Migración femenina: ¿sueño o pesadilla?

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Crisis económicas, conflictos armados, catástrofes medioambientales, la búsqueda de nuevas oportunidades, reunificación familiar, la venta de quimeras incumplidas… Cualquiera podría ser la causa general de la migración, un fenómeno de escala mundial que hoy, según cifras de Naciones Unidas, asciende a 214 millones de personas en el mundo.

De ese total, la mitad corresponde a mujeres cuyas características y motivaciones para abandonar sus lugares de origen han cambiado significativamente en los últimos años, haciéndolas más vulnerables.

Llegar al Norte desarrollado se convierte, en la mayoría de los casos, en una obsesión plagada de peligros y amenazas tales como violencia sexual, trata y extorsiones como una de las transgresiones más graves de sus derechos humanos, y que, por la carencia de garantías judiciales que le permitan una estancia legal en la nación receptora, nunca denuncian.

El mercado doméstico, labores productivas donde las obligan a llenar los espacios que las poblaciones locales suelen despreciar, e incluso la prostitución, constituyen los principales accesos al mercado del trabajo en los países de acogida.

Un reciente estudio publicado en México da cuenta de cómo esa nación, como emisora y receptora de emigrantes por su situación fronteriza con Estados Unidos, constituye paso obligado para estas mujeres que, lejos de encontrar el apoyo de las autoridades, hacen frente a los abusos de las fuerzas de seguridad y la delincuencia.

En España, el 50 por ciento de cuotas de inmigración son para trabajadoras del hogar. Otras cifras dadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estiman que 2,45 millones de víctimas son explotadas y cada año se agregan 1,2 millones.

Pero el calvario de estas féminas no termina al pisar el suelo «deseado». A partir de ese instante, es otro el peligro de una nueva ruta migratoria: la deportación.

Específicamente hacia México, de acuerdo con informes de su Instituto Nacional de Migración (INM) ofrecidos esta semana, de enero a julio del presente año, 22 350 mujeres han sido repatriadas desde Estados Unidos. Y da cuenta además de que en 2011, unas 41 000 mujeres fueron devueltas hacia territorio mexicano, de un total de poco más de 400 000 migrantes.

Operativos nocturnos de expulsión protagonizados por las autoridades de inmigración norteamericanas, las deja a ellas en mayor riesgo de violación, intercepción de grupos criminales con fines de explotación sexual, secuestro y robos.

Más allá de las causas que llevan a uno y otro sexo a emigrar, el primer paso debe ser corregir la invisibilidad de las nefastas consecuencias que sufre la mujer en la migración, tanto en los países de destino como los de tránsito. Luego se podrán diseñar políticas para proteger y hacer valer los derechos de esas que deciden salir de sus naciones de origen en busca de nuevos sueños y oportunidades.

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