A caballo y a pie con Maceo

Autor:

Richard López Castellanos

A mí también me hubiera gustado venir a caballo de Imías o Maisí a Baracoa. Me hubiera gustado como aventura, y quién sabe si por el sentimiento que tenían los veteranos de la guerra de independencia cubana que cabalgaban hasta esta región para rendir culto a los expedicionarios que desembarcaron el 1ro. de abril de 1895 por Playa Duaba.

Así dicen los historiadores que ocurría una de las formas más singulares de manifestar admiración hacia el suceso que enroló a Antonio Maceo, Flor Crombet, José Maceo y otros patriotas en la continuación de la Guerra Necesaria iniciada en febrero de aquel año.

También se refiere que para el homenaje a los hombres de la Goleta Honor en el lugar donde pisaron suelo cubano se garantizaba la salida de dos barcos que bordeaban las costas orientales para recoger a los veteranos de la guerra y sus familiares y trasladarlos hasta territorio baracoeso.

Hasta ahora no hay referencia exacta de cómo se cubría en tiempos iniciales el último trayecto que conducía al sitio rodeado de arena donde se erige el primero de los dos monumentos que exaltan aquel desembarco del siglo XIX, aunque sí se dice que el segundo data de la década del 40 de la pasada centuria, y desde entonces se peregrina hasta allí.

María Luisa Castellanos Jiménez de Castro, una señora de 72 años, narra que en esa época ella se levantaba a las 4:00 a.m. para salir de la zona rural de Bermejal con su padre hasta la ciudad, escuchar una hora después la Diana Mambisa en La Pasada y continuar la misión durante el día.

En sucesión, el objetivo era seguir hasta el parque Maceo y colocar una ofrenda floral en el monumento al Titán de Bronce, continuar hacia el frente del Centro de Veteranos, seguir en concentración y parar en el parque que lleva el nombre del Héroe Nacional de Cuba para ver demostraciones de las bandas rítmicas de las escuelas privadas Martí-Cervantes y Zamora.

Luego se buscaba la calle Primero de Abril y frente al busto de Félix Ruenes un corto discurso precedía la marcha hasta el más moderno de los obeliscos de Duaba.

Antiguos testigos consideran que la imagen de la marcha cambió durante los últimos años, después de 1959, cuando se suman según sus posibilidades niños, jóvenes, embarazadas y personas con discapacidad, mientras son más las banderas y los colores blanco, azul y rojo de la enseña nacional en la vestimenta de las personas.

Yo no puedo precisar la primera vez que caminé hasta Duaba un 1ro. de abril. Y si, como dije, a mí también me hubiera gustado venir a caballo de Imías o Maisí a Baracoa para incorporarme a la peregrinación y llenarme con el halo romántico del hecho, me satisface haberlo hecho a pie, a gusto y evocando lo memorable del pasado de mi país.

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