La hora de la tijera - Opinión

La hora de la tijera

Autor:

Luis Luque Álvarez

Como lo anuncia el titular, ha llegado en España la hora de empuñar la tijera, y el barbero —el gobierno del Partido Socialista Obrero Español— se dispone a hacerle algunos cortes incómodos a la barba del presupuesto público.

La cifras preocupan, en especial el 11,2 por ciento de déficit fiscal, mientras a la derecha del Mediterráneo, Grecia ilustra lo que ocurre cuando el toro de las finanzas se descontrola, arrolla al torero y salta a las gradas. Por eso, el pasado miércoles, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dio a conocer un paquete de medidas que no le han arrancado ni una leve risita a nadie (excepto a los grandes empresarios, que las aplauden).

Para empezar, se reducirán los salarios del sector público en un cinco por ciento, y en 2011 se congelarán. Por cierto, los ministros verán reducirse el sueldo en un 15 por ciento, algo positivo, aunque no gran cosa en un país donde, se dice, algunos alcaldes cobran mucho más que el presidente del Gobierno.

Además, las pensiones también van a parar al refrigerador (se exceptúan las pensiones mínimas), mientras que el cheque de 2 500 euros por cada hijo nacido, se va a bolina. Y se esfuman 600 millones de euros de la ayuda oficial al desarrollo de los países atrasados. El objetivo es ahorrarse 15 000 millones de euros, y bajar en un año el déficit hasta el nueve por ciento, y hasta el tres en 2013. Así que, ¡un ramalazo para todo el mundo! Justo, ¿no?

Mmm…, no del todo, y lo iremos viendo. Son los de abajo, como siempre, los que soportan sobre sus hombros el peso del edificio. Por ello, ya los sindicatos anuncian huelgas, y los ciudadanos hacen saber su indignación. Por ejemplo, en el sitio web de la BBC, el señor M. Carrión, de Girona, pregunta: «¿Nos van a cortar lo poco que tenemos? La electricidad, el gas y el agua han subido en un 30 por ciento. No podremos sobrevivir con menos». Y un profesor de la Universidad del País vasco, John Charterina, que ve necesarios los ajustes, refiere que es preciso además que el Gobierno contrate a más inspectores fiscales.

¡Ah!, porque por ahí viene el pollo que a Zapatero se le olvidó echar en este arroz, ¡como se les olvidó a sucesivos gobiernos griegos, y es ahora el pueblo el que lo paga! La evasión de impuestos ha sido la culpable de la gran sangría de recursos, y habría que atajarla, pero en el paquete de medidas no hay mención al asunto. Sorprendente.

En una entrevista con JR en enero, Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, explicaba que «en España, de cada cuatro euros, uno no paga impuestos. Los inspectores de Hacienda dicen que, si les dieran recursos para actuar, pudieran hacer ingresar a las arcas estatales 100 000 millones de euros en cuatro años. Eso permitiría dar un acelerón importante a la economía, pero Zapatero no se ha atrevido a meterse con ese tema, e incluso le ha bajado el presupuesto a la agencia tributaria».

Si se comparan los 15 000 millones de euros que el ejecutivo socialista pretende ahorrar en un año, meneando las tijeras, y los ¡100 000 millones! que podrían colectarse en cuatro con un ejercicio fiscal responsable, ya se verá si Zapatero ha puesto el dedo en la llaga verdaderamente correcta.

Por otra parte, y es el criterio de los sindicatos —que también piden, dicho sea de paso, una acción decidida contra el fraude y una reforma fiscal para que quienes más ganen, más tributen—, los recortes pueden terminar forzando un retroceso de la actividad económica, justo ahora que España daba un leve signo de recuperación, con un 0,1 por ciento de crecimiento. De cumplirse esa previsión, las 4 142 425 personas que hoy abultan las listas de parados, pueden verse, dentro de poco, acompañadas por otros miles de sus compatriotas.

Y eso, mientras la tijera deja menos barba, y los pillos, normalmente de cuello y corbata, esconden en algún discreto baulito el dinero que le deben a España.

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