Cuestión de autoestima

Autor:

Juan Morales Agüero

Un buen número de los establecimientos cubanos que operan en moneda nacional parecen tener atrofiada la autoestima. Inadaptados a su contexto, dormitan en el regazo de la abulia. De la falta de iniciativas han fabricado un pretexto para rumiar frustraciones. Se parecen a esas personas que insisten en cotejarse con otros sin intentar hacerlo con ellas mismas.

Sus paradigmas son las unidades recaudadoras de divisas, más confortables y mejor surtidas. Y ahí está el detalle, como diría Cantinflas: abrumadas por su condición de «parientes pobres», las que venden en pesos cubanos suelen estar digamos que 25 veces más desaliñadas que sus homólogas que lo hacen en CUC.

No exagera quien diga que las shopping están casi siempre concurridas. Y no solo para comprar. Algunos lo hacen para mirar los anaqueles o para refrescar en su refrigerado ambiente. Y es cierto: por razón de sus precios y de su perfil, la presentación de los productos, la estética de lo ofertado y la ornamentación de sus locales tienen una factura superior.

En el ínterin, ¿qué hacen algunas de las tiendas que comercializan en moneda nacional? Muy poco, creo yo. Y no es por lo desproporcionado de la competencia con sus «primas ricas». Es por la subestimación que ellas mismas se han impuesto. En sus estantes se exhiben artículos que la población, especialmente la de más modestos ingresos, podría muy bien adquirir. Incluso, en ocasiones ofertan productos deficitarios y de alta demanda. Pero yacen allí, cubiertos de polvo, olvidados y encanecidos. En sus predios no se acostumbra a realizar promociones y a gestionar la venta. ¿Será que no parece sensato o se antoja menos racional?

Según las vivencias de quien suscribe estas líneas, cuando uno se aproxima al mostrador prácticamente nadie se toma la molestia de saludar. No aparece por ninguna parte un adornito que denote sensibilidad. Algunos precios están escritos con pésima letra y ortografía. Se aprecia desorden en la clasificación de la mercancía. Al visitante le da entonces por pensar que a los responsables de la unidad les importa un bledo la opinión crítica de la gente. Y todo tal vez por el simple hecho de ser una tienda que vende al público en moneda nacional.

Nuestras unidades en pesos cubanos no están abastecidas como quisiéramos. Sus productos tampoco figuran entre los de primera calidad. Pero cumplen una importante función alternativa, pues ofrecen oportunidades de compra a quienes devengan menores salarios. Hay que compulsarlas a despojarse de complejos de inferioridad y a lucir bonitas y organizadas…

La humildad no está reñida con el servicio de excelencia y el buen gusto. Los trabajadores de estos establecimientos deben apuntalar su autoestima y sentir la complacencia de cumplir con un deber asignado por el país en circunstancias muy difíciles.

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