Que nos quieran y nos sigan - Opinión

Que nos quieran y nos sigan

Autor:

Annia Ladrón de Guevara Casals

No hay que esperar por la orientación de los superiores para ser cada día mejores seres humanos, cuadros y revolucionarios. Debe venir de nosotros mismos. Y con ello crece la confianza de los demás en nosotros, el liderazgo y la capacidad de movilización.

El secretario general debe ser el militante más preparado, el más comprometido, el ejemplo dentro de cada centro de trabajo, el que todos sigan y quieran. Él es como una columna, pilar del funcionamiento de la UJC.

Pero ello no es posible sin la autopreparación, sin esos conocimientos que nos permitan convencer a los demás. Esta debe ser sistemática y verse como una necesidad de cada uno, no como una orientación. Es posible de muy diversas maneras, todas al alcance de nuestras manos: leer, estar informado, investigar, conocer los problemas, inquietudes y aspiraciones de las personas que están a nuestro alrededor, sean militantes o no.

Nos autopreparamos para desempeñar nuestras responsabilidades. Por tanto, la mejor manera de probarnos es a través de la realización de tareas concretas. Tareas que unas veces vienen de la dirección de la UJC en sus diferentes niveles, otras por instrucción del secretario general del comité de base y esas nacidas de la iniciativa y la idea colectiva, que nunca deberían de faltarnos. De lo que se trata es que todos participemos de manera activa en la vida orgánica de la organización. Lo mismo en un centro de estudio que en una fábrica.

Es esencial la creatividad, el sentido común y la dirección colectiva para llevar a feliz término las tareas. Con estas herramientas, sin dudas, lograremos fomentar un sistema de preparación intencional y sistemática, que sea capaz de fortalecer, de comprometer y de crear un profundo sentido de la incondicionalidad.

En el caso del sector de la Salud, que vive en estos momentos profundas transformaciones que incluyen la reparación de las instituciones, la apertura de nuevos servicios y la búsqueda de una atención médica de excelencia con un uso racional de los recursos, la juventud comunista debe ser bandera y guía de este proceso, y para ello debemos contar con militantes y dirigentes con una especial sensibilidad y humanismo.

Para esto debemos involucrar más a los integrantes del Contingente Mario Muñoz, que agrupa a profesionales de la salud caracterizados por su integralidad en lo humano, lo moral, científico y lo revolucionario.

Otra fuerza la tenemos en los jóvenes que han cumplido misiones internacionalistas y solidarias en varios países. Ellos regresan a la Patria con un alto nivel de compromiso, de preparación científica y, en no pocas ocasiones, con experiencias en la dirección en lo político y lo administrativo.

Ese caudal de conocimientos y vivencias puede y debe ser aprovechado para transformar el trabajo de la UJC en nuestro sector y los demás, teniendo como principales protagonistas a los propios jóvenes, en los que hagamos florecer la virtud y la lealtad.

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