Los desvelos de Chirú

Alina PereraAlina Pereraperera@juventudrebelde.cu
23 de Junio del 2012 20:46:39 CDT

Me han contado de Chirú, un sabio pescador conocido por muchos en Puerto Esperanza, en la provincia de Pinar del Río. Me dicen que no es alto y sí delgado, inquieto, que su piel blanca muestra las huellas de un sol muy largo; y que no se separa de una gorra roja, viejísima, su amuleto en el azaroso empeño de atrapar peces.

Aseguran que a sus pies, curtidos por el suelo caliente, no le entran ni las puntillas; y que conoce cada tramo de costa, cada cayo, canalizo, arrecife y fondo, cada sitio y momento donde pican los peces. De lo que me han dicho, me maravilla la expresión de Chirú según la cual la edad de su relación con el mar es la misma que él tiene —«desde que nací estoy metido en el agua», dice—; y su capacidad de orientarse sin necesidad de técnicas como el GPS.

Él mira los accidentes de la geografía terrestre, los une por líneas imaginarias, y siempre llega a su destino, ya sea de día o de noche. Se sabe las fases de la Luna. Prefiere esos ciclos a un almanaque. Y con solo mirar al fondo afirma: «¡Aquí hay 16 brazas de agua!». Después esa certeza se comprueba con tecnología moderna, y se concluye que Chirú, capaz de estar una noche entera despierto y a la caza de un gran pez, que se alfabetizó en los años 80 del siglo XX, tenía razón.

El lobo marino es el comienzo de estas líneas por la angustia que lo desvela: sus hijos son todos profesionales formados por la Revolución. Nadie siguió su camino de pescador. Había un sobrino a quien estaba enseñando algunas cosas, pero «se fue para el Norte». ¿Y a quién mostrará él cuál es la mejor carnada, o cómo quitársela al mar? ¿Adónde irán sus secretos? ¿Quién será su heredero?

Las preguntas adquieren gran valor en la Cuba de hoy, llamada a reavivar tradiciones, habilidades de múltiples oficios, costumbres de familias cuya brújula existencial fue la de pervivir honradamente, servirse a sí mismas al tiempo de servir a los demás.

En los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución —que pueden ser más o menos numéricamente hablando, en dependencia de lo que la vida va pidiendo—, se dibuja y prefigura un país donde dos conceptos adquieren gran preponderancia: la necesidad de reivindicar el esfuerzo individual o familiar, los saltos a pequeña escala (sin los cuales resultan inconcebibles cambios en lo general), y lustrar una filosofía que anda maltrecha y en la cual descansa uno de los sentidos del socialismo anhelado: actuar para servir al otro, a los demás, a todos.

Esas directrices obligan a remover la espesura social, tan endurecida en alguna de sus partes, y a dinamitar un pensamiento que concibió todo uniformemente, con límites rasos, donde supuestamente cualidades como el rigor, la eficiencia, la eficacia o la calidad se darían como las lluvias de las estaciones de modo natural, sin tener que enseñarlas, legarlas, desmenuzarlas en un taller vital, del detalle, de las costumbres y el ejemplo.

Ahora nos hacen falta obreros, artesanos, cultivadores y amantes de la tierra, pescadores, carpinteros como esos que decían había que lijar la madera hasta que oliese a cebolla. Nos hacen falta conocedores de un sinfín de misterios. Es evidente que no basta un libro de recetas para aprender a cocinar: hay que mirar al cocinero en su escenario, verlo soltar su gota de sudor, contemplar cómo revuelve y salpica la materia.

Si es anchurosa la brecha entre quienes saben mucho de la vida y quienes la están estrenando, Cuba pide a gritos estrecharla. En todas sus dimensiones. De lo contrario habría que redescubrir las mañas y el saber, empezar de cero, casi volver a nombrar las cosas. Sospecho que eso llevaría demasiado tiempo, y no disponemos de tanto.

Los maestros deben enseñar urgentemente a pescar. Y los discípulos deben buscar con agilidad en los bolsones de experiencia. Debe, además, darse una puja dialéctica donde el respeto y la confianza sean camino de doble vía.

Es tarea para ayer, de la cual depende el cambio verdadero de la sociedad. Es asunto que solemos identificar como «relevo generacional», términos que sobrecogen e impiden pensar a veces, con soltura y hondura, en la herencia que necesitamos rescatar, en los engranajes que andan sueltos. Es lo que desvela a Chirú, y a tanto cubano honesto de cualquier edad.

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    1. 1

      ricardo gamez - 24 de Junio del 2012 10:32:15 CDT

      me agradan que piensen en estos temas ya que muchas cosas se pierden con los avances de la tecnologia, y con el pasar del tiempo nos damos cuenta de todo lo perdido y la importancia que tenia.

    2. 2

      Dr. Misael Salvador - 25 de Junio del 2012 15:29:41 CDT

      Siguiendo el hilo de este comentario y retomando el tema de la Escuela Cubana de Boxeo, sigo presentando la petición que la Máxima Dirección del país, debe controlar y asumir de inmediato posición antes la situación actual del boxeo cubanos, queda bien definido para todo el pueblo de Cuba, que desde el año 2004, que sacaron de Jefe Técnico, al Dr. Alcides Sagarra Carón, comienza a desboronares esta prestigiosa institución del estado, por citar algunos elementos; diríamos que se deterioró el parque de autos, los mejores equipos de trabajo para el desarrollo técnico y táctico de los boxeadores, los gimnasios cambiaron su funcionalidad, los locales de las ciencias aplicadas al deporte como; el local de medicina deportiva, psicología y fisioterapia hoy son solo salones que dejan mucho que desear. Entonces desde el año 2004 al momento actual han pasado ocho años y nos percatamos como no se tuvo en cuenta la política de cuadros elaborado por el antiguo Jefe Técnico, al Dr. Alcides Sagarra Carón, y para colmo mayores, hoy a solo un mes de los Juegos Olímpicos, el profesor Sagarra y Sarbelio, continúan asesorando la preparación de boxeadores extranjeros, el primero de Kazajastán y el segundo en Argentina. Considero que se ha desechado las tradición en la preparación olímpica en este memorable Centro, porque en momentos como estos, se concentraba en el Centro de Entrenamiento del Equipo Nacional los mejores entrenadores de boxeo de todo el país, así como un numero de los campeones olímpicos para que le trasladaran sus experiencias a los nuevos talentos del boxeo cubanos, de esta forma se creaba un cuerpo de trabajo multidisciplinario extraordinario, todo este proceso se ha perdido. Piensa este servidor que algo anda mal por este centro, no es posible desechar la experiencia y consejo de estos experimentados entrenadores del boxeo estilo olímpico, nosotros esperamos que la Dirección del País se percaten de estos aspectos y se reúnan de inmediato con las partes implicadas, porque la experiencias acumulada en estos 47 años de boxeo se debe fructificar, entonces nos preguntamos: ¿Cómo se podrán trasladar las experiencias competitiva de Sagarra y Sarbelio a las nueva dirección del Boxeo Cubano?. Hoy todos tenemos mucha FE en los resultados del boxeo, y específicamente del deporte en general, algo que aprendemos a diario con las enseñanzas de Fidel Castro Ruz y sus reflexiones sobre todo las dirigidas al deporte, ellas nos actualizan, nos orientan, nos llenan de luz, activando nuestras motivaciones y sentido de vida, por ello, insistimos en darla una solución URGENTE a estos problemas actuales del boxeo cubano. En nuestro país tenemos importantes experiencias en diferentes escuelas logradas por la revolución, como sucede en la Escuela de Ortopedia o Ballet por solo citar algunas, allí están sus directores manteniendo sus obra, solo en el boxeo no podemos decir lo mismo…

    3. 3

      Manuel Dorta Gomez - 25 de Junio del 2012 20:55:23 CDT

      Saludos:hace cierto tiempo busque informacion para saber como se conyemplaban los aprendices en las nuevas normas del trabajo por cuenta propia y no pude hallar nada al respecto. Me alegra que se trate ese tema ya que lo considero de vital importancia. Antes de la revolucion el aprendiz era un joven,incluso niños,que por necesidades de las familias,generalmente pobres,comenzaba con un maestro(llamemolo asi)que podia ser alguien con un taller de algo que estaba dispuesto a enseñarle el oficio, pero es bueno decir que con ese sistema se formaron las personas que construyeron las mejores obras de la humanidad,arquitectonicas,artisticas,etc. Esta forma de aprendizaje puede ser tan valida como cualquier carrera universitaria. Miguel Angel,Da Vinci,en las artes,la ciencia y la arquitectura lo demuestran. ¿como queda un herrero, un carpintero,o cualquier otro cuentapropista que tenga un aprendiz, ante un inspector? ¿Donde se declara o declaran los aprendices? ¿Hay algo de esto legislado?

    4. 4

      Maité - 26 de Junio del 2012 15:22:06 CDT

      Alina, me gustó mucho la manera en que enfocaste este artículo. Aparte de la belleza que tienen las líneas, sabes comunicar el gran sentido que le das y la actualidad que solo tú sabes imprimirle. No es fácil convencer con la palabra y por eso te felicito y añadiría que en Cuba hay muchos “Chirúes” (¿será ese el plural de Chirú?) Me imagino bien a ese pescador, volátil de ánimos, y también al carpintero, al albañil, al herrero, al arriero, etc.

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