Lo táctico y lo estratégico

Autor:

Marina Menéndez Quintero

La draconiana ley 1070 de Arizona, que autoriza el arresto de una persona solo si tiene «la pinta» de inmigrante —a lo mejor ni es indocumentado—, estará en la agenda de la Cumbre extraordinaria que celebra hoy la Unión de Naciones Sudamericanas.

La decisión de colocar la racista e indignante legislación en los debates confirma cómo «funciona» UNASUR, aunque todavía esté institucionalizándose: atenta a los grandes planes en lo supranacional y, además, a lo que sucede a sus compatriotas más allá de las fronteras locales.

Aunque es el punto caliente pues amenaza la integridad de tantos connacionales en aquel estado norteamericano, puede que no sea este tema el que genere, empero, los grandes titulares de la cita.

Asuntos cruciales para la robustez del conglomerado como el nombramiento de un secretario general —cargo que, se comenta a altas voces, podría caer sobre los hombros del ex mandatario argentino Néstor Kirchner— serán plato fuerte del temario, y adelantan que UNASUR dará otro paso hacia su solidez como bloque, bajo la batuta ahora de Ecuador como presidente pro-témpore , y teniendo de anfitriona a Argentina.

Dotada ya de un Consejo de Defensa que debe seguirle dando voz propia para enfrentar las amenazas externas; en posesión de su propio Estatuto antidrogas para deshacerse y desenmascarar, finalmente, la falsa cruzada del Norte, y armada su estructura con otras instancias como el Consejo de Salud, más dirigido al plano social, la titularidad de un secretario general debe darle a UNASUR más organicidad, y seguimiento puntual a los acuerdos.

Otro punto hacia el futuro sería el posible relanzamiento del Banco del Sur, que serviría para proveer a los países miembros de créditos con vista al desarrollo sin los condicionamientos de los expoliadores organismos financieros que ahora planean sobre Europa, y son rechazados con fuerza por el pueblo griego.

No será poca cosa entonces lo que trae entre manos la reunión, que también tendrá en Honduras y Haití, otros dos asuntos fuertes.

En el caso de la nación centroamericana, porque se mantiene la ilegalidad de un gobierno espurio al que, no obstante, sus promotores han logrado ganarle ciertos reconocimientos, en tanto sigue la represión selectiva y brutal contra periodistas, dirigentes sindicales, y hasta sus familiares.

Y en cuanto a Haití, porque su refundación aún demandará mucho esfuerzo, y es menester no lavarse las manos como han hecho los poderosos, desentendidos, al parecer, después de brindar los primeros auxilios y prometer algunos millones.

De otro lado, sin embargo, la anunciada ausencia a la cita de los presidentes de Colombia y Perú muestra otra cara de los retos que aún tiene delante UNASUR: el acrisolamiento de la unidad dentro de lo diverso que es, precisamente, lo que marca su nombre y su nacimiento.

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