Abultada factura en elecciones parlamentarias de Japón

Autor:

Nyliam Vázquez García

A pesar de todos los esfuerzos del Partido Democrático de Japón (PDJ), las elecciones de la Cámara Alta del Parlamento, celebradas el domingo último, le pasaron factura. La coalición, que gobierna el archipiélago luego de una aplastante victoria en agosto de 2009, perdió la mayoría en esta lid y solo obtuvo 44 escaños, frente a los 52 esperados. Los resultados dan cuenta de la falta de confianza de los japoneses.

Tras lo ocurrido saltaron las alarmas. Analistas temen que se comprometa la reforma fiscal planeada por el recién estrenado primer ministro, Naoto Kan. Si bien el político japonés anunció, tras el revés, que no renunciaría, lo cierto es que tampoco tendrá fácil avanzar con la puesta en práctica de sus medidas para la recuperación económica.

Los 44 escaños conseguidos por el PDJ en estas elecciones, más los 62 que mantenía antes de ellas, suman un total de 106, muy por debajo de los 122 necesarios para alcanzar la mayoría de un total de 242 puestos, en esta etapa de renovación de la mitad de los asientos de la Cámara Alta. Por suerte, mantienen superioridad en la Cámara Baja.

Como quiera, el partido gobernante está obligado a buscar alianzas para impulsar sus planes e intentar recuperar la fe de un electorado que sufre las consecuencias de la crisis económica y, muy recientemente, vio tambalearse la cúpula política. Todo abre brechas para la soñada estabilidad en esa nación asiática.

Naoto Kan, quien llegó al poder hace apenas un mes, ha puesto en el centro de su gestión la reforma de las cuentas públicas y anunció recientemente un plan de ajuste fiscal para tratar de reducir la deuda pública japonesa, que representa cerca del 200 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), la más cuantiosa entre los países industrializados.

El actual Primer ministro ya se enfrentaba a un panorama difícil luego de la renuncia de su antecesor, Yukio Hatoyama, obligado a abandonar su puesto por el incumplimiento de la promesa electoral de sacar de la isla de Okinawa la base militar estadounidense de Futenma. Pero, aun así, su Partido tenía esperanzas de recuperar terreno en estos comicios o, por lo menos, de que el descalabro no fuera tan estruendoso.

Encuestas a pie de urna, citadas por la BBC, sugieren que los japoneses castigaron al PDJ, aparentemente preocupados por las declaraciones de Kan sobre el posible aumento del impuesto al consumo, actualmente situado en un cinco por ciento. La medida, que formaría parte del paquete, solo se está considerando, pero descubre la inseguridad de los ciudadanos de a pie, vapuleados por los efectos de la recesión.

Por su parte, otra encuesta de la agencia nipona de noticias Kyodo News, dio cuenta del descenso de la popularidad del nuevo Primer ministro japonés luego de los comicios: desde el 60 por ciento registrado cuando asumió el poder a un 36 por ciento este martes.

A estas alturas el revés del PDJ supone un nuevo reto para el ejecutivo, que deberá replantearse los siguientes pasos en una coyuntura menos favorable. Ahora será más fuerte la presión del Partido Democrático Liberal, destronado tras medio siglo en el poder, y que obtuvo 52 escaños.

Enfrentado a nuevas presiones el PDJ, con Naoto Kan a la cabeza, deberá revertir el panorama post electoral, si pretende que la factura no continúe en aumento. Los meses que le restan a 2010 serán decisivos para tratar de consolidar la estabilidad política y, al mismo tiempo, que los japoneses comiencen a ver los beneficios de su apuesta de hace casi un año por el «cambio».

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