Señas

Autor:

Raiko Martín

Conocidos con experiencia previa, me habían adelantado que enfrentaría un considerable choque cultural en el momento en que pisara estas tierras. Y no se equivocaron.

Pero más allá de sus milenarias y diferentes costumbres, de los palitos para comer, y del frío que por estas épocas del año hacen sentir a un «tropical» como si se hubiese mudado al Polo Norte, mis mayores contratiempos han estado relacionados con la capacidad de comunicación.

Fuera del personal involucrado en la organización del Clásico, encontrar un nativo con conocimientos del idioma inglés tan elementales como los míos, ha sido una verdadera odisea. ¡Qué puedo decirles de uno que domine el español!

Para complicar más las cosas está la escritura japonesa, totalmente indescifrable para quienes llegamos desde tan lejos. Dicen que los caracteres de esta lengua son una derivación de los chinos, y que desde el Gigante Asiático llegaron en el siglo IV. Están agrupados en tres sistemas de escritura clásicos (Kana, Hiragana y Katakana) y uno de transcripción. ¡Como si uno no fuera lo suficientemente complicado!

Desde hace algunas décadas, el japonés ha adoptado muchas palabras extranjeras, sobre todo provenientes del inglés. También hace uso del alfabeto romano bajo el nombre de romanji, para escribir nombres de marcas comerciales o compañías, así como siglas internacionalmente reconocidas como el caso de CD. Gracias a ello, he podido en estos días inferir ciertas cosas.

Así, no me ha quedado otra opción que la de hacer más señas que un coach de tercera para hacerme entender cuando necesito un tenedor para comer, o conocer dónde queda la estación de metro más cercana.

Afortunadamente, me he topado con buenos intérpretes del lenguaje de los gestos, como aquellos que se dedican a descifrar el arsenal de señales utilizadas por los equipos contrarios, e incluso, obligan a los jugadores a tapar sus rostros con los guantes cuando hablan entre ellos, dada su extraordinaria capacidad de leer los labios.

Tal vez por eso, las reglas del Clásico Mundial son tajantes al prohibir el uso de cualquier equipamiento electrónico durante el juego, que sirva para comunicarse con cualquiera que se encuentre en el campo, el bullpen, el clubhouse o las gradas, y que pudiera brindar información sobre el adversario. La única excepción será un teléfono celular para la comunicación entre el dogout y el bullpen, y el mismo debe ser proporcionado por los organizadores.

Pues ya ven. En este terruño, con un béisbol tan moderno de techos retráctiles y césped sintético, no queda más remedio que seguir como Pijirigua, pidiendo y dando señas a la antigua.

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