No será fácil - Opinión

No será fácil

Autor:

Mayra García Cardentey

Hace poco alguien me decía: «¿Por qué te empeñas en librar batallas en las que nada ganas, por qué escudriñas problemas insolubles?».

Al palmearme el hombro no cesó su apreciación: «Muy bueno su artículo, periodista, pero eso no va a cambiar nunca».

Si el pensamiento de la victoria fácil hubiera poseído a todos los hombres a lo largo de la civilización humana, los franceses no hubieran tomado La Bastilla, Carlos Marx no hubiera escrito El Capital, Martí sacrificado su vida por la independencia de Cuba, Che Guevara partido hacia tierras inhóspitas por el bienestar del hombre, ni Fidel se hubiera instalado en las montañas de la Sierra Maestra para lograr la definitiva soberanía de la Isla.

Habrá menos dificultades en «pasar» los problemas con vaselina que en tratar de erradicarlos de raíz, en seguir el cauce que en nadar contracorriente.

Será más difícil unirse a las huestes de los locos soñadores; creer en los imposibles, en un futuro superior, pero sobre todo confiar en los hombres, en los que construyen sin manuales un país desprotegido por la fortuna de la naturaleza, saqueado por años de colonización, protagonista de un socialismo construido en un camino lleno de sinusoides, con logros y desaciertos.

Será más difícil blandir machete en la batalla diaria por una Cuba mejor; no renunciar a la utopía, no sucumbir en el estatismo, en los esquemas que esclavizan las ideas, la espontaneidad, la quintaesencia de las grandes revoluciones.

Será más difícil luchar a brazo partido contra burócratas que encadenen el progreso, lo vistan de papeleo, y usurpen a la vanguardia por miedo a lo desconocido; no permitirle cabida a insolentes que aman lo que obtienen y no lo que hacen, a los que se escudan en nombre de la Revolución con arengas y panfletos, y luego timan en su nombre y en el del socialismo.

Será más difícil no caer en la desidia que traen las limitaciones materiales, en las proposiciones malsanas de quienes mellan el alma de la Patria, en nombre de un futuro idílico y prometido; no consentir la vagancia que a veces reina en estos tiempos donde acecha el hambre de espíritu, el dinero fácil y el cuerpo alcancía.

Será más difícil cabalgar rocinantes, desfallecer con adarga o sin ella, antes que ceder a la apatía y al conformismo de algunos que ya dieron la batalla por perdida.

Pero hay luchas que no se libran para uno mismo, hay victorias que no las llegamos a vivir nunca, y solo vendrán para las nuevas generaciones. Mas, todo cambia, es la ley de la naturaleza, de la evolución, de la humanidad. No sucederá de la noche a la mañana. Nadie dijo que sería fácil. No lo fue para Ho Chi Minh, para Gandhi, para Marx, para Martin Luther King, para Fidel… No lo será para nosotros.

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