Thalía

Marianela Martín GonzálezMarianela Martín Gonzálezmarianela@juventudrebelde.cu
15 de Febrero del 2013 22:49:33 CDT

El día de San Valentín recordé a Thalía, una niña que para dar fe de su amor dibuja corazones en cualquier fecha del año. Muchos de esos trazos tiernos están repartidos entre sus amigos y familiares. Con orgullo, un custodio que trabaja con su mamá posee uno.

Thalía no espera al 14 de febrero para abrir su menudo pecho y develar la riqueza que allí se esconde. Diariamente se va a dormir luego de haber hecho más de una acción bondadosa, como Martí pidió a los niños para que realmente conocieran la felicidad y fueran a la cama en paz con el mundo.

Cierta vez, cuando estaba inconforme con la cadencia de sus lecturas en alta voz, escribió una carta con letras que parecían tener como destino el mismo cielo. Pedía a Dios salud para su mamá y su maestra, y que, por favor, la ayudara a leer con rapidez.

Tanto perseveró en su empeño que sus esperanzas se hicieron realidad y ahora, además, teje y borda con el mismo esmero que ha puesto en leer cada palabra que encuentra en sus libros de texto y en otros que ha leído y han ayudado a moldear su rico espíritu.

La habilidad con que enlaza los puntos sobre las telas es fruto de la paciencia de su abuela materna, quien junto a una amiga le ha enseñado las técnicas básicas de esos oficios ancestrales. En Yaguajay, donde Thalía pasa todos los años parte de sus vacaciones, las dos ancianas le despertaron una vocación que la modernidad con sus máquinas sofisticadas parece olvidar. La niña, a la altura de sus diez años, encuentra en los hilos y en las telas un manantial de finezas.

Tanto es así que se ha ofrecido como maestra y ha propuesto un espacio de su hogar como taller para enseñar a sus amigas ese arte manual que puede ser fuente de sustento y atiza la creatividad.

Si escribo de esta pequeña es porque la imaginé por estos días dedicados al amor regalando esas maravillas salidas de sus manos, o tal vez uno de los poemas de La Noche, de la poetisa Exilia Saldaña, lectura que la sumergió recientemente en un mundo prolijo, como suele ser el escenario donde vive.

Thalía no es un ave rara: además de aprender de las ancianas que son libros de todas las respuestas, mitos, verdades y raíces —como la autora de La Noche llamaría a las abuelas—, esta niña baila, estudia francés, hace maldades, sabe pedir golosinas sin que Maruchy, su madre, se enfade: comienza pidiendo un helado, y al no haber presupuesto, continúa bajando el precio de sus antojos hasta lograr unas galleticas que casi siempre termina compartiendo con otros.

Ella, todavía tan joven, me recuerda que nunca es demasiado temprano para ser bondadoso, y que la voluntad de hacer el bien seguirá contagiando e irradiando luz a pesar de este mundo girando tan deprisa, siempre sobresaltado con alguna noticia estridente, tan ajena a las pequeñas cosas que son las verdaderamente importantes de esta vida.

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    1. 1

      Arístides Lima Castillo - 16 de Febrero del 2013 8:36:46 CDT

      ¡Bravo por la pequeña Thalía! Es como deben ser todas las niñas, gracias a sus abuelitas de Yaguajay y a su mamá que la complace hasta donde es posible. Y gracias a ti Marianela por este regalo.

    2. 2

      yoel - 16 de Febrero del 2013 11:03:13 CDT

      Muy lindo e instructivo el reportaje.

    3. 3

      Alain Lamadrid - 16 de Febrero del 2013 11:11:36 CDT

      Tengo el exclusivo honor de conocer a Thalia y tu crónica no hace más que consolidar esa exclusividad. Así es Thalia, cada una de tus letras la describen tal y como es, una niña maravillosa. Tengo infinidad de historias que pudieran complementar y confirmar lo que de manera magistral has reflejado en cada una de tus oraciones que como estocada maestra vinculaste con un día tan sensible como el de San Valentín. Te agradezco por dedicarle este espacio a esa personita tan especial.

    4. 4

      OLIMPIO RODRIGUEZ SANTOS - 16 de Febrero del 2013 18:25:54 CDT

      Marianela Martín: El día 14 tuve consulta en la mañana y disfruté de la belleza de los que saben amar. Por eso, cuando leo el artículo que tan hermoso escribes, pienso en los niños que cada día nos cuentan hasta alguna mentirilla hermosa, como la pequeña que tenía sus deditos cubiertos de re - tapitas de gomas desechables de las que usamos en las vacunas y cuando le pregunté por sus “hermosas uñas” me dijo que eran postizas y le habían costado 50 CUC. Detrás de la imaginación que irrumpe siempre aparece el beso tierno para el equipo de salud. Gracias a los que aman y sueñan, gracias a ti.

    5. 5

      Nelson Leyva de la Torre - 16 de Febrero del 2013 20:34:26 CDT

      HERMOSA referencia o crónica sobre esta niña (Thalía, Marianela Martín González, 15 de Febrero de 2013). La infancia es la etapa más hermosa vivida por cualquier ser humano, sin embargo, trabajos como éste se publican poco porque, quizá, los adultos ponemos en segundo plano las experiencias que experimentan los niños en su aparente mundo de fantasías, que con frecuencia subestimamos, al punto de no escucharlos cuando lo expresan. He aquí, en este artículo, una lección de amor y comprensión hacia los infantes, esas personitas que no son más que la esperanza del mundo. ¿Será Thalía un personaje salido de La Edad de Oro? Tal vez, pero no es específicamente lo que ha querido decirnos la periodista Marianela. Lo cierto es que sí constituye un referente sobre la bondad y el humanismo que son capaces de entregarnos los niños si somos conscientes de educarlos en esa dirección. Los resultados de semejante esmero se resumen en una sola palabra: Amor. Eso sí es que lo que ha querido trasmitirnos la autora de este hermoso trabajo. Hoy, cuando por causa de políticas irracionales el mundo está al borde de sucumbir, se percibe además, una inexplicable falta de valor en defensa de la infancia en los más importantes escenarios. No obstante, millones de voces se levantan y depositan todas sus esperanzas en niños como Thalía, que son, en realidad, los que de verdad saben amar. Este artículo nos conmina a detenernos en el tiempo y, aunque sea por un instante, quitarnos la venda de los ojos y ver lo bello que nos muestra este mundo. La humanidad ha recorrido un largo camino para llegar hasta donde hemos llegado hoy. El desarrollo que disfrutamos no es más que el esfuerzo de muchas generaciones, legado que hemos de dejar, en herencia, a las que nos suceden, que como Thalía, sueñan con un mundo mejor. Gracias a JR y a la periodista Marianela por semejante muestra de amor a la vida y a la infancia. Nelson Leyva de la Torre. (Alamar, La Habana).

    6. 6

      Danays Hernández - 18 de Febrero del 2013 8:51:21 CDT

      Tengo el placer de conocer a esta pequeña y cada palabra de este artículo la describe a la perfección, es una niña muy muy especial y querida por todos...Gracias Thalia por regalarnos diariamente tu amor y sonrisa

    7. 7

      Eliana Véliz Rodríguez - 18 de Febrero del 2013 9:40:43 CDT

      Gracias Marianela por un artículo tan bonito, que con el amor como motivo, nos provoca reflexión sobre los valores que debemos inculcar en nuestros niños, sencillez, bondad, respeto y cariño a los mayores. Así es Thalia, tal y como la describes. La conozco desde nació. Bravo por ella y por sus padres que han sabido educarla.

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