Amplitud y profundidad de las conmemoraciones del Apóstol

Autor:

Armando Hart Dávalos

«Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario… ¡tanta era la afrenta!», afirmó Fidel en el histórico alegato La Historia me absolverá, para señalar a continuación que la acción heroica del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes fue el mejor de los homenajes y la más alta reivindicación de la memoria de nuestro Apóstol por parte de quienes, desde entonces, fueron conocidos como la Generación del Centenario.

En su autodefensa, Fidel volvió a referirse a Martí y lo calificó sin vacilación como «el autor intelectual» del asalto al Moncada, para desconcierto y vergüenza de los usurpadores y del fiscal que había formulado la indagación con intenciones tramposas.

Desde aquella singular conmemoración martiana del 26 de julio de 1953 van a cumplirse 58 años, y puede decirse que a partir de aquella fecha teñida de sangre y sacrificio por los héroes y mártires de Santiago de Cuba y Bayamo, el recuerdo del Héroe Nacional —que es sobre todas las cosas la fidelidad a sus ideas, su vida y su obra— ha crecido de año en año adquiriendo una expresión cimera en las efemérides nacionales, con repercusiones en América Latina, el Caribe y el mundo entero.

En todo eso pensábamos cuando contemplamos las distintas conmemoraciones del más reciente 28 de enero, caracterizadas por su amplitud y profundidad, desde el multitudinario desfile de antorchas que anualmente convocan la UJC y la FEU, hasta el concierto del aclamado dúo Buena Fe, que le sirvió de colofón brillante, o los paneles académicos en Pedagogía 2011.

Desde allí, hasta la recóndita y sentida recordación en la más apartada escuela rural de nuestro país o el más alejado rincón del mundo, donde nuestros colaboradores internacionales brindan su ayuda generosa y salvadora en nombre de la Revolución Cubana.

La nación en pleno, encabezada por el Partido, en estrecha vinculación con las organizaciones de masas, los organismos del Estado y los medios de comunicación, hizo suyo el aniversario 158 del natalicio de José Martí, que en esta ocasión coincidió con los 120 años de la publicación del ensayo Nuestra América, una obra fundamental y plenamente vigente del ideario martiano.

El Comité de Instituciones Martianas, de reciente creación, sirvió como lazo de unión entre todas las iniciativas de conmemoración, y cumplió de manera eficiente con sus propósitos de coordinación y programación en busca de coherencia y racionalidad, evitando la duplicación de esfuerzos y recursos.

Las conmemoraciones martianas que aún restan a lo largo del año continuarán seguramente esta línea y así se contribuirá a darles mayor esplendor y rigor.

Concluyamos que la fecha del 28 de enero —que el pueblo de Cuba recordó siempre con dignidad martiana— logró una dignidad superior tras el triunfo revolucionario obtenido el 1ro. de enero de 1959 teniendo como inspiración y guía el pensamiento de José Martí. Es decir, que desde entonces los aniversarios martianos han sido celebrados de forma cualitativamente superior, como el que acaba de transcurrir en medio del fervor popular y sirviendo de acicate patriótico a los importantes y transcendentales momentos que viven la Revolución y la Patria.

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