El costo de las guerras de EE.UU.

Autor:

Lázaro Fariñas

Es muy difícil explicar por qué el Gobierno de este país continúa con la guerra en Afganistán, así como que mantenga miles y miles de soldados en aquella región.

La guerra, que lleva más de una década, no ha conseguido liquidar la resistencia. Los talibanes, lejos de haber sido vencidos, se han fortalecido. Siguen allí, poniendo bombas, presentando batalla, derribando helicópteros.

Todos sabemos que los soviéticos, con fronteras con aquel país, tuvieron que salir como bola por tronera de aquel territorio. Si aquella potencia, a solo unas millas de distancia, fue derrotada, ¿qué le hace pensar al Gobierno de este país que puede salir victorioso de aquel hormiguero? Más de diez años de guerra debieron haberles abierto los ojos a los que toman decisiones en EE.UU.

Hay promesas del Gobierno de que, dentro de pocos años, las tropas replegadas en Afganistán serán retiradas. ¿Pero por qué seguir allí otro mes más? La resistencia crece en poder, los campos de amapolas crecen en tamaño y el Gobierno impuesto por las tropas invasoras, ni tan siquiera en la capital, tiene total control.

Así es que la guerra, en vez de acercarse a una definitiva victoria, se acerca a un total desastre. Nada está ganando el Gobierno de este país con mantener sus soldados en aquella nación; al contrario, está perdiendo en todos los frentes, el peor de los cuales es el de la opinión pública.

Solamente en este año han sucedido varios hechos que han servido únicamente para dañar más la imagen de este país. Fotografías de los soldados norteamericanos orinándose encima de cadáveres de afganos, quemando los libros sagrados de los musulmanes y, después, masacrando a decenas de civiles inocentes. Todos esos hechos han sucedido en los primeros cuatro meses de este año. El pueblo de este país no debería de llevar esa carga de inmoralidades y asesinatos en sus espaldas, solamente para complacer a una serie de halcones que quieren mantener una guerra que no los está conduciendo a ningún puerto seguro.

Como siempre, los errores de los gobernantes los pagan los pueblos. El mundo musulmán odia cuanto huela a norteamericano. El odio es terrible. Miles y miles de ellos han muerto por esa política agresiva contra esa región. Ningún ciudadano de este país se puede sentir seguro en cualquier lugar de aquella zona del mundo, incluso ni en Europa.

Pero no solamente se está pagando un alto precio en la opinión pública. La guerra, hasta ahora, ha costado millones de millones de dólares, y lo que es lo peor de todo, la vida de miles y miles de jóvenes soldados, quienes han caído defendiendo la ilógica permanencia norteamericana en aquel país.

El grupo de estudio The Eisenhower Research Poyect, llevado a cabo en Brown University por un grupo de profesionales de diferentes ramas del saber, develó una serie de interesantes datos sobre el costo de las guerras llevadas a cabo por EE.UU. en Iraq, Afganistán y Paquistán. Veamos algunos de ellos:

•Más de 6 000 soldados han muerto en esos conflictos y centenares de miles han sido heridos y mutilados, sin saber cuántos de ellos han muerto después de regresar al país.

•Por lo menos 138 000 civiles inocentes han perdido la vida en aquellos países, sin contar con los millones y millones de desplazados, que el estudio calcula en más de siete millones.

•Las muertes de civiles y soldados de todas esas guerras, de conjunto, suman 236 000; esto es sin contar los que pueden haber muerto por malnutrición, falta de atención médica o degradación medioambiental como consecuencia de los conflictos.

•Se calcula que las guerras, hasta ahora, han costado al país aproximadamente 4 000 millones de millones de dólares, además de lo que seguirá costando de continuar este absurdo camino.

•De Iraq, el Gobierno de EE.UU. aseguró que había retirado todas las tropas de combate allí desplegadas, pero en aquel país se mantienen miles y miles de contratistas norteamericanos armados hasta los dientes. Además, la situación de seguridad no ha mejorado en nada, como tampoco las infraestructuras en las ciudades, y las relaciones étnicas van de mal en peor. El pueblo iraquí vive hoy diez veces peor que antes de la invasión norteamericana.

Las guerras han sido un verdadero desastre. Si su fin era la destrucción del terrorismo, no solo no lo han conseguido, sino que les han dado la oportunidad a los verdaderos terroristas de participar en una escuela. Siempre he pensado que la guerra contra el terrorismo se gana además de con pocos hombres y mucha inteligencia, no patrocinando el propio terrorismo. Esto hace mil veces más daño a las organizaciones terroristas que divisiones de soldados invadiendo países.


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