La peligrosa tentación del churro

Alina PereraAlina Pereraperera@juventudrebelde.cu
18 de Febrero del 2012 23:46:47 CDT

Revisando ideas que hace no mucho escribí para otro espacio, encontré estas líneas a las que no hace falta quitarles polvo alguno para compartirlas con nuestros lectores. Movida por la realidad, proponía entonces:

Así como celebramos múltiples talleres y encuentros nacionales, congresos con los cuales trazar tácticas y estrategias para mejorar la sociedad, deberíamos realizar algo así como un simposio sobre «la chapucería, sus manifestaciones, y modos de contrarrestarla».

Podrían confluir psicólogos, sociólogos, filósofos, economistas…, y quizá los resultados serían magníficos. A lo mejor ese sea buen punto de partida para tomar conciencia de que la chapucería —definida también como pifia, imperfección, churro, chambonada, descuido, buñuelo, o tosquedad— es una manifestación de nuestro devenir colectivo o individual cuyo peligro es que, perteneciendo al ámbito de lo subjetivo, no tiene cura fácil cuando echa raíces.

Aunque se da la mano con el mal gusto, la chapucería implica daños más hondos que trascienden a los cisnes o cerditos de yeso (con el perdón de las útiles alcancías); a las flores plásticas, por lo general mal colocadas y en las que suelen posarse las moscas; o a ciertos atuendos estridentes, expandidos hoy en la sociedad como ola de contagio súbito.

La chapucería es una condición, un modo de llevar la vida. Reflejo condicionado que algunos podrían achacar a una existencia hecha a retazos y precipitaciones, nacida de la ausencia de objetos leves e imprescindibles, de la guerra que durante tanto tiempo nos ha hecho el enemigo más poderoso del planeta, y nacida también de nuestras debilidades e ineficiencias.

La cuestión sobre la cual valdría la pena meditar es que muchos se han acostumbrado a lucir tan feamente como las paredes más sucias y mal pintadas, y se han habituado a ser verdaderos churros en el momento de dar respuestas detrás de un auricular o de un mostrador de tienda u oficina, o sencillamente en ese acto tan crucial de lidiar con sus semejantes.

Algunos han tomado como sellos en su proceder el parche, la costurita fácil, el «dale y no preguntes…», la insensibilidad, la amnesia (se actúa en el presente, sin tener en cuenta pasado reciente o recóndito, y mucho menos el futuro), la irreflexión, la falta de hondura, la inconstancia, el poco sentido crítico de la obra propia. Y así, como cepas que se propagan exponencialmente, las llagas de la chapucería pretenden apoderarse del tejido social a riesgo de que un día, como todo está conectado, resulte imposible emprender una sola tarea a derechas.

A pesar de lo dicho, creo que existe un umbral salvador en el cual no tiene por qué operar una relación directa, inapelable como maldición gitana, entre nuestras condiciones objetivas y nuestras fealdades y comportamientos erráticos.

En su mejor cresta el cubano es una criatura sensitiva, dada a disfrutar lo bello; y es un admirador de lo bien hecho. Su capacidad de análisis puede llegar a ser corrosiva con aquellas situaciones preñadas de torpezas, lentitudes e inoperancias. Pero es justo añadir que a menudo hablamos como jueces extraños en nuestro propio patio, como si el paisaje social no fuera, en muchos sentidos, cosecha de nosotros mismos.

Sin esperar al momento en que hayamos dejado atrás las más duras adversidades en lo material, la meta inmediata es que, como alguien sabio ha dicho, intentemos brillar donde quiera que estemos. Hagamos las cosas a conciencia, sin trampas; quitémonos de encima el síndrome de la autoflagelación, de la imposibilidad per se, la sensación de fatalidad que lacera la autoestima y no nos deja avanzar.

Habrá caldos de cultivo para la chapucería contra los cuales se impone dar pelea, habrá murallas más fuertes que el ímpetu individual. Por eso, entre todos, se impone pensar con agilidad y audacia en fórmulas que estimulen el talento, que distingan a quienes se esfuercen con calidad y resultados. Hay que entronizar maneras de pensar y decidir que propendan a fortalecer la salvadora complicidad entre lo funcional, lo útil y lo hermoso.

Caminar en pos de ese anhelo será arduo. Sospecho incluso, como me comentaba un talentoso diseñador cubano, que muchos no tirarán con entusiasmo del carro de la belleza aunque ellos sean los primeros en reclamar un mejor país. Pero tengo la esperanza terca de que todo cuanto acaricie a los ojos y al alma deje de ir teniendo halos de milagro y empiece a ser tan consustancial a nuestras suertes como la respiración o el sudor. Necesitamos; merecemos eso. ¿O no?

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    1. 1

      Alexander Blanca - 19 de Febrero del 2012 4:33:39 CDT

      Alina, excelente opinion, estoy totalmente de acuerdo contigo debemos e "intentemos brillar donde quiera que estemos" Sldos, Alexander

    2. 2

      Rody - 19 de Febrero del 2012 7:46:41 CDT

      En Cuba lo que ha pasado es que se han ligado los kikires con los pollos de raza mi mama siempre nos decia que no dejaramos que un kikire se montara con una gallina criolla por que despues los huevo eran mas pequenos.

    3. 3

      Davo davo - 19 de Febrero del 2012 15:10:03 CDT

      Siempre hemos tenido la fama de "O no llegamos o nos pasamos". No llegar implica la mediocridad, el mal gusto, la chapucería, la superficialidad y otras cosas mas. En las implicaciones de pasarse están,alcanzar la excelencia, acercarse más a la perfección(pues esta es sola pasajera), hacer algo que perdure en el tiempo. Bueno, cuando impere la eficiencia y una mayor eficiencia y un desempeño excelente, para poder acceder y mantenernos en un cargo, que nuestro negocio prospere, o cualquier otro proyecto, que compita con miles de personas más haciendo lo mismo, pues los churros solo se comerán con chocolate

    4. 4

      otto - 19 de Febrero del 2012 16:32:33 CDT

      Muy de acuerdo con su acertado comentario, pero se habla mucho y bno se hace nada por salir de ese bache de 50 anos, hasta cuando seguira lo mal hecho la chapuceria, lo facil y la justificacion

    5. 5

      jorge - 19 de Febrero del 2012 18:45:40 CDT

      La que se dejó tentar por el churro fue Alina, que, tal vez por falta de ideas o desgano, simplemente reprodujo un texto que ya había escrito para otro espacio, como ella misma lo dice.

    6. 6

      sat 666 - 19 de Febrero del 2012 19:45:44 CDT

      Me da la ligera impresión que con el comentario de Rody se llega bastante cerca del origen de ese problema que de hecho su solución puede demorar décadas y estoy siendo bastante conservador en cuanto a tiempo y no hay que ser sociólogo para darse cuenta y más viendo como vienen despuntando las nuevas generaciones.

    7. 7

      Miguel - 19 de Febrero del 2012 20:10:47 CDT

      Alina, de ac uerdo con el mje de este trabajo, pero lo veo muy general. Mi opinión es que ir mas al detalle de las cosas y personas chapuceras, con ejemplos y señalar las posibles causas y proponer como solucionarlas; sino, seguimos en lo mismo: describir los fenómenos.Gracias.

    8. 8

      lazaroC - 19 de Febrero del 2012 21:26:48 CDT

      creo que si lo merecemos y que la lucha es en verdad complicada, pero claramente identificable lo que debilita al enemigo(ser un chapucero). Todos podemos comportarnos como si fuésemos animales que piensan más que los del zoológico y cuidar nuestro entorno (teléfonos públicos, oídos de nuestros vecinos, etc...) y regalar todos los días un poco de amor a todos los que nos encontremos en nuestro camino.

    9. 9

      Hendris Manuel - 20 de Febrero del 2012 8:15:24 CDT

      Como todo lo que he leído (o casi todo para no ser absoluto) está buenísimo. Tienes esa virtud de dar en el blanco y tocar temas a veces sensibles, a veces candentes...pero todos tocan en algún punto a los que te leemos, es una lástima que los chapuceros, son tan chapuceros que no te leen.

    10. 10

      Pablo - 20 de Febrero del 2012 10:08:24 CDT

      Considero muy bueno el comentario, ahora, pienso que debía tener un lenguaje más cercano a lo popular para lograr que todos entiendan lo que se quiere decir y de esa manera poder opinar. A veces escribimos pensando que todos entienden nuestras metáforas y nos olvidamos de las diferencias existentes entre los niveles culturales de los que lo leen.

    11. 11

      A100ºC - 20 de Febrero del 2012 16:07:27 CDT

      Bueno esto Alina ... ni hablar de esos cerditos de alcancías ... lo compras y el dinero le coge un miedo por lo feo que están que quien lo compra nunca llega a ahorrar ... igual sucede con las imágenes religiosas ... los San Lázaros, Santa Bárbaras, Caridad del Cobre, etc, etc ... con la estampa que le ponen a esas imágenes ¿a quién le estaremos rezando?¿a San Horrible? ... en fin, lo mejor sería prohibir la venta de tanta chambonada, la competencia se impone por estos tiempos en Cuba (aunque un poco tarde ¿no?) pero es la solución ... como bien dices el cubano siempre a tenido buen gusto y no sé por qué han pasado los años y los años y son muchos los que lo han perdido ... ya estamos donde podemos hacer un concurso para la participación de todos esos ¨asesinos de la artesanía cubana¨ y darles como premio una mandarria para que rompan todo lo feo que han hecho ... por nada de este mundo compro yo alguna cosa fea de esas ... otra cosa Alina y que creo a ayudado a expandirse este mal gusto es que las pocas cosas verdaderamente lindas y de calidad ¿dónde se compran?¿a qué precio? ... llégate a Carlos III por ejemplo y observa el precio digamos de un bucarito ... ¡candela y pica pica!

    12. 12

      Luís Guillermo - 20 de Febrero del 2012 16:49:38 CDT

      Hola Alina…. Gracias por la foto… de veras que por la voz, cada medio día en “Hablando Claro” de RR su imagen se me hacía de más edad y menos linda. Una vez más gracias Alina por ser tan linda y tener tan excelentes comentarios

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