Respeto

Autor:

Raiko Martín

Si algo distingue la filosofía de vida entre quienes pueblan estas orientales tierras, es el respeto. Por el prójimo, por la naturaleza, por la diversidad, por lo ajeno... por todo.

Hace unos días presencié una veloz carrera por uno de los pasillos del estadio, para entregar a un colega un gorro que se le había caído camino a los palcos de la prensa. Luego observé un teléfono celular sobre una mesa —evidentemente olvidado por alguien—, frente al cual todos pasaban y miraban sin tocar.

No hay momento en que un «nativo», sea hombre o mujer, anciano o niño, no pase por tu lado e incline la cabeza en señal de respetuoso saludo. Así sucede también sobre el diamante, entre los peloteros del equipo local y sus rivales.

Fieles a su credo, increíbles muestras de admiración le tributaron los miles de aficionados presentes en el partido inaugural al legendario Sadaharu Oh, quien estuvo encargado de lanzar la primera bola del torneo.

El mítico ex slugger es una personalidad muy querida en esta sureña urbe. Entre su legado está el impresionante récord de 868 cuadrangulares durante sus 22 campañas en la Liga Profesional japonesa, y la conducción de la escuadra japonesa hacia el título en el primer Clásico Mundial.

Además, dirigió entre los años 1998 y 2005 a los Halcones de SoftBank, la franquicia de esta ciudad que tiene su cuartel general en el Yofuoku! Dome. Y como tributo a las tres Series de Japón y los seis triunfos en la Liga del Pacífico, uno de sus niveles alberga un atractivo museo sobre la trayectoria del mítico jugador.

Y ya que hablamos de respeto, me viene a la mente el que le hemos tomado al clima —a veces de 3 y 4 grados— que por estos días ha acompañado al certamen, por más que el carpetero del hotel se empeñe en decirme que ya es primavera en estos lares. Aunque puede que tenga razón, pues a veces los locales nos miran con cierta extrañeza, al vernos «disfrazados» de pies a cabeza, con solo los ojos al descubierto.

Para fortuna de quienes no estamos acostumbrados a esta particular estación, el escenario de juego fue el primero construido en el archipiélago nipón con un techo retráctil, que ojalá no sea descorrido antes de nuestra partida.

Por cierto, existen reglas específicas para jugar sin ver el cielo, y la decisión recae en el comité técnico del torneo. Si un partido comienza con el techo retraído, solo se cerrará en caso de lluvia inminente u otra condición atmosférica adversa. La decisión se tomará previa consulta con el jefe de los árbitros actuantes, y una vez que el techo haya sido cerrado durante un partido, no podrá ser reabierto.

Según la reglamentación, si un juego comienza con el techo desplegado, se podrá abrir solo si el comité técnico considera que el entorno climático a cielo abierto es más favorable para jugadores y público, siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos que, a toda costa, habrá que respetar.

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