Sin coartadas - Opinión

Sin coartadas

Autor:

Hugo Rius

La perspectiva que hoy se apunta en el país para salir y seguir adelante, genera junto a las justificadas expectativas el siempre saludable cruce de criterios que reactivan neuronas y movilizan voluntades. Lectores escriben acogiendo las proyecciones sobre el tapete y se lamentan de que no se hubieran trazado mucho antes.

Pero ocurre que la vida en nada se asemeja a la cinta de un video en la que puede grabarse de nuevo una historia después de haberla protagonizado, simplemente se interpretó de acuerdo con circunstancias concretas de cada tiempo, regido por la dialéctica de los acontecimientos. Tampoco se trata del amnésico «borrón y cuenta nueva», que se abstiene de balancear lo mucho positivo que se hizo, lo que dejó de hacerse y merece rescatarse y lo que no resultó conveniente, para que no se vuelva a tropezar con las mismas piedras.

Aun con todas las verdades que contengan ciertos juicios críticos en retrospectiva, me parece inadmisible que se conviertan en coartadas para dejar de participar y aportar en el perentorio empeño nacional que a todos nos concierne, de alejarnos con instinto y sabiduría del borde del precipicio, o hasta del precipicio mismo.

Un antiguo proverbio oriental dice que un largo y buen camino comienza con el primer paso que se emprende, a lo que contemporáneamente se añade aquello recogido en canción de que se hace camino al andar. Que no será con negativismos a priori ni escepticismos estridentes, ambos inmovilizadores, como se podrá marchar salvando todo lo conquistado y conquistando mucho más en pos del socialismo. Lo otro sería una cruel vuelta de tuerca hacia la infernal restauración de lo que unos conocimos en carne propia y otros de generaciones posteriores deberían verlo y escrutarlo con mayor atención reflejada en las impactantes noticias que llegan desde otros numerosos confines del mundo.

Lo primero que nuestro propio escenario concreto impone es cobrar plena conciencia del trance en que nos encontramos para desatar todo el potencial de sensibilidad y conocimiento de nuestro capital humano acumulado, propiciadores bien canalizados de una renovación de los estilos en el hacer y gestionar lo económico y social, con creatividad, dentro de la ley, y liberado de rémoras y trabas burocráticas, que entorpecen, paralizan y retrasan, conspiran para que reine el marasmo de la incertidumbre.

De ninguna manera identifico la senda propuesta y en debate por estos días con un lecho de rosas, ni tampoco estará exento de tensiones y traumas, que sin embargo pueden quedar atrás si en este nuevo bregar actuamos con firmeza e inteligencia, apegados a la realidad palpable y a la vez oteando un horizonte despejado.

Todos lo sabemos bien, se necesitará valor y participación, nunca coartadas elusivas.

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