El mejor pavimento

Autor:

Roberto Díaz Martorell

La salud de cualquier proyecto humano está muy vinculada con el ejercicio de la polémica, el hábito de someter cualquier tema esencial a un examen público y constructivo. Sin embargo, no siempre se comparte ese criterio.

Ahí quizá radique la causa de la incomprensión que sufren esas personas a las que identifican como «protestones», quienes llegan a pensar que siempre tienen encima el ojo de otros y caen mal, en ocasiones, por lo que dicen, y en otras por cómo lo expresan.

Lo reto a cerrar este diario si me jura que jamás ha sabido de un caso como el descrito en su casa, el centro de trabajo, el círculo de amigos… Pero más allá de las anécdotas conocidas y la indudable trascendencia que tiene el estereotipo, algo resulta sustancial: la actitud de sentir que cada cuestión es cercana y perfectible contribuye a buscar soluciones y a progresar.

En cualquier actividad se tiene el derecho a expresar inconformidades, y si el acto procura mejoras, se debe escuchar y atender.

No estar de acuerdo no significa estar en contra, aunque otras veces sí lo sea, pero esta última postura es más fácil de identificar. Saludable será, por tanto, no señalar como contrarios a quienes difieren porque manifiestan o detectan irregularidades y piensan que pueden aportar más a la idea inicial.

Estos pensamientos se arremolinaban en la mente mientras escuchaba al Doctor Fernando Martínez Heredia, en una amena conversación con estudiantes y profesores de la Universidad de la Isla de la Juventud Jesús Montané Oropesa, en la que abordó la pertinencia de cuestionarnos de manera lógica ciertos enfoques y conductas que pueden calificarse de obsoletos y dogmáticos.

El diálogo entre el Premio Nacional de Ciencias Sociales y su auditorio corroboró que se debe polemizar, sobre todo para modificar conductas y percepciones de la realidad cubana y lograr que la frase «pegar los oídos a la tierra», del Presidente Raúl, se convierta en estilo de vida, de trabajo y de dirección.

«Toda tarea importante es difícil, por lo que se precisa aprender a defender el lugar que tenemos», decía Martínez Heredia a quienes asistieron a la presentación —muy a propósito— de su obra El ejercicio de pensar, como parte de las actividades realizadas en el municipio especial durante la XXII Feria Internacional del Libro.

¿Cómo lograrlo? Afrontando la diversidad de criterios con argumentos, creatividad y voluntad para escuchar y hallar soluciones consensuadas.

El gesto de no conformarnos ante lo mal hecho, los cubanos lo hemos practicado siempre. En el terreno de la política esta actitud ha cristalizado en sublimes ejemplos, recogidos en nuestra historia pasada y presente. Hoy los desafíos cotidianos son de otro carácter y reclaman ser constantes al ejercer la responsabilidad y el activismo, fustigando la indolencia, el maltrato, el robo, una decisión injusta… y adelantando en una senda que trazaremos, al unísono, cada uno y todos sobre el buen pavimento del debate.

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