La Historia no se enseña en frío

Autor:

Alejandra Castro Tapia*

Para impartir Historia se necesita corazón, dominio y conocimiento; más aun cuando se trata de la Historia de Cuba, llena de heroísmos e innumerables acontecimientos.

No son pocos los jóvenes docentes que evidencian poco dominio de la misma, lo que los obliga con urgencia a impregnarle pasión. En el proceso docente-educativo no se aprovechan las numerosas instalaciones y espacios existentes en nuestro país, a saber, museos, parques, sitios históricos y tarjas, entre otros.

Para entender a la Cuba de hoy, para entender en qué momento estamos, hacia dónde vamos, qué realmente queremos y cómo hacerlo, resulta imprescindible conocer el pensamiento antiimperialista de Martí, la decisión de Maceo en Baraguá y el asalto al Cuartel Moncada de Fidel y la Generación del Centenario; sin ello, imposible. Por eso, los honrosos responsables de impartir la Historia de Cuba deben enseñarla con pasión, objetividad y siempre apegados a la verdad.

Muchos fragmentos de la Historia de Cuba se deben impartir in situ, con lo cual ese transmisor de conocimientos logrará traspolar a sus educandos en tiempo y espacio al siempre atractivo lugar de los sucesos. No es sencilla la tarea encomendada a los jóvenes que imparten la historia de nuestro país, sin dudas imprescindible. Sin embargo, de no ser así, cómo alertamos a los herederos de esta gran obra lo advertido por el Che, ya desde el año 1965: «… Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de la gente y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate…».

Es imprescindible aprender, conocer y entender el proceso de la Revolución iniciada por Martí y materializada por Fidel. Con ello, advertiremos los peligros reales del imperio y, sin ello, nos estamos arriesgando a perder lo más sagrado. Honremos al Apóstol contribuyendo a salvar, mantener y engrandecer la Revolución y la identidad nacional, conscientes de que, como dijera el más grande de los cubanos: «… Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas».

*Estudiante de décimo grado del Instituto preuniversitario Carlos Pérez Domínguez

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