Dien Bien Phu y la pregunta de Foster Dulles

Autor:

Juana Carrasco Martín

La primera batalla del siglo XX en que un país colonial de la Vieja Europa fue derrotado por fuerzas de liberación nacional que utilizaron táctica convencional, significó un punto de viraje en la historia de las dos naciones involucradas: Vietnam, la heroica vencedora que salió cruelmente dividida y debió continuar otra guerra por su total liberación, y Francia, que inició ahí su decadencia colonial.

El escenario de esa última batalla de la guerra de Indochina, que comenzó en marzo de 1954 y concluyó el 7 de mayo de ese mismo año, fueron los alrededores de la aldea de Dien Bien Phu, un campo abierto en un valle en las tierras altas del país, donde los franceses consideraron que podían imponer su superioridad material frente a las guerrillas vietnamitas, el Vietminh bajo el mando militar del general Vo Nguyen Giap.

Sin embargo, las fuerzas aerotransportadas francesas y su famosa Legión Extranjera no pudieron con un pueblo en lucha por su independencia, a pesar de que lo habían sometido a una cruenta y prolongada guerra de ocho años (1946-1954).

Han transcurrido seis décadas, y no resulta ocioso recordar que en las sombras actuaba ya el próximo enemigo sanguinario de la libertad del pueblo vietnamita, Estados Unidos, que a la larga también saldría derrotado en su propia versión del genocidio, que inició en los años 60.

El historiador Julian Jackson es citado por estos días en un reportaje histórico de la BBC sobre Dien Bien Phu, y a la revelación que este hizo sobre la histórica batalla nos referimos en este breve recordatorio: Washington le ofreció a París la bomba atómica para que acabara con el heroico pueblo que dirigía Ho Chi Minh.

En abril de 1954, el entonces secretario de Estado de EE.UU., John Foster Dulles, le preguntó al ministro de exteriores francés, Georges Bidault: «¿Quiere usted dos bombas atómicas?».

Dice Julian Jackson en su historia de lo sucedido que Foster Dulles actuó por su cuenta, pues no hay evidencia de que lo haya autorizado el presidente Dwight Eisenhower o su vicepresidente ultrahalcón Richard Nixon. Pero esa fue la sugerencia del Secretario de Estado, también un destacado halcón obsesionado por la cruzada contra el comunismo que signaba la política estadounidense de la Guerra Fría.

Con esa sugerente pregunta respondió a la desesperada apelación de ayuda que le había hecho Francia. Trastornados por la Guerra Fría, estaban dispuestos a repetir en Vietnam la terrible experiencia de Hiroshima y Nagasaki.

Sin embargo, el artículo publicado por BBC el 4 de mayo cita a Maurice Schumann, un ex ministro de exteriores, quien dijo antes de morir en 1998, comentando las palabras de Foster Dulles: «Él realmente no ofreció. Él hizo una sugerencia y una pregunta. Él articuló las dos palabras fatales: “bomba nuclear”. Bidault inmediatamente reaccionó como si no tomara seriamente esta oferta».

Según el profesor Fred Logevall, de la Univesidad Cornell —también citado en BBC—, Bidault declinó la oferta «porque sabía que si mataba a una gran cantidad de tropas del Vietminh, también básicamente destruía sus propias líneas de fuerzas…».

El 7 de mayo de 1954, el ejército francés se rindió al Vietminh. Tras 56 días de combates, habían muerto 1 142 franceses, exactamente 1 606 estaban desaparecidos y 4 500 habían sido gravemente heridos. Era mucho mayor el costo pagado por los heroicos vietnamitas: 22 000 vidas.

Unas semanas después de Dien Bien Phu, el pueblo argelino comenzaba su lucha anticolonial, pero cuando se firmaron los acuerdos que pusieron fin a la guerra francesa en Vietnam, esta nación quedó dividida, y ahí entró la zarpa del águila estadounidense…

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