transita por las calles, aunque ya no es el mismo que nuestra generación conoció. Nada es igual que antes. Nada regresa al punto original; pero sí percibo que el ruso está buscando su propio camino para crecer y para el bienestar de su pueblo. Y lo está tratando de levantar desde el trabajo. No se llamará socialismo o capitalismo, pero ellos están a la búsqueda de un modelo propio, ruso, según sus características multinacionales, según sus recursos, según sus vivencias. Rusia es importante para América Latina y lo es también para Cuba. Ella, por su propia historia y por su situación real, es mucho más cercana a nuestro continente de lo que es a Europa, a pesar de la geografía. Las grandes diferencias sociales, la opulencia de las capitales y la situación en el campo; y sobre todo, el tener el mismo oponente que la cerca, le pone bases y cohetes que la apuntan desde territorios vecinos y la quiere aniquilar, la hace más cercana a nosotros de lo que quizás los mismos rusos piensen. Para nosotros la alianza estratégica con Rusia tiene que ver mucho con nuestro desarrollo, que no será igual al tristemente período de la tubería que no supimos aprovechar en su momento y que tampoco fue idílico. Creo que con la madurez de nuestra dirección política y con la experiencia vivida en estos 20 años por los rusos que por poco terminan también desintegrados, la nueva relación que se construye será mejor, porque se basa de acuerdos mutuamente ventajosos que son los que hacen más firmes las relaciones porque nadie tiene que ver a nadie de arriba hacia abajo, ni sentir lástima por el otro: en igualdad de condiciones, porque rusos y cubanos tenemos cosas que aportar. Y para Gualterio Núñez: cierto que algún día el absurdo terminará; algún día Estados Unidos tendrá que aceptar que existimos a 90 millas como un país independiente y con un modelo diferente, y en la mesa donde se firme la cordura, se hará de igual a igual, no de rodillas. Cuando eso suceda, si aún tuviera vida para verlo, nunca olvidaré lo que he vivido y lo que he sufrido con mi familia por esa causa y me acompañarán siempre los consejos de los padres de la independencia de Cuba: Martí, Maceo, Fidel y el Che sobre los vínculos con un vecino tan poderoso y que muy insistentemente trasmito a mis hijos y ahora a mis nietos. Y con esas alarmas, estoy segura que la película que veremos o verán mis hijos, Cuba tendrá un dignísimo papel muy bien ganado en estos años de lucha. Gracias, José Alejandro, por su artículo.