28 °C Una vez más el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas iba a demostrar ser esa estructura antidemocrática donde los más poderosos del mundo, que se autotitulan como la comunidad internacional, impulsan resoluciones de condena contra países del Sur, con claros fines políticos. A veces hasta engatusadoras, para lograr el respaldo de la mayoría.
Pero, por suerte para Medio Oriente, y para el mundo, Rusia y China evitaron una vez más con su veto que lo que el presidente boliviano Evo Morales denomina Consejo de Inseguridad, adoptara un texto impulsado por Occidente y países árabes que promueven el cambio de régimen en Siria.
Ante el veto de Moscú y Beijing, en octubre pasado, a una abierta condena al
Gobierno sirio y un pedido de sanciones contra la nación mesoriental, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña y sus socios de la Liga Árabe, cocinaron otro documento presentado como una iniciativa del organismo panárabe que ellos pretendían respaldar.
Mas el documento, supuestamente elaborado sobre la base de los resultados de una misión de observadores árabes que monitorearon la situación en Siria durante un mes, demandaba la renuncia de Bashar Al-Assad, la formación de un gobierno de unidad nacional y la celebración de elecciones en dos meses. ¡Injerencia sin tapujos!
Además, aún está por conocerse la letra exacta del texto de los observadores, el cual no ha sido publicado siquiera en la página oficial de la Liga, y se especula que detrás de esa decisión se encuentra Qatar, presidente de turno del organismo, pues el documento no es favorable a las acusaciones de Occidente y los regímenes del Golfo contra Siria.
Rusia y China dijeron que no aprobarían esa clara estrategia de cambio de régimen, similar a la que se puso en práctica en Libia, por lo que las potencias occidentales dilataron la votación del proyecto de resolución con el objetivo declarado de alcanzar al menos, mediante negociaciones, la abstención de quienes se oponían. Para ello, eliminaron del texto, según dicen, las alusiones directas a la renuncia de Al-Assad, a sanciones o a un embargo de armas contra Siria. Con estas «concesiones» lograron el apoyo de países como India y Sudáfrica, que hasta el momento estaban en la línea de Moscú y Beijing.
Al parecer, según las explicaciones dadas por Rusia para sustentar su veto, las supuestas omisiones hechas por Occidente, no son tales. Simplemente se trata de nuevas palabras que dan forma a un documento con el mismo espíritu injerencista que el anterior.
Aunque supuestamente no pide de manera explícita la salida de Al-Assad, la propuesta se refiere a «desmanes» cometidos por el Gobierno y no menciona ni una palabra sobre las atrocidades que cometen a diario las bandas terroristas ni al financiamiento de estas, proveniente del exterior.
El reconocimiento de la responsabilidad de una oposición armada en la crisis siria es una de las demandas rusas; sin embargo, Occidente no las tuvo en cuenta en su ¿nuevo? proyecto de resolución. Aún así lo sometieron a votación.
Las potencias occidentales le exigen a Damasco que retire sus fuerzas de seguridad de los lugares donde estas bandas operan, pero ello es imposible con los problemas que afronta la nación árabe. Demandarle eso a Damasco sería dejarle libre esos territorios a las bandas armadas, que levantarían allí su Bengazi, como hicieron opositores libios y mercenarios que operaron en el país norteafricano con el respaldo de los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para derrocar a Muammar Al-Gaddafi.
La respuesta de Francia al fracaso en el Consejo lo dice todo. El presidente galo, Nicolas Sarkozy, dijo que junto a sus socios europeos crearía «un Grupo de amigos del pueblo sirio», para apoyar a la Liga Árabe a implementar sus planes. Esa iniciativa ya la aplicaron en Libia, y no fue otra cosa que un espacio para buscar financiamiento y apoyo diplomático para los opositores libios y mercenarios al servicio de la Alianza Atlántica.
Lo que pretendió Occidente fue lanzar una celada, que por suerte fue leída por la sabia experiencia chino-rusa.
Ha sido encomiable la actitud en esta ocasión de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU, haciendo valer su derecho al veto en defensa de la no injerencia en los asuntos internos de Siria, país agredido por el imperio por no subordinarse a sus intereses hegemónicos. No se dejaron engañar por los imperialistas yankis y sus lacayos de la Unión Europea y de la Liga Arabe. Como dijo el Che: "Al imperialismo no se le puede dar ni un tantico así".
Jorge Luis, usted conoce algun pais del "emisferio norte" que, por una manifestacion de los ciudadanos de su pais, les dispare o reprima, encarcelando a los manifestantes con acusaciones de conspiracion antiestado, o cosas parecidas??? con execepcion de Corea del Norte, yo no conozco a ninguno, pero estoy avido de saber si usted conoce alguno. Gracias, si me publican
No me parece cierta la clasificacion de "sabia experiencia" la posicion de Rusia y China, mas bien, son los intereses de ambos paises al respecto: Siria, es para Rusia un comprador muy importante de armas y ocupa geograficamente, una posicion estrategica. China, por su parte, no quiere dar precedentes que en un mañana, los obligue a cumplir resoluciones que impidan la acostumbrada posicion contra los derechos humanos que aplican para con sus ciudadanos(vean el caso del artista chino, premio Nobel por la Paz 2010)
Mella, si de intereses, se trata, entonces, que decir del que invade, suelo extranjero, en busca de petroleo ligero, destruye, infraestructura, para despuès, sean sus empresaslas que "reconstrullan",en nombre de que derechos humanos, se puede tomar la atribuciòn un pais de invadir a otro,o acaso la comunidad economica europea y EEUU,tienen patente divina para decidir, quien gobierna y como se vive en el mundo entero,seria iluso creerque todo lo que se mueve en politica no se mueve por determinados intereses, pero màs iluso seria hacer creer a alguien con mediana cultura,que las armas y las guerras de invasiòn son formas de defender la paz y los derechos humanos