El triunfo y los ojos abiertos

Autor:

Osviel Castro Medel

CARACAS, Venezuela.— Todavía, a dos días de las elecciones municipales en este país, resuena el eco de los resultados, los cuales pueden entenderse como un triunfo muy importante de la Revolución Bolivariana, que superó nuevamente la adversidad, representada ahora por el complejísimo panorama económico.

Sin embargo, el triunfo con la obtención de más de 5,1 millones de votos válidos y más del 70 por ciento de las alcaldías, no debería llevar al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y a sus fuerzas aliadas del Gran Polo Patriótico (GPP) a no interpretar los números o a ver el futuro con los ojos cerrados, sin cambios de ciertas estrategias puntuales.

La victoria radica, en primer orden, en el contundente mazazo a los voceros retrógrados de la oposición, que hablaron a diestra y a siniestra de un ilógico plebiscito presidencial contra Nicolás Maduro, y que cantaron a los cuatro vientos que iban a demostrar en las urnas «la mayoría» sobre el proyecto bolivariano.

El GPP aplastó ambas teorías. Ese éxito ha llevado al nuevamente derrotado «líder» de la derecha Henrique Capriles, a soltar varios disparates (como que hubo muchos votos nulos porque no se enseñó a votar para este tipo de elección) y a cambiar su discurso manipulador.

Ahora no habla de «mayoría» (la oposición obtuvo unos 4,4 millones de sufragios válidos), sino de un país dividido, y que ningún partido es «dueño» de Venezuela, como si la política se asentara en bases de propiedad o servidumbre.

Otra arista del triunfo de las fuerzas bolivarianas estriba en que, por encima de las campañas endemoniadas mantenidas contra el PSUV, esa fuerza política del chavismo siguió demostrando ser la principal del país, y a contrapelo de la guerra económica de la oposición.

Claro, la victoria también tiene otros lados. La izquierda ganó la mayoría de las capitales estaduales; sin embargo, no pudo triunfar en las ciudades consideradas «joyas» por su caudal de electores: la Alcaldía Metropolitana de la Gran Caracas (aunque sí en Libertador, el mayor municipio del país, con más de un millón de habitantes), en Maracaibo (Zulia), Iribarren (Barquisimeto) y Valencia (Carabobo), las cuatro urbes más populosas del territorio nacional. Por cierto, en la Alcaldía Mayor de Caracas, el candidato izquierdista Ernesto Villegas perdió por un pelo.

Otras ciudades para la oposición fueron Maturín, San Cristóbal, Mérida y Barinas.

Pero, el Gran Polo Patriótico ganó el resto de las capitales de los 24 estados del país, cuyo mapa sigue con el color rojo como el prevaleciente.

No obstante, los resultados dicen que hace falta revisar las estrategias en las grandes poblaciones, a las que, por supuesto, llega más el constante veneno de los poderosos medios de comunicación, un señorío contra el que se deberá seguir lidiando en próximas contiendas electorales.

Por otro lado, se evidenció por enésima vez la necesidad de seguir robusteciendo la unidad, pues en municipios como Barinas y Maturín esta se deterioró —con la presentación de candidaturas personales por cuenta propia—, algo que le facilitó el camino a la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Ahora, está por ver qué actitud asumirán los alcaldes opositores ante el diálogo convocado por el presidente Nicolás Maduro. Pudieran quedar en evidencia otra vez, pero de cualquier modo no es difícil presagiar que la confrontación seguirá en el horizonte político venezolano.

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