27 °C Una doctora exponía un día en la prensa su justo malestar ante el arbitrario aumento de la tarifa impuesto por el conductor de uno de esos camiones habilitados para transportar pasajeros, en los que ella se desplaza desde el hospital oftalmológico Pando Ferrer hasta Bauta, donde reside.
Lo que sin duda debió haber irritado más a los lectores fue la respuesta del transportista a los reclamos de la afectada: «aumento el precio cada vez que me da la gana».
Semejante actitud parece corresponderse con la predominante en buena parte de los servicios de gastronomía y comercio, que suele contemplar a los parroquianos como las presas de un mercado cautivo, a los que no se les deja más opción que tomar o dejar lo que mal, tarde y casi nunca se le ofrece a plenitud. Pueden ser la prolongada espera innecesaria, la sopa fría y el refresco caliente.
Con esa práctica, reconocida resignadamente desde el lado de los compradores, se ha santificado una relación invertida, que consiste en que estos últimos se colocan a los pies de aquellos cuya violada tarea social debería ser servir al público, explicarle, complacerle en la medida de lo posible, de la misma manera que aquel camionero tiránico y violento exigiría si tuviese que acudir al centro de asistencia médica en cuestión o a cualquier otro.
Mal empezaría el trabajador por cuenta propia de copiar esos patrones de conducta, y muy poco favor se haría a sí mismo y a lo que constituye una vertiente importante de la actualización de nuestro modelo económico, que llegó para posicionarse y desatar todas sus potencialidades. Si la meta en mente se limita al máximo de ganancia con el mínimo de atención, desconociendo la realidad de los variables poderes adquisitivos de la población, muy mal se arrancaría en la seducción del mercado.
Porque ya es bastante padecer, entre otros ejemplos, que a frecuentes artículos del agro, deteriorados, no se les rebajen los precios, o en las tiendas recaudadoras de divisas muchas veces los alimentos solo se venden en paquetes de dimensiones más costosas, sin tomar en cuenta economías familiares más al día, obligadas al menudeo, la rebaja de precios a productos casi a punto de vencerse, amén de las consabidas «multas».
Reconocimiento merecen quienes se han dispuesto a emprender el trabajo por cuenta propia, que tanto contribuye a inyectar de necesitada flexibilidad a las redes de las relaciones económicas, y por el valor que supone asumir los desafíos de una esfera para muchos desconocida, con sus zonas de incomprensiones retardatarias, y el esfuerzo de paciente aprendizaje que conlleva, entre tropiezos y logros.
Salir adelante en esos empeños pasa forzosamente por la reanimación de la economía en su conjunto, incluidos el aumento de la producción y el paulatino mejoramiento salarial, pero también por forjarse una ética de los servicios y el comercio, que recupere aquel olvidado axioma de que «el cliente siempre tiene la razón», regla de oro para que este siempre vuelva.
Pasa asimismo por el trato amable y respetuoso, de buena educación, presto a escuchar, atender, sugerir, aconsejar. Solo así se podrá cautivar al público que paga, con mucho o con poco, sin convertirlo en cautivos obligados a recibir intolerables maltratos.
"El cliente siempre tenía la razón"....Pero el "usuario" tiene que aceptar lo que aparezca. Es imposible cambiar de un día para otro lo que ha durado 50 años. Cuando había casi en cada cuadra un bar o una bodega "por cuenta propia", los dueños sabían que si trataban mal a alguien, perdían un cliente. Cuando todos estos negocios pasaron a manos del estado, los que trabajaban en estos establecimientos se convirtieron en simples asalariados. Su sueldo les llegaba mensualmente, independientemente del servicio que prestaran. Por otra parte, el poder adquisitivo de esta remuneración fue disminuyendo paulatinamente, Entonces fue surgiendo lo que eufemistamente llamamos "desvío", o "faltante", que en realidad era lo que se robaba para lugo venderlo en el mercado negro.De esta forma se compensaba en algo la pérdida de valor del dinero. Algo parecido sucedió con el transporte. Hoy día, al ser estos servicios totalmente deficitarios, el dueño de un medio privado puede darse el lujo de poner el precio que le parezca, pues las alternativas del "usuario" son casi nulas. Emn resumen, creo que para que el "cuentapropismo" regrese a lo que había antes de la llamada "Ofensiva revolucionaria", en los años 60, tendremos que sufrir todavía bastante ese tipo de maltratos. Sólo la competencia y el deseo de captar "clientes" nos llevará a la satisfacción por los servicios que se nos brinden. Otro paliativo también podría ser que el Estado ofreciera servicios alternativos a precios asequibles, y de calidad.
Tiene toda la razon del mundo cuando afirma:"como las presas de un mercado cautivo"por que en realidad esos es lo que son los consumidores todos,tanto del monopolio estatal como de algunos negocios particulares,pero hay un unico remedio para eso:COMPETENCIA..pero mientras se piense que ganar mucho dinero honradamente es "Enriquecimiento ilicito" y el estado pretenda controlar de un modo u otro toda la actividad economica,mientras no exista un verdadero ambiente legal que proteja la inversion y sus ganacias e impida que un ministra pueda cambiar las reglas a traves de un decreto..Las cosas continuaran como estan y persona que como yo quisiera gastar sus ahorros y pensiones,vivir el retiro en la patria y contribuir a su economia,no podemos hacerlo
El trabajo por cuenta propia satisface necesidades y económicamente el estado necesita que este se desarrolle en bien del pueblo,se ha podido observar la política del estado en su desarrollo, de bajar impuesto, permitir la utilización de emplear más persona, más capacidad. Pero el precio de los artículos en venta no baja, el pasaje no baja y si usted reclama la frase celebre oferta y demanda. así muchas personas ante problemas económicos de producción y de servicios que funcionan mal, enseguida están pensando en la privatización, como si fuera la magia de todo lo que funciona bien.
El problema del maltrato a los clientes tiene múltiples causas y consecuencias desde la afectación al ciudadano de a pie que tiene que pulirla para estirar el dinero hasta fin de mes hasta a la misma economía nacional en caso de visitantes extranjeros. Ayer casualmente una excompañera de trabajo que en estos momentos trabaja en una instalación hotelera me comentaba que en el restaurante se hacían colas pues solo tenían trabajando 2 camareros y los turistas esperando, a quien se le ocurre mermar el buen servicio sencillamente porque ficticiamente tener los trabajadores necesarios le deteriora los indicadores económicos; señores no se dan cuenta que hay acabar de resolver el problema de la doble moneda en las entidades que solo operan en divisas, a ver si me hago entender: la administración del hotel no puede contratar los trabajadores necesarios pues sencillamente es como si le pagara al mismo en cuc, pues sus ingresos solo son en esa moneda y tiene que cambiar al banco 1 x 1 y por supuesto eso deteriora sus indicadores. Acaso nadie se da cuenta que es algo ficticio que en realidad no deteriora nada de nada, pero no seguimos dando un mal servicio sobrecargando a los trabajadores de tareas y seguimos teniendo clientes insatisfechos y seguimos dejando de captar ingresos para nuestro país, y como ese existen muchos ejemplos que por razones de espacio y tiempo no se pueden exponer aquí .Saludos
Mi estimado Julio Como siempre un optimo, interesante y apropiado comentario. El mal de la atención, esta enraizado en nuestra sociedad, principalmente en las esferas del comercio, gastronomía y servicios, eso infelizmente es un hecho constatado, salvo claro, pocas y gloriosas excepciones. El tiempo (el cual estoy seguro que de esta vez no será grande) y la “competencia real” serán los encargados de ir eliminando toda esas manifestaciones, una vez que quien decide emprender un negocio por si mismo, sabe o sabrá que solo ganará dinero y vivirá de su negocio si es competitivo, honesto e amable. Estamos en el inicio de esta nueva experiencia en nuestro país y como todo al comienzo, muchos se piensan que todo es “hacha y machete” pero y como nada es más cierto que un día atrás del otro como dice mi madre, no todos llegaran, pero llegaremos al pedestal de que “el cliente siempre tiene la razón”
En eso todos en este pais se arrojan el derecho de poner precios, por sus "cordales", y lo tomas o lo dejas, la canasta basica es bastante reducida, todos tenemos que acudir a las TRD para comprar lo que nos falta, que no es poco y sin embargo el margen comercial que le aplican a esos productos esta entre el 150 y el 240 por ciento por encima del costo, que ya viene viciado de ineficiencias y lastrado con toda la infraestructura inoperante que cuesta y bastante, eso lo pagamos nosotros, es verdad que hace 17 años era una accion recaudadora, pero ya en este momento es una escofina con dientes de tungteno para nuestros escaso recursos, hasta cuando va a ser de esa forma. Nos dieron todo tipo de aparatos electricos pero se le subio el precio a la electricidad, ahora cambiaron la tarifa electrica, pero no lo consultaron con nadie, simplemente ahora cuesta mas, precisamente ahora que los equipos ya terminaron su vida util y que no tienen piezas de repuesto y ademas se estan remendando con lo que aparece, la factura de la electricidad cuesta a la mayoria de los trabajadores el cincuenta por ciento o mas de su salario, y siendo asi, que queda para lo demas, yo no soy ni camionero ni cuenta propista, pero no solo debemos criticar a ese sector, hagamos el analisis mas integral. Tal vez no me publiquen pero por lo menos Hugo, te lo dije y yo se que usted tambien sabe de estas cosas.
Estimado periodista personalmente he sido victima de ese atropello cuando me he dirigido del Lido a San Antonio de los Baños, esos personajes que cobran en esas Camionetas o en los Camiones yo no se de donde los han sacado pero casi todos gozan de las mismas cualidades, el precio cada dia lo suben mas, prestando un servicio de sexta categoria porque hay que viajar en esos vehiculos para saber lo que es atropello e incomodidad, te dicen que responde a la Oferta y Demanda, yo diria que responde a los intereses del Monopolio que ellos han creado al no contar con ninguna COMPETENCIA,no cuentas con ninguna proteccion, tu salario es el mismo desde hace decadas, todo se incrementa de precio, por lo que me resulta dificil entender como el pueblo trabajador que es la mayoria, que recibe sobre sus espaldas la sumatoria de todas esas subidas de precios, digase en transporte, alimentos, ropa, materiales de construccion, etc, y con el mismo salario hace años,que ve que su poder adquisitivo se reduce drasticamente, pueda vivir decorosamente en el presente y mediano plazo.