Ya el curso está en curso - Opinión

Ya el curso está en curso

Autor:

Diego de Jesús Alamino

El curso escolar en Cuba nunca se detiene: en las llamadas vacaciones es común ver a muchos trabajando —tanto en la escuela como en los hogares— preparando condiciones para cuando llegue septiembre, y en ese empeño se comprenden desde actividades de mantenimiento de las instalaciones y otros medios escolares, hasta la compra y alistamiento de los uniformes.

El pasado 3 de septiembre comenzaron oficialmente las actividades lectivas, y desde ese día en cualquier lugar de nuestro archipiélago se puede escuchar decir: «¡comenzó el curso!»

Extensa y documentada ha sido la información que se ha brindado a la población, por las autoridades educativas, acerca de las condiciones en que dio inicio este período escolar. También sobre los esfuerzos que representa para el país —inmerso en la difícil coyuntura internacional, a la que se une el bloqueo impuesto por las administraciones yanquis durante más de 50 años— llevar la educación a una población que casi en su totalidad estudia regularmente o se supera por las más variadas vías.

Asimismo, con toda claridad también se han expuesto insatisfacciones. Una de estas dificultades esta relacionada con el área de los recursos informáticos y la obsolescencia de un grupo de las herramientas de este tipo de que disponen los planteles.

Esta inquietud no solo es de estudiantes y profesores, sino que trasciende a la población en general. En cierta medida los programas lectivos están diseñados para el uso de esos recursos, y hay oportunidades en que se coloca a los estudiantes ante exigencias de carácter docente que reclaman el empleo de estos medios, sin que aquellos tengan las posibilidades de recurrir a los mismos.

Es verdad que una parte de las familias ha adquirido computadoras, laptops, memorias extraíbles, etc., pero buena parte de la población carece de esas provisiones.

Por ello, fue motivo de alegría el anuncio hecho por el Ministerio de Educación de que en el mes de noviembre debe comenzar un proceso de renovación, con tecnología de clientes ligeros, de 5 000 puestos para la enseñanza de la computación. Este significativo paso priorizará al nivel de secundaria básica, quizá con mayor déficit en la impartición de esta materia a partir de los años en que los afectó la falta de equipamiento, vinculada a problemas financieros que el país podrá sortear de modo paulatino.

Otra insatisfacción es la carencia de profesores en varios territorios, lo cual trata de suplirse mediante alternativas, como se ha hecho en otros cursos. Desde enero de 1959 son muchos los profesores que se han formado en Cuba, a través de diversos planes de estudio y en condiciones de contingencia, por lo que no es de dudar que haya en el país un número suficiente de profesores preparados para asumir las aulas.

Si bien no es desestimable la contribución en calidad de suplente, la solución continúa en cumplir con los planes de ingreso a las carreras pedagógicas, trabajo vocacional mediante. Tanto más puede lograrse con el fortalecimiento de los claustros, que se curse el duodécimo grado en universidades de ciencias pedagógicas (para apuntalar la inclinación por este campo) y otras iniciativas.

De cualquier manera, hay que ahondar en por qué el ejercicio de la profesión magisterial —otrora muy solicitada— no resulta atractivo para los ya graduados que tienen la preparación requerida, así como para los que deben decidirse desde el duodécimo grado o antes a abrazar esta carrera y estudiarla.

Ya el curso está en curso, y sobre la marcha habrá que buscar soluciones a estas y otras insatisfacciones para el actual período lectivo y para los que vendrán, porque todo tiempo futuro tendrá que ser mejor.

*Profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Matanzas

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