Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Sarah Palin

Autor:

Lázaro Fariñas

No siempre es cierto que si maúlla, anda por los tejados y le brillan los ojos en la oscuridad, es un gato. Existen ejemplos que demuestran lo contrario. La que fue compañera de boleta del republicano John McCain en las elecciones presidenciales de 2008, Sarah Palin, tiene vocecita de tonta, respuestas de idiota y sonrisitas estúpidas. Quizá se pueda afirmar que es una ignorante redomada, pero no que es boba.

Esta mujer, que pudo muy bien llegar a la vicepresidencia de este país y por lo tanto estar a un solo paso de gobernarlo, es un lince. Con sus muequitas se ganó una simpatía increíble entre el público conservador de esta nación. Desde que salió a la palestra nacional, ha estado hablando constantemente por los medios masivos de comunicación. Hasta la fecha, ha ganado millones de dólares tanto por decir las tonterías que se le ocurren como por las sandeces que le escriben. Hace tan solo unos días, para hablar en contra del presidente Barack Obama en la convención del Tea Party, un grupo conservador que tuvo una reunión en Nashville, Tennessee, para discutir el futuro del mismo, le pagaron 100 000 dólares.

En EE.UU. es costumbre pagar a los oradores por sus presentaciones, y dependiendo de su importancia, así es la cantidad que le pagan. La Palin está entre los primeros lugares.

Cuando la llamó McCain para que lo acompañara en la boleta, Sarah Palin era totalmente desconocida en el ámbito nacional. Hacía solamente dos años que era gobernadora de Alaska y antes alcaldesa de un pueblito del mismo estado. Llegó a la convención republicana y enseguida cautivó a los ultraconservadores de ese partido diciendo las cosas que estos querían oír. Sin embargo, inmediatamente empezó a chocar con los que manejaban la campaña electoral de McCain, quienes trataron de domarla, ya que las tonterías que hablaba eran de una dimensión tal que los asesores del candidato no tenían forma de enmendarlas.

El partido se gastó más de 300 000 dólares comprándole ropa y accesorios para tratar de cambiarle un poco la imagen pueblerina que traía. Ropa y accesorios que, por cierto, no quería devolver al partido después de la debacle electoral.

De regreso a Alaska, se vio envuelta en una serie de problemas y escándalos de los cuales supo salir sin apenas tener consecuencias negativas. No mucho tiempo después de su regreso, en el verano pasado, anunció sorpresivamente que renunciaba al cargo. Inmediatamente empezaron las especulaciones sobre que los verdaderos motivos para su renuncia eran sus aspiraciones de empezar un largo camino hacia la Casa Blanca. Es posible que esa haya sido la verdadera razón, pero lo cierto es que, estando fuera de su cargo, se le han abierto toda una serie de vías que la han estado llevando a la acumulación de una gran fortuna personal. Hasta se habla de la posibilidad de que sea la conductora de un programa de televisión, el cual la mantendría en la luz pública nacional durante estos años que aún faltan para la futura contienda por la Casa Blanca.

Después de la elección de W. Bush a la presidencia, no creo que la ignorancia de esta señora sea un inconveniente para ser elegida presidenta. El problema es el legado que deja este tipo de persona cuando llega a gobernar EE.UU., lo mismo nacional que internacionalmente. Tanto este país como el resto del mundo están pagando por las políticas de W.

¡Imagínense qué sucedería si dentro de tres años la Palin estuviera sentada donde hace un año estaba sentado Bush!

*Periodista cubano radicado en Miami

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