Patria: sobreviviente del tiempo

Autor:

Randy Saborit Mora

¿Cuántos periódicos sobrevivirán a su propia muerte anunciada cada día? ¿Cuántos desearán cumplir 120 años con la capacidad de electrizar a lectores de otro siglo? No sé cuántos conseguirán esos propósitos, pero el Patria de Martí lo logró desde su nacimiento: el 14 de marzo de 1892 en Nueva York.

Nombrado como muchos emigrados cubanos bautizaron a sus hijas, Patria ganaba voluntades al escribir con palabra viva sobre lo humano y lo divino de su pasado y presente.

En aquel semanario, Martí se dedicó a poner en armonía a jóvenes y veteranos, a convencidos e incrédulos, a hombres y mujeres, a blancos y negros, a cubanos y españoles, a instruidos y analfabetos.

Testigos son aquellas cuatro planas ejemplares del hacer y el decir de un director actuante, que no solo escribía, sino que salía desde Nueva York en tren o en barco rumbo a Tampa, Filadelfia o Cayo Hueso para avivar a los cubanos dispersos por Estados Unidos.

Si Martí hubiera mirado a su gloria —él, que estaba consciente de que toda la del mundo cabía en un grano de maíz— no hubiera emprendido una empresa como Patria después de tantos logros periodísticos anteriores en disímiles diarios estadounidenses e hispanoamericanos.

Aquel fue un semanario vivo y político hasta la médula. Escrito literariamente con crónicas que conversaban del mérito de cubanos y puertorriqueños. Con editoriales que callaban al adversario a golpe de argumentos. Con informaciones sustentadas en diversas fuentes. Rotativo ejemplo del periodismo magno ejercido por su director desvelado en «juntar y amar».

Alma de aquel periódico fue el Apóstol, a quien lo llamaban así desde 1889. A través de sus páginas consiguió encender los ánimos de «los cubanos de afuera y adentro» para fundir las bases de la república «con todos, y para el bien de todos» y cabalgar en una guerra inevitable en pro de la independencia.

Patria surgió cuando se fundaba el Partido Revolucionario Cubano, una organización clave para alcanzar la unidad y permitirles a los cubanos ensayarse como ciudadanos con derechos y deberes.

«Seamos dignos de lo que de nosotros se espera. A acabar la obra del 10 de Octubre. Con todos, para el bien de todos. Ese es el lema de mi vida. Ese será el del periódico». Esto escribió Martí en carta a su amigo Serafín Bello el 12 de octubre de 1889.

Aquella sentencia la formuló el Maestro dos años antes de pronunciar en Tampa, Estados Unidos, su célebre discurso conocido como «Con todos, y para el bien de todos».

«Para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico», declaró aquel semanario en el editorial Nuestras ideas, el 14 de marzo de 1892. En esas palabras se sintetizaban los principios políticos y periodísticos del medio informativo, concebido desde la modesta oficina neoyorquina de 120 Front Street.

Muchas frases pudieran citarse, pero lo ideal sería que cada uno tuviera infinitas secciones de lectura frente al periódico que ya está en formato multimedia, gracias a martianos de fe y conocimiento.

De leerlo con reposo quizá le ocurra lo que a un cercano conocido, que en medio de tanta avalancha de series y documentales de cualquier parte, también dedica un tiempo de su noche a revisitar el Patria de Martí.

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