Las ideas de Martí, un escudo eficaz

Autor:

Armando Hart Dávalos

«Dicha grande» así define Martí el momento de pisar tierra cubana después de arribar el bote que lo traía junto a Gómez y otros patriotas a Playita de Cajobabo en la costa sur de Oriente.

Se inicia un recorrido por el territorio sur oriental de su amada Cuba que duraría 38 días hasta su caída en combate en Dos Ríos y que ustedes, jóvenes cubanos de hoy, van a rememorar en este aniversario 115 de aquellos acontecimientos inscritos en la memoria sagrada de la patria.

Al desembarcar en Cuba, Martí estaba consciente que debía enseñar con el ejemplo y sin ser un guerrero asumió el reto de venir a encabezar, junto con Gómez y Maceo, la guerra de independencia que había organizado y convocado. Como he señalado antes, el valor de su decisión heroica está en que ella constituía una exigencia de la tarea política y revolucionaria que se había planteado. Guiado siempre por principios éticos sabía que era necesario predicar con el ejemplo incluso a riesgo de su propia vida.

Han transcurrido 115 años de aquel acontecimiento y hoy el legado ético, político y filosófico de José Martí se ha convertido en un referente indispensable para encontrar los caminos prácticos que nos permitan salvar a la humanidad y a la naturaleza de una debacle de proporciones incalculables.

Corresponde a los jóvenes profundizar en su pensamiento, que nos ofrece una visión precisa de la época que le tocó vivir y de la historia de Estados Unidos a fines del siglo XIX, sus costumbres, su acelerado desarrollo económico, los procesos electorales inescrupulosos y corruptos, las carencias en su vida espiritual junto a la más nítida y fascinante descripción de las ideas que se gestaban en ese país, las cuales pueden servir para el riguroso análisis científico-social de aquel tiempo histórico.

Impresiona comprobar lo acertado de sus previsiones, veedor profundo, de una intuición y capacidad de análisis y de proyección de futuro realmente sorprendentes.

Hoy es más necesario que nunca antes promover los valores humanistas presentes en el pensamiento de nuestro Héroe Nacional y en la cultura cubana como escudo eficaz para defender nuestra unidad y nuestras conquistas y rechazar las campañas injerencistas y distorsionadoras de nuestra realidad que en Europa y Estados Unidos se fraguan para aislar y destruir a la Revolución.

Estamos conscientes de la importancia decisiva de esta batalla que libramos no solo por Cuba y su pueblo bloqueado y agredido sino también por todos los que aspiran a un mundo de paz, igualdad y justicia con alcance verdaderamente universal.

Martí sigue vivo y actuante entre nosotros y hoy, al igual que la generación del centenario ayer, que no lo dejó morir a los cien años de su natalicio, cuando Fidel Castro lo proclamó como el autor intelectual de la Revolución Cubana, estamos llamados a preservar su rico legado para las generaciones presentes y venideras y a promover desde la familia, la escuela, y los medios de comunicación masiva, sus ideas patrióticas y antiimperialistas y a darle continuidad a sus enseñanzas éticas y políticas en el relevo más joven.

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