Preguntas con sombrero

Autor:

José Aurelio Paz

Dónde habrás dejado el último impacto de tu mirada, como una trazadora que nos terció el pecho hacia una geografía dolorosa.

Quién habrá sido, entre todos nosotros, el último mortal que acarició tu barba, que se vio bendecido por tu risa, que se maravilló con tu verbo de 100fuegos, que veló mientras dormías… quién se sentó a soñar, por última vez, a la sombra de tu democrático sombrero.

Nadie lo sabe. Eres la cáscara misma del misterio. Eres el mito y el verso, la mejorana y el tilo, miles de manitas, con flores, tejiendo tu venida, la oscuridad que nos apaga siempre en octubre, para encendernos, otra vez, en enero.

¡Cuántas preguntas dejaste en la nostalgia por tenerte! ¡Cuántas doncellas esperando, cual anillo de desposada en su mano, una bala de tu cinto, ese que apretó tu canana durante tantas noches, a lluvia y a sereno!

Nada nos consuela, a pesar de la distancia y el tedio, en el afán de encontrarte, Camilo, cada mañana, con tu tabaco, regalándonos incendios, allí donde más duele, allí donde requerimos, sobre la herida, el beso, ese que se posterga si la patria se construye, día a día, sobre el abierto pecho de tanta gente generosa que, como tú, nos deja insomne el recuerdo.

Eterno amigo, sé que andas con Ernesto. ¿Tendrás frío a esta hora de tu insólito desierto? ¿Tejerán las tejedoras canas en tu cabellera, como una manta de fieltro? ¿Cómo andará tu añoranza por nosotros, cuando la nuestra es un huerto de semillas de esperanzas en los nuevos guerrilleros?

¡Ah, Camilo, como nos duele haberte perdido! ¡Ah, Comandante, cómo aún te tenemos!

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