El minifundio y los infundios

Ricardo Ronquillo BelloRicardo Ronquillo Belloronquillo@juventudrebelde.cu
17 de Diciembre del 2011 22:35:39 CDT

Un lector en la web dice querer «hacérmela fácil, y darme unas palmaditas», tras publicar una columna el pasado domingo (Se esperan «resiembras»), en la cual abordé la importancia de la decisión del Consejo de Ministros de revisar lo establecido en el Decreto-Ley 259, para estimular el asentamiento definitivo de los productores agrícolas.

El cibernauta no comparte la idea, defendida por este redactor, de que dicha disposición puede abrir una excelente oportunidad de «recampesinar» nuestros campos; si profundizáramos en la pertinencia de entregar las tierras de por vida, y ahora agrego: con la posibilidad de traspaso a descendientes y hasta de cooperativizarse, si las circunstancias y la libre voluntad así lo aconsejaran.

«¿Fumigamos con avionetas, plátanos, yuca y arroz, juntitos? (una avioneta fumigando en microparcelitas mueve a risa). No podemos. Cada usufructuario siembra “cositas” diferentes. ¿Unimos las parcelitas en grandes latifundios monocultivados, para poder fumigar?, he ahí un dilema. Veamos otro ejemplito: con las cosechas, ¿“metemos” una cosechadora de arroz dentro de una parcela rodeada por dos platanales y dos guayabales?», se cuestiona.

Y termina con una tajante afirmación: No se cuál preguntita es más difícil, pero sí sé que con pequeños «propietariousufructuariocooperativistas», o como se les llame, no vamos muy lejos, aunque sí podemos erosionar el terreno cultivable en pocos añitos, y a esto le tengo pavor: remember Haití. Ya lo digo: el brete es grande y propenso a malas decisiones…».

Las consideraciones de este lector me hicieron recordar el sensible y enriquecedor intercambio que sostuve en este espacio con un estudioso de nuestra economía.

Este se manifestó preocupado por el contenido que ofrecí al término «recampesinar», y la importancia que le adjudiqué al Decreto-Ley 259, que no es poca en su opinión, tendente al minifundio, al trabajo individual. Desde su consideración, la agricultura, como el resto de las actividades humanas no prospera, ni consolida la economía de un país, menos en el socialismo, a través del trabajo individual.

«Este ahora solo es paliativo circunstancial y transitorio y puede generar valores, vicios y otras lacras de una sociedad en transición hacia el capitalismo, nunca al socialismo…» dijo el especialista.

En ambos opinantes pervive el prejuicio, o las suspicacias contra la existencia de un tradicional sector de propietarios individuales —sean o no campesinos— en la nación.  Incluso se oponen a su fomento con las decisiones renovadoras de la economía.

Con esos criterios pudiéramos levantar algo así como minifundios del infundio —para no decir de lo infundado— en medio de una sociedad empeñada precisamente en sacudirse de las distorsiones y las consecuencias que semejantes ojerizas le acarrearon en estos años.

Ese tipo de valoraciones ignoran, como ya he apuntado, que la Revolución corrige ahora algunos de sus errores de idealismo y de voluntarismo, los mismos reconocidos transparentemente por Fidel en su diálogo con Ignacio Ramonet. Sencillamente —admite el líder de la Revolución— deben coexistir tantas formas de propiedad como las que contribuyan a la construcción y consolidación del socialismo.

Pueden albergarse las aprensiones que se estime hacia el sector campesino —muy injustamente acusado por ese lector hasta de gran depredador ambiental—, pero lo que no puede ignorarse es el peso abrumador de la realidad. La terca realidad está ahí para regalarnos la sabiduría de sus lecciones.

Según estudios agrícolas, hasta hace muy poco los campesinos individuales daban un uso eficiente al 68 por ciento de sus tierras, mientras en manos estatales solo lo hacían al 29 por ciento, en las UBPC al 48, y en las cooperativas de producción agropecuaria al 58.

El colega José Alejandro Rodríguez —que ahora sabemos tiene un corazón a toda prueba— llamaba la atención sobre otro contraste muy revelador en un artículo reciente. Refirió datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, según las cuales en el 2009 las cooperativas de créditos y servicios (CCS) —que agrupan a los famosos «minifundistas»— y de producción agropecuaria (CPA), con solo el 24,4 por ciento de las tierras cultivables del país, producían el 57 por ciento de los alimentos.

Pues sí que estas cifras, y otras consideraciones que no menciono, nos lo hacen todo más fácil… ¡Digo!, en saber a quién debemos darles las palmaditas.

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    1. 1

      pepe - 18 de Diciembre del 2011 3:24:41 CDT

      Fui uno de los "opinantes" sobre el artículo de referencia. Nacçi y me crié en el campo, en uno de esos "minifundios". Lo que se producía (Plátanos, boniato, malanga, frijoles, yuca, maiz, tomates, caña de azúcar, ganado bovino, cerdos, gallinas, huevos) lo era sin la utilización de producto químico alguno, ni siquiera fertilizantes. Eso si, los campos de caña no se quemaban, de la caña se aprovechaba hasta los cogollos para alimentar el ganado, las palmas reales se respetaban y se aprovechaba el palmiche para la alimentación de los cerdos. Cuando se recogía las cosechas, se esperaa un tiempo y luego se araban, enterrándose los restos de vegetale, que servían como abono orgánico. Por supuesto, a nadie se le ocurría mudarse pasa el pueblo y "cuidar" la propiedad desde allí, eso lo considero un absurdo. Es por ello que apoyo las ideas del articulista: A quien se decida por la agricultura, hay que darle las garantías de que mañana a un "voluntarista" no se le ocurra que tiene que dejarlo todo y volver al pueblo. De o contrrio, dentro d un tiempo nos veremos enredados en otra "rectificación" de errores. También creo que junto con la pequeña propiedad, son necesarias también las grandes explotaciones, con la utilización de la técnica, que bien utilizada les permite a estas una productividad mucho mayor. Un factor indispensable par lograr que se avance en el camino de garantizar los productos del agro abundantes y de calidad es el simplificar la comercialización de estos. Mientras haya gente vigilando lo que transportamos en una bicicleta por los caminos, eso no se logrará. Cuando los productos agrícolas dejen de ser deficitarios, los potenciales delincuentes no encontrarán el estímulo suficiente para arriesgarse a hurtar en los campos. En conclusión, el minifundio y las grandes explotaciones deben convivir, de forma que se complementen. Además, la preocupación de los productores debe ser el producir, y no el cómo comercializar lo producido, hecho que en la actualidad constituye un verdadero freno que desestimula a quienes desafían el calor del sol en nuestros campos.

    2. 2

      toyo55 - 18 de Diciembre del 2011 7:03:13 CDT

      Tiene UD y las estadisticas toda la razon:"Según estudios agrícolas, hasta hace muy poco los campesinos individuales daban un uso eficiente al 68 por ciento de sus tierras, mientras en manos estatales solo lo hacían al 29 por ciento, en las UBPC al 48, y en las cooperativas de producción agropecuaria al 58"t agrego que esto pasa en cada uno de los sectores de la economia donde el estado posee el monopolio o mayor participacion,pero tambien ocurre en cualquier parte del mundo.Debemos aceptar que el estado no puede competir con la inciativa privada y esto se aprendio en China,Vietnam etc y cambiarion el modelo, y ahi estan los resultados..Entonces porque seguir insistiendo en un esquema que por decadas ha demostrado su ineficiencia,ser caldo de cultivo para una improductiva burocracia y facilita la corrupcion??

    3. 3

      Ariel Alvarez Amador - 18 de Diciembre del 2011 14:30:02 CDT

      Considero que mas alla de este problema que se plantea en su artículo solo se resolvera el "problema agricola" de Cuba si vamos al fondo a atacar a mi manera de ver sus 3 grandes problemas y sito: 1. Regimen de propiedad. 2. Condiciones materiales. 3. Comercialización. Con relacion al Regimen de Propiedad es incuestionable que hasta que los campesinos no puedan ser propietarios a plenitud de su tierra ello no les dara el sentido de pertenencia necesarios a ellos y su familia, cuando se habla de propiedad plena es la libertad de usar, disfrutar y disponer de la misma. Cuando se habla de condiciones materiales es: mejores salarios, mejores precios por los productos, venta de insumos, vialidad, electrificación, telefonos, transporte, que puedan tener su entretenimiento etc. Cuando se habla de comercialización: Es posibilitar que los campesinos, usufructuarios etc. puedan concurrir libremente al mercado sin trabas burocraticas e incluso que el estado sea un Cliente mas en igualdad de condiciones. Esto daria para mucho más pero no se debe abusar del espacio. Gracias por la oportunidad,

    4. 4

      jos - 19 de Diciembre del 2011 15:13:21 CDT

      Hay están la estadísticas, que como el bikini, nunca muestran lo esencial. Los privados son más "eficientes" que las grandes empresas estatales, pero si tuvieramos verdaderas cooperativas,autónomas y participativas, otro sería el cuento. Lo que es un infundio, es pensar que con el 259 y los privados vamos contruir el socialismo en el campo cubano. Socialecemos las relaciones de producción, no privaticemos. No es ni prejuicio, o suspicacia, es la realidad del socialismo que se construye socializando y democratizando estructuras, y no privatizando a perpetuidad como opina el Ronquillo, a quién leo y respeto, pero esta vez no coincido con él.

    5. 5

      Dariem - 19 de Diciembre del 2011 22:46:56 CDT

      Es mi opinión que la propiedad estatal no es de por sí la causante de ineficiencias, tanto en el sector agrícola como en cualquier otro, sino la forma de gestión que ha acompañado a este tipo de propiedad desde siempre. Si la burocracia estatal lo domina todo desde los niveles superiores, pagando salarios irrisorios a sus trabajadores, evidentemente los resultados van a ser peores que en el capitalismo, porque nadie adquiere sentido de pertenencia, ni los trabajadores asalariados, ni los burócratas que tampoco son dueños, reciben bajos salarios también y muchas veces mantienen un alto nivel de vida gracias a las prevendas y a la corrupción. Entonces, para que el modelo basado en la propiedad estatal sea eficiente, rentable, productivo, tanto en la agricultura como en cualquier otra actividad, tiene que venir acompañado por un elevado nivel de autogestión y autofinanciamiento de la empresa estatal, y que los trabajadores dejen de ser asalariados para pasar a ser copropietarios efectivos de la empresa, con ganancias directamante proporcionales a los resultados productivos, y participación en la toma de decisiones, para que exista sentido de pertenencia y estímulo al trabajo. Ahora, con esto no digo que haya que cerrarle la puerta a otras formas de organización del trabajo como las cooperativas o los trabajadores privados, pero siempre la clave para que haya buena productividad es que las personas que trabajan tengan sentido de pertenencia y se sientan estimulados a trabajar debido a las mejoras que este trabajo les reporte en su calidad de vida.

    6. 6

      raul - 19 de Diciembre del 2011 23:47:56 CDT

      di mi opinionen en el referido articulo, hize enfasis en dos cosas, la entrega de tierras para tabaco a partir de 1993 recupero esta produccion, y todos los nuevos usufructuarios por esta medida, (que son miles) estan ahi como prueba palpable de lo acertada que fue, ninguno que yo sepa se siente amenazado de perder el usufructo, es mas que como resultado del tiempo transcurrido cientos de ellos son herederos de los que recibieron la tierra, sin tener que tramitar ningun proceso legal y esto gracias a que la tierra no era de ellos, que simple verdad y lo segundo que no hable de producciones necesarias como el arroz, la papa, la caña que si no pueden basarse en el minifundio, y es donde tiene que jugar su papel las otras formas de produccion.

    7. 7

      Rogelio Diaz - 20 de Diciembre del 2011 8:54:29 CDT

      Bueno, bueno, vamos despacio. Lamentablemente en nuestro país las grandes explotaciones agrícolas no han justificado las supuestas ventajas de poder aplicar más intensamente la ciencia y la tecnología (aviación agrícola, grandes máquinas de regadío, etc) pero eso no quiere decir que estas técnicas sean inferiores a la explotación individual de la parcelita, no, no, NO. Lo que pasa es que la técnica, como dijo Raúl Castro, vale lo que vale el hombre que la utiliza, y si el hombre de la gran plantación tiene menos motivación que el de la parcelita, pues en la parcelita se va a ser más eficiente. Ahora, lo que se cae de la mata es buscar un sistema que combine el interés individual con las posibilidades de la tecnología moderna. Fíjense en los países de mayor desarrollo agrícola del mundo (España, Francia, los EEUU), con rendimientos del doble y del triple de los nuestros, tanto nuestras parcelitas como nuestras plantaciones grandes, y fíjense cómo trabajan ellos la tierra (protegiéndola ecológicamente además, la parte de ellos que son inteligentes), y no traten más de descubrir el agua tibia que está descubierta hace cien años. El dueño de una parcelita no puede construir una represa, y si tiene regadío está a expensas de que en la seca se le pierda la cosecha. Está a expensas de que en una gran cosecha en toda su región, no tener capacidad de almacenamiento y perder de nuevo. Pasa mucho, pero mucho trabajo, para cambiar continuamente las semillas de todo lo que siembre, por otras de mayor rendimiento o resistencia, porque es una sola persona o dos o tres, y no dan a basto. No les resulta fácil instalar plantas de biogas, de procesamiento de desechos vegetales para piensos, miniplantas para encurtidos, dulces, y cien etcéteras más. el extremo de la parcelización total también es malo, y tiene un techo de productividad concreto del que no puede trascender.

    8. 8

      Pepe - 20 de Diciembre del 2011 9:35:34 CDT

      Hola. Muy interesante sus dos artículos sobre el tema de la agricultura. Y entiendo completamente su punto de vista en el 2do, al contestarle al compañero. De todas formas pienso que el minifundio NO es la solución al problema de la alimentación en Cuba. No creo que en algún país de agricultura desarrollada, los pedacitos de tierra hayan sido la solución. Lo que pasa es que, al parecer, nuestra agricultura está aún por debajo de un agricultura de pedacitos de tierra. En la condiciones actuales parece que los pedacitos de tierra van a ayudar, pero esa no es la solución buena a largo plazo. Como ir hacia pedazos grandes y bien productivos, no lo sé. Eso me recuerda la venta de herramientas de trabajo a los campesinos (por suerte alguien se dió cuenta de que la idea no era sacarles el quilo con la venta de los mismos, sino que la idea era que los tuvieran y los hicieran producir, y entonces la bajaron el precio), que es muy bueno que les vendan esas, pero eso al mismo tiempo significó, por las claras, que nuestra agricultura estaba por debajo de "azada, machete y cubo", como alguna vez oí una opinión que decía: "fijense en como esta' la agricultura en Cuba que miren que' herramientas les esta'n vendiendo" (nada de maquinaria, automatización, tecnología avanzada, etc). Otro tema interesante es lo de la subvención estatal, se' que no somos un país desarrollado, pero es bueno no olvidar que muchos países desarrollados le ponen una fuerte subvención estatal a la agricultura, porque consideran la comida un asunto básico vital para el funcionamiento del país.

    9. 9

      FERNANDO - 20 de Diciembre del 2011 17:34:06 CDT

      SALUDOS COMPAÑEROS !!! La piedra angular del futuro proyecto y el éxito del mismo estarán integrados por la “vocación”, la “viabilidad del proyecto” y por un “compromiso contractual” serio de las partes. El futuro del agro Cubano en las casuísticas actuales sería lo mas práctico y viable la integración y aplicación de fórmulas mixtas, es decir, explotaciones familiares y COOP con gestión integral. Nota: La participación del ser humano, asumiendo un rol protagonista en los procesos socio-económicos en la sociedad en que vive, es la principal fortaleza de la doctrina cooperativista. Sinceramente no creo que todas las opciones hayan fracasado…. Sería injusto con aquéllas que han sido bien gestionadas y con las limitaciones que todos sabemos y conocemos. Aunque estoy plenamente convencido que pueden y deben ser mucho más productivas y eficientes eliminando barreras que condicionan enormemente los resultados óptimos y que resultan un “despilfarro”… sonrojarte para los intereses de los hombres y mujeres que sudan la camiseta… e indirectamente para las arcas del estado. Desde mi modesta opinión: “Las urgencias” se pueden y se deben acometer desbloqueando los sistemas que entorpecen la racionalidad al proceso inversionista, acopio de materiales e insumos, sistemas productivos y de comercialización del producto final. “AUTOGESTION INTEGRAL” resumido... “la eliminación de grasa… del músculo” PD: Los “números…” no son mas que números… las acciones individuales y colectivas bajo una gestión seria, eficiente y participativa son las pondrán las cosas en su sitio... e indirectamente traeran unos ratios de eficacia, productividad y de ahorro de divisas al estado exponenciales. Además estas medidas a corto incrementaría la renta del per cápita del país asi como el bienestar y el poder adquisitivo del pueblo. NOTA:1 POBRE DE AQUEL QUE EN SUS SENTIMIENTOS MAS PUROS COMO SER HUMANO Y COMO PARTE DE UNA SOCIEDAD O PROYECTO VITAL COMUN, NO IRRADIE EN SU ENTORNO MAS PROXIMO EL IDEALISMO Y EL VOLUNTARISMO EN ESTADO PURO. TANTO DESDE UN PLANO FILOSOFICO/TEORICO COMO MATERIAL/PRACTICO. NOTA:2 POR LO QUE A MI RESPECTA... ETERNAMENTE AGRADECIDO,PORQUE HA SIDO MI LUZ “LA VITAMINA DE LA VIDA...“ NOTA:3 ESPERO QUE ESTA VEZ...!!! SI LLEGUEN ESTAS HUMILDES LINEAS... FUERZA CUBA !!! HASTA LA VICTORIA,SIEMPRE !!!

    10. 10

      sophia - 27 de Diciembre del 2011 20:52:08 CDT

      estoy casi segura que aorita la inmensa mayoria de los cubanos rechazan totalmente que grandes extensiones de tierras pertenezcan a una sola o varias personas, con la entrega de pequenas superficies para su utilizacion en la produccin de agroalimentos, con el tiempo mejorara sin lugar a dudas la oferta de productos de la agricultura, algo extremandamente deprimido en los anos anteriores, me gustaria expresar mi criterio con el deseo siempre constructivo de la evolucion necesaria para que se obtengan los resultados esperados ( UNA VEZ MAS ), en primer orden limitar el sentido de propiedad de las superficies entregadas para no crear con el tiempo pequenos latifundios, legalizar de verdad que la gente a la cual se le entrega la tierra sean sus duenos y que tal legalizacion este sujeta a impuestos sobre la propiedad aunque no la exploten, que los duenos comercialicen sus producciones libremente y por supuesto bajo un sistema impositvo que grave las ventas de productos, que ninguna entidad estatal tenga relacion con la comercializacion de sus producciones, recordar que la unica forma de evaluar cualquier actividad es solamente por los resultados, que hasta la fecha no han sido los deseados en los planes, a pesar del faraonico esfuerzo financiero en la ejecucion de estructuras integales para producir eficientemente, considero excellente el mensage de esta publicacion y los comentarios al respecto, creo firmemente que en el proximo quinquenio se deben esperar grandes ofertas de alimentos de la agricultura con la creacion del pequeno sector privado, el tiempo me dara la razon,

    11. 11

      Luis Placido Ortega - 28 de Diciembre del 2011 9:35:21 CDT

      Estimado Ricardo Ronquillo: Me parece muy saludable, que su comentario “Se esperan resiembras” (JR, domingo 11 de diciembre de 2011) aliente un debate público sobre un tema tan importante. Realmente de la producción eficiente de alientos, en momentos cruciales como este depende mucho la supervivencia de nuestra nación, tal como la queremos la mayoría de los cubanos. Pero este reconocimiento, por si solo no basta, necesita también del esfuerzo de todos (y no solo en el debate, sino también en nuestras acciones). Entrando en materia, coincido con usted y muchos otros que el campo cubano debe ser “recampesinado”, y por supuesto esto no debe ser a usanza de, cuando con las mejores intensiones, lo descampesinamos, sería absurdo pretender hoy que los campesinos sean los de hace 30 o 40 años. También, concuerdo en que el DL 259 es un paso en esa dirección y puede ser el inicio de ese proceso. Un proceso en nada sencillo, y con tantas variables que necesita de toda una atención y monitoreo constante (y no control, o al menos como se ha entendido el control en los últimos años como freno, barrera o permanente germinación de permisos y consultas a niveles superiores). Aquí se hace necesario añadir a los argumentos ya por Ud. expresados en su comentario “El minifundio y los infundios” (JR, domingo 18 de diciembre de 2011) , sobre la participación de pequeños y medianos productores (CCS y CPA) en la producción agrícola cubana de hoy, otros elementos: además de ser los más productivos, son los que lo hacen (mayoritariamente) de una manera más sostenible económica, energética y ecológica, muestra de lo cual el movimiento agroecológico de la ANAP, el impulso a una agricultura sostenible sobre bases agroecológicas que impulsa la Asociación cubana de técnicos agrícolas y forestales (ACTAF) y el Programa de Agricultura urbana y suburbana, los cuales son reconocidos internacionalmente como ejemplos. No abundaré aquí en detalles, pero a pesar que el modelo de agricultura intensiva y extensiva ha logrado mantener un equilibrio a nivel global entre la producción y la creciente demanda de la población mundial (los problemas de hambruna hoy se sustentan básicamente en las desigualdades en la distribución, acceso a los recursos, créditos, tecnologías y mercados impuestos por el capitalismo neoliberal más brutal) este es un camino con pocas posibilidades a futuro: en primer lugar el costo energético y ecológico y a la larga económico de este modelo productivo es insostenible (¡producir 1 Kg de carne en EEUU cuesta 5000 litros de agua!!!) y solamente se mantiene producto del abrumador volumen de subsidios que (de nuevo) debido a las asimetrías del sistema internacional de comercio se pueden dar el lujo los países desarrollados. Por otra parte el adecuado uso de la ciencia y la técnica, la integración y otros aspectos han demostrado que se puede producir suficiente y eficiente, de otra forma, y ello pasa por la diversificación, el manejo integrado de plagas, enfermedades y la nutrición, el empleo de los recursos locales y sobre todo: Con un agricultor convencido, capacitado y estimulado a promover este modelo productivo. Ejemplos sobran, en Cuba y el mundo. Así que necesariamente se necesita “recampesinar”, pero con esos campesinos. Y aquí retomamos el tema. Para que el DL 259 realmente contribuya a repoblar el campo cubano y a su vez esto genere una producción capaz de satisfacer nuestras necesidades (en cantidad, diversidad, calidad y accesibilidad) aún falta mucho: • Como usted expresa: extender o no poner límites temporales a los usufructos, es un incentivo para los nuevos agricultores, además quien se asienta en la tierra con mirada a largo plazo, establece con ella una relación menos esquilmante que quien va a ella a sacarle todo el dinero que pueda en un breve lapso y la mira solo como fuente de dinero. • Otro aspecto importante es el establecimiento de la vivienda de los campesinos en sus fincas y no ser un visitante de la finca en horario de trabajo (para lo cual existen hoy todavía grandes trabas legales y pocas posibilidades reales y no solo constructivas) El campesino debe tener un estándar de vida, al menos, no inferior al de los habitantes urbanos y ello requiere de importantes inversiones en infraestructura (transporte, agua potable, electricidad, educación, salud y una larga lista de etc.) lo cual además de recursos, necesita de una política que lo impulse y tiempo para llevarla a cabo. • Un elemento importante es una red de servicios en función de las necesidades de los productores agropecuarios. La producción agropecuaria, contrario a lo que piensan muchos, no comienza en las fincas, sino, allí donde hay que producir lo que se necesita en las fincas para producir (semillas de calidad, abonos, plaguicidas, implementos, equipos y una larga lista de otros, donde un papel no secundario juegan la investigación, desarrollo y formación y los sistemas de comercialización adecuados a los requerimientos de productores y consumidores) Sin embargo aun está muy lejos de lograrse algo cercano a lo que necesitan, y las empresas agropecuarias municipales, llamadas a cubrir en gran parte este papel, aun no cuentan con la necesaria capacidad (ni económica ni en recursos para ello) ni la vocación (comúnmente prima la mentalidad controladora y no la de prestar servicios). Y conste que mucho de lo que se necesita puede y debe ser producido en Cuba, y muchos de estos productos o servicios pueden y deben ser compatibles con un modelo sostenible y agroecológico (tracción animal, semillas autóctonas, abonos orgánicos, medios biológicos de control de plagas, etc). Además orientar nuestras capacidades productivas en servicio de la agricultura, amén de crear opciones de empleo y desarrollo, realmente constituiría una demostración fehaciente de “volcarnos hacia el campo” como nos ha convocado el Presidente Raúl Castro. • La flexibilidad de estructuras productivas (productores individuales, CCS, CPA, UBPC, entidades estatales, Cooperativas de segundo grado, y otras mixtas) requiere de facilidades de gestión sin trabas y sin desigualdades para su desarrollo y su diferenciación debe estar a través de mecanismos tributarios y otros que posibiliten su adecuado reconocimiento al aporte social de cada una de ellas y no de posibilidad de gestión. • Y por último y tal vez lo más importante: el reconocimiento social a los productores agrícolas. Todos reconocemos al doctor que atiende a nuestros familiares, a los maestros y profesores que los educan, ¿pero y a los que nos alimentan? No es fácil de lograr pero nunca se alcanzará si no lo promovemos. En fin este escrito ha sido algo extenso y sin embargo no cubre aun sino una muy pequeña parte de los aspectos a tener en cuenta para el desarrollo de una política agraria en nuestro país. Consideré necesario hacerle llegar estas líneas, que no son productos solo de mis consideraciones, sino que reflejan sucintamente los temas e ideas expuestas por los nuestros afiliados, durante los eventos de base y municipales del IX de Agricultura Orgánica de la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales, en la Provincia Artemisa, en espacios para el debate sobre Soberanía Alimentaria y producción sostenible sobre bases agroecológicas. Sea este, además de nuestras acciones concretas en nuestro trabajo, el aporte de nuestra organización a este intercambio de ideas. Luis Plácido Ortega Izquierdo Presidente ACTAF Filial Artemisa.

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