Aislados en sus cavernas - Opinión

Aislados en sus cavernas

Autor:

Lázaro Fariñas

Los anticubanos ultraderechistas de Miami están sumergidos en una inmensa crisis de identidad. En realidad, ya no saben a quién más van a atacar, pues terminan encontrándose a ellos mismos. Ya venían perdiendo batallas y más batallas, pero lo que les ha sucedido en lo que va de año, los está dejando como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

Lo primero que les sucedió fue el éxito alcanzado por la diplomacia cubana en la II Cumbre de la Celac, éxito sobre el que todavía destilan rabia los medios por ellos controlados en esta ciudad. Aún echan espuma por la boca y siguen maldiciendo a cada uno de los países que asistieron a La Habana. Así es que les han declarado la guerra de pan duro al centro y sur de América y a las Antillas, 33 países que ponen en su lista de enemigos.

Le siguió la decisión tomada por la Unión Europea, para sentarse con las autoridades cubanas y encontrar fórmulas para cambiar su política hacia Cuba, con vistas a desarrollar una nueva relación económica que traiga consigo el aumento de las inversiones en la economía antillana. Para los trogloditas miamenses, esta es una traición de los 28 países que componen dicha Unión, los que se unen a los 33 del Nuevo Continente.

Así le oí decir a un comentarista radial, de esos que se autotitulan «combatientes verticales» y que, como decimos en buen cubano, no le ha tirado ni un hollejo a un chino, luego de salir hace años, «más tranquilo que estáte quieto», por el aeropuerto de Rancho Boyeros.

Ahora, para colmo, acaban de salir a la luz los resultados de una encuesta aplicada por una agrupación llamada Atlantic Council, en la cual se pregunta sobre lo que piensan los ciudadanos norteamericanos con respecto a la política de Estados Unidos con relación a Cuba. Los resultados de dicho sondeo han llevado a estos «caballeros» a gritar improperios y a declarar idioteces a la prensa. Los improperios se oyen en la radio de Miami y las idioteces las hablan los enviados de la caverna en Washington, quienes alegan que la encuesta es una mentira, que las preguntas no fueron debidamente formuladas, que el Atlantic Council no es más que una organización que busca cambiar la política hacia Cuba, etc.

Digan lo que digan, los resultados son contundentes. El 63 por ciento de los encuestados en Florida, la cuna de esta ultraderecha, respondió que la política de este país hacia Cuba debe cambiarse, y solo el 30 por ciento opina lo contrario. Pero, lo que es peor para esta gente es que, entre los ciudadanos encuestados de origen cubano, el 79 por ciento de ellos declaró estar de acuerdo con la necesidad de que Estados Unidos cambie esa política y solo el 21 por ciento se opone.

Tal resultado es un verdadero cubo de agua, no fría, sino a punto de congelación, sobre estos elementos ultraderechistas que odian a Cuba con todas las fuerzas de sus corazones. Ello demuestra hasta la saciedad que el llamado exilio no es más que un grupo reducido de vividores de la comunidad cubana residente en Miami. Es verdad que acumulan riquezas y poder político, de los que cada día pierden un poquito.

Para ellos, la traición no es solamente de todos los países del mundo o de la opinión pública norteamericana, sino de uno de los suyos. Resulta que ahora ha salido a relucir una entrevista concedida al Washington Post por un multimillonario de origen cubano, quien se «desbloquea» y pide un cambio de política hacia Cuba. El personaje, junto con otros dos millonarios, había viajado dos veces a La Habana hace algún tiempo, pero no había hecho ningún tipo de declaración pública.

Se sabía en Miami de sus viajes, era de conocimiento público; pero como no había hecho declaraciones, la jauría cavernícola no le había caído en pandilla. Ahora sí, ahora están que chillan contra el millonario, quien me imagino que estará riéndose a carcajadas de los ataques de estos tipos siempre solos y que hoy se hunden más en la oscuridad de sus cavernas.

*Periodista cubano radicado en Miami

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