Otro aplausito europeo a Marruecos

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

La Unión Europea dio un nuevo espaldarazo a Marruecos cuando el pasado fin de semana se reunió con Rabat, en Granada —al sur de España, país que ocupa la presidencia de turno de los 27 países miembros— para evaluar sus nexos políticos y económicos. Es la primera vez que la UE invita a un país ajeno al bloque a una cumbre.

Se dice que se habló de todo en la cita: liberalización del comercio de servicios, energías renovables, inmigración, reforzamiento de vínculos diplomáticos... Incluso se fijó una agenda operativa para consolidar el Estatuto Avanzado que le confirió la UE a Marruecos en 2008, que estipula un marco privilegiado de relaciones. Ese es un viejo sueño de Rabat que echó a andar especialmente gracias a España.

El mismo bloque que dice apoyar las gestiones de la ONU a favor de la autodeterminación en el Sahara Occidental, legitima a su actual metrópoli al invitarla a un encuentro de alto nivel.

En el mano a mano ambas partes sacan su tajada, en detrimento de la soberanía de un pueblo que no conoce la libertad. Así, la UE tiene sus mercados llenos de pescado y mariscos comprados a precio de ganga gracias a un acuerdo ilegítimo firmado con Rabat, y Marruecos frena a una inmigración que califica de ilegal. A cambio de ello, el país norafricano es ya casi el número 28 en el bloque.

Precisamente, la discusión sobre la «legalidad» de las faenas de los buques europeos en las aguas saharauíes estuvo ausente en la última Comisión Mixta UE-Marruecos, celebrada a inicios de febrero en Rabat, a pesar de que un informe elaborado en junio de 2009 por los Servicios Legales del Parlamento Europeo (PE) y mantenido en secreto durante siete meses, apuntaba que Europa y el Reino alauita explotan los recursos pesqueros saharauíes. Ello viola la legalidad internacional defendida por un dictamen de la ONU emitido en 2002, que precisa que cualquier actividad económica que se realice en un territorio ocupado debe beneficiar a los intereses de ese pueblo; de lo contrario es ilegítimo.

Sin embargo, el debate sobre ese documento no estuvo en la agenda del encuentro, supuestamente encargado de evaluar la implementación del acuerdo pesquero. La propia presidenta del Comité de Pesca del PE, Carmen Fraga Estévez, hija del ex ministro Manuel Fraga Iribarne, lo pospuso aludiendo escasez de tiempo. Al respecto, la Comisión Europea —brazo ejecutivo de la UE— explicó que en la cita se pasaría revista a distintos aspectos de la aplicación del acuerdo y no a su renegociación. Pero fue precisamente la aplicación del convenio lo que quedó en entredicho por el informe del PE.

Considerado el de mayor importancia política en materia pesquera, este contrato ofrece 119 licencias para la flota comunitaria, un centenar para barcos españoles y una cuota adicional de 60 000 toneladas a los buques dedicados a pelágicas (anchoa, caballa o arenque).

En este negocio, la monarquía de Mohamed VI cobra unos 30 millones de euros de las arcas comunitarias. Una parte de esa suma debe ser invertida en el sector pesquero marroquí, y otra en planes de desarrollo. Pero de esta segunda parte, Marruecos no ha presentado a Bruselas prueba alguna, aunque algunos digan que el socio magrebí ha cumplido con ese aspecto del contrato. Pero los números no existen, por eso no los sacan a la luz pública.

Además, es irreal sostener que ese convenio cuenta con los intereses de una población, buena parte de la cual ha estado viviendo como refugiada por más de 30 años en los campamentos de Tindouf (Argelia), y en Mauritania o España, mientras que cada día aumenta el número de colonos marroquíes «inyectados» en los territorios ocupados, con el objetivo de diluir la identidad nacional saharaui.

Si a pesar del dictamen de los Servicios Jurídicos del PE sobre la pesca ilegal en el Sahara, la UE sigue haciendo mutis, entonces estaría confirmando que el atún y los mariscos que llevan a sus mercados tienen como precio su complicidad en la colonización marroquí en el pueblo vecino.

La falsedad del discurso europeo, presuntamente a favor del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, se queda desnuda con cada nuevo espaldarazo que le da a su socio. Lejos de buscar una solución al conflicto, la UE se ha posicionado, sin tapujos, a favor del saqueador.

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