Rompiendo el silencio

Autor:

Andrés Gómez*

Hay que romper el silencio que se ha impuesto en Miami sobre el acto terrorista que destruyó las oficinas en Coral Gables de Airline Brokers, una compañía de vuelos chárter a Cuba, el pasado viernes 27 de abril.

La prensa miamense no se ha referido a este acto de terrorismo con la importancia que merece. Los funcionarios públicos, los electos y los no electos, aquellos que están responsabilizados con la seguridad y el bienestar de nuestra comunidad, no han dicho una palabra de condena sobre este acto de violencia que ocurrió hace ya dos semanas.

Han decidido actuar como si este acto de terrorismo no hubiese ocurrido. Su silencio implica que este acto terrorista no tiene nada que ver con ellos. Actitud que entraña un grave peligro para la seguridad y el bienestar de nuestra comunidad.

Solamente las voces de las organizaciones que integran la Alianza Martiana, además de las de la Fundación por la Normalización de las Relaciones entre Estados Unidos y Cuba, la Liga de Defensa Cubanoamericana y la del Partido Socialista de los Trabajadores condenaron públicamente la semana pasada, en conferencia de prensa, ese acto de terrorismo, y denunciaron la posibilidad del peligro que existe de que nuestra ciudad vuelva a los tiempos en que era la capital del terrorismo en Estados Unidos, de no ser encontrados, arrestados y encausados judicialmente los terroristas culpables del mismo.

Asimismo, rompiendo este criminal silencio, el pasado sábado, 5 de mayo, estas mismas organizaciones protagonizaron una caravana de carros con los lemas: «No al terrorismo» y «Sí a los viajes a Cuba». Cerca de un centenar de automóviles participaron en la caravana, que recorrió más de 20 kilómetros de principales avenidas del barrio de Westchester, obteniendo el abrumador apoyo de las personas que transitaban por su recorrido.

Porque hay que estar claro que la acción criminal que destruyó las oficinas de Airline Brokers es un acto terrorista no solamente en contra de esta compañía, sino que —más importante aún— es un acto de terrorismo en contra del derecho de los ciudadanos de Estados Unidos de viajar a Cuba, especialmente del derecho de viajar a Cuba de todos nosotros, nacidos en Cuba, y el de nuestros hijos y nietos a compartir con y ayudar a nuestras familias en la Isla.

A los enemigos de nuestro derecho de viajar a Cuba les resulta inaceptable que el año pasado, 2011, se efectuaran cerca de 400 000 viajes a Cuba de cubanos residentes en Estados Unidos. Y que las cifras de quienes viajan a la Isla van en aumento en el transcurso del presente año. Este acto terrorista hace evidente que los enemigos de estos viajes los quieren impedir a todo trance.

Según la Directiva 12/2000 del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el terrorismo es «el uso calculado de la violencia o de la amenaza de violencia contra individuos o propiedades, para infundir miedo, con la intención de coaccionar o intimidar al Gobierno o a sociedades para conseguir objetivos políticos, ideológicos o religiosos».

Y el Código que regula al Buró Federal de Investigaciones (FBI) define el terrorismo como «el uso ilegal de la fuerza o de la violencia contra personas o propiedades para intimidar o coaccionar a un Gobierno, a la población civil o a un sector de esta, con la intención de alcanzar objetivos políticos o sociales».

Las autoridades que en primera instancia investigaron el fuego declararon que el incendio que destruyó completamente las oficinas de Airline Brokers fue intencional. Y muchos de los que saben sobre estas cosas mantienen que fueron bombas incendiarias las que se utilizaron en ese sabotaje.

¿Y quiénes en Miami utilizan bombas incendiarias para ocasionar un fuego de esa intensidad y esa magnitud en unas oficinas de viajes a Cuba?

Ese acto de terror no ocurrió en una ciudad de Kansas, ocurrió en Miami. En Miami han ocurrido innumerables actos terroristas a través de décadas, perpetrados por terroristas de la extrema derecha cubanoamericana. Y en Miami hay organizaciones activas de terroristas de la extrema derecha cubanoamericana a las cuales las más altas instancias del Gobierno federal les han brindado la más escandalosa y bochornosa impunidad.

Mientras haya terroristas libres en Miami se seguirán cometiendo actos terroristas en Miami. Por ellos o por otros que piensan y actúan como ellos. Este del 27 de abril pasado lo demuestra. A los culpables se les debe aplicar el rigor máximo que la ley dispone, para que su castigo sea ejemplarizante y así actos terroristas como este no se repitan en Miami o desde Miami.

*Director de Areítodigital

 

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.