¡Silencio!

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
14 de Enero del 2012 21:34:26 CDT

Otra vez la muerte nos sorprende con su inesperado y no tan breve paso. ¿Debía sorprendernos, si hasta la filosofía popular reconoce que para morir solo se ha de estar vivo? Ah, pero eso es lo que uno quisiera para sí, y sobre todo para las personas que ama: vivir. Siempre vivir. Y sin embargo acaba de morir, así, sin que nadie pudiera sospecharlo, un periodista entrañado en el corazón de miles de colegas.

Ha muerto Julio García Luis, y como lo hubiera hecho él, periodista de ética sin precio, de cultura transformada en sabiduría, me corresponde llenar de pronto el vacío de su adiós. Porque permanecerá abierto el cordial y fraterno vacío de los amigos zaheridos, de los profesionales de la prensa que lamentan la partida, todavía a destiempo, en madurez discreta y sabia, de uno de nuestros paradigmas.

Hace apenas un año que Julito recibió el Premio Nacional José Martí por la obra de la vida, que otorga la Unión de Periodistas de Cuba. Nacido en 1942, pulsábamos en él a un periodista de múltiples capacidades. Durante muchos años fue el editorialista de Granma, cuando los editoriales, textos orientadores, explicativos, que fijaban la posición del Gobierno o del Partido, eran muy frecuentes. Julio García habitualmente se encargaba de escribirlos, con su estilo claro, conciso y sobre todo formal y conceptualmente trabajado, de modo que poco o nada había que suprimirles o corregirles. Julito sabía que las ideas no solo convencen por su verdad, sino por la forma en que se expresan.

Sus crónicas nos trajeron por muchos años las informaciones de los viajes de Fidel al extranjero. Los lectores hallábamos un dúctil y riguroso sentido humano en sus despachos. Junto a lo que pasaba, veíamos también la descripción de las circunstancias espaciales y paisajísticas de los recorridos del líder de la Revolución.

En el futuro, los estudiantes de Periodismo presentarán sus tesis de grado con la obra multilateral de Julio García Luis, además de citarlo cada vez que quieran avalar una opinión profesional. Porque el «Dequi» —así le llamaban los alumnos en la Facultad de Periodismo de la capital, cuando era el decano antes de su reciente jubilación— también teorizó con certeza sobre los problemas de la técnica y las estructuras del periodismo. En su manual sobre el ejercicio de la opinión, páginas comedidas, equilibradas, aprendí a opinar, y no sentí vergüenza por contar casi su misma edad. Y sobre todo aprendí de su estímulo, cuando con la suavidad, la nobleza de su voz, se me acercó, siendo él presidente de la UPEC, y me dijo: Nunca dejes de opinar; tenemos que defender ese derecho revolucionario.

Hoy quedaré corto en mi evocación. Muchos me reprocharán no profundizar en su biografía y que no recuerde al niño campesino villareño, que se formó como maestro. ¡Maestro!, ese es el mejor apelativo de Julito. Porque tenía el rostro, los modales, la paciencia de quien se entrega y halla en el servicio solidario el sentido y la justificación del vivir. Fui su amigo. Y aprendí a quererlo y respetarlo en su parquedad de palabras, en su vigilante dignidad personal, en su equilibrio político, mientras, juntos, hacíamos el programa Hablando claro de Radio Rebelde, o él me dirigía como profesor en la Facultad. En noviembre pasado Santiago Cardosa y yo compartimos con Julito la habitación durante el Encuentro nacional de cronistas, en Cienfuegos. En ese evento sobresalía entre todos nosotros. Era Doctor en Ciencias de la Comunicación. Pero quién podía llamarlo por título tan solemne. Su simpatía, su decoro, su sinceridad exigían aquel Julito lleno de fervor.

En la Universidad, si en la nómina y el rango académico era el Decano de Comunicación Social, para los estudiantes era el «Dequi»; el «Dequi» de la puerta constantemente abierta; el «Dequi» incapaz de una acción rastrera, de un silencio cómplice. Era —ah, qué dura palabra—, era el decano de la bondad y la pulcritud.

Se ha ido uno de los buenos. Bajemos la cabeza.

envíe su comentario

  • Normas
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio
    1. 1

      Modesto Reyes Canto - 15 de Enero del 2012 8:47:39 CDT

      Cuando un amigo se va,mi estimado Luis,siempre la meditacion viene acompañada al respetuoso silencio que usted pide por alguien que de la vida hizo un apostolado para trasmitir enseñanzas a nuevas generaciones en el dificil y a veces incomprendido arte del periodismo.Ante su cronica de leal amistad,amigo Luis, respetuosamente inclino mi espina dorsal.Un abrazo: Modesto Reyes Canto.

    2. 2

      Alfredo Viamonte Marin - 15 de Enero del 2012 10:21:12 CDT

      Triste noticia para un domingo maestro, pero la parca no sabe de relojes y calendarios. Honrar, honra ya lo dijo el mas grande de los cubanos. Digamos apenas hasta siempren Julito y sigamos su obra.

    3. 3

      Modesto Reyes Canto - 15 de Enero del 2012 10:24:10 CDT

      Cuando un amigo se va,mi estimado Luis,siempre la meditacion viene acompañada al respetuoso silencio que usted pide por alguien que de la vida hizo un apostolado para trasmitir enseñanzas a nuevas generaciones en el dificil y a veces incomprendido arte del periodismo.Ante su cronica de leal amistad,amigo Luis, respetuosamente inclino mi espina dorsal.Un abrazo: Modesto Reyes Canto.

    4. 4

      arnaldo - 15 de Enero del 2012 10:30:08 CDT

      no hermano ..subamos la cabeza ,para seguir mirando al dequi , que es de los que siempre quedan en las alturas......y de los que siempre nos haran falta muchos...La facultad del periodismo puro y decoroso es la Julio Garcia Luis , sin dudas.

    5. 5

      Plamen - 16 de Enero del 2012 7:15:16 CDT

      Luis,yo no pertenezco al medio periodístico por lo que a pesar de haber visto por la prensa... en general y la TV en particular a Julio García Luis y haber podido valorar a través de este su talento, es gracias ahora a Ud. cuando ya éste ha fallecido, que conozco más de sus características personales. Ante su pérdida y su dolor me inclino y le pido que no se deje avatar y siga luchando hasta su final, que ojalá sea muy lejano,por el mejoramiento de la labor periodística de nuestra prensa para que nos sirva como arma de combate para mejorar nuestra querida Patria y nuestra gran obra que es la Revolución. Ojalá que a los grandes hombres no solo se les conozca por las mayorías luego de que ya no podamos contar con ellos físicamente. Con todo mi respeto le acompaña, Plamen.

    6. 6

      Daniel Noa - 16 de Enero del 2012 11:10:01 CDT

      Estimado Maestro Luis....Una vez más su sentido de la dignidad y la ética afloran an forma de palabras que llaman al silencio como con el toque del corneta, porque después de ese breve acto de recogimiento se impone no otra cosa que seguir el legado de Julio...¨Hablando claro¨....¨opinando¨. Honrando a Julio usted se honra...y nos enseña a seguir el ejemplo de ambos.

      del autor

      en esta sección