Sobrados argumentos

Autor:

Rafael González Muñoz*

La posibilidad de estar en Panamá para el IV Foro de la Sociedad Civil de las Américas, cuando en la Cumbre se discutirá el devenir de nuestro continente en lo relacionado con la prosperidad con equidad atendiendo los desafíos de la cooperación, es para mí un privilegio.

No pienso que la posición de los ciudadanos que allí participemos como parte de la sociedad civil cubana sea edulcorada o complaciente; ni creo que llegaremos con grandes soluciones. Eso sí, nuestra historia nos permitirá exponer cuánto es posible hacer en materia social por los pueblos del continente.

Los actores sociales de la mayoría de los países del área debaten sobre cómo erradicar el analfabetismo, por ejemplo, los cubanos podremos brindarle nuestros métodos y nuestros recursos humanos como hemos hecho ya en otros países.

Pudiéramos también hablar de nuestras experiencias en materia de salud pública, con excelentes ponencias en cuanto a resultados tanto en atención primaria, como acerca de las distintas misiones que se llevan a cabo en todo el mundo por los humildes trabajadores de este sector, sean médicos, enfermeras, técnicos. Mencionar los más de dos millones de personas que sobre todo en Latinoamérica se han beneficiado con la labor del personal de la salud cubana que protagoniza la Misión Milagro, sería el ejemplo más ilustrativo de cuánto se puede hacer en materia de cooperación entre naciones.

Los cubanos y las cubanas que interactuaremos con el resto de los presentes en Panamá plantearemos la creación o el fortalecimiento de redes regionales que velen por el cuidado del medio ambiente. Exponer las experiencias de Cuba en lo relacionado con la energía eólica o los adelantos alcanzados con la energía solar fotovoltaica, será otra forma de ilustrar lo que en materia ambiental aquí se desarrolla.

El tema de participación y ciudadanía es tan rico como los anteriores. En Cuba se puede hablar de participación desde que en enero del 59, con el triunfo de la Revolución, comenzaron disímiles procesos de inclusión del proletariado. Recuerdo las polémicas que sostuvimos los jóvenes intelectuales y artistas de la Asociación Hermanos Saíz, antes de celebrar, en octubre de 2013, nuestro Segundo Congreso. Nunca solos, nunca monologamos entre nosotros, ni nos consumimos en críticas sin fundamentos en detrimento del arte.

Allí estuvimos en los largos debates, acompañados por el Ministro de Cultura y otras autoridades. Y aquello de que los planteamientos del Congreso se quedarían solo en las relatorías fue un descontextualizado criterio. La máxima dirección de este país mensualmente chequea los principales acuerdos. ¿Qué mejor ejemplo de participación? Del Estado hacia los jóvenes artistas y de nosotros junto a las instituciones de la cultura, sobre todo.

Los jóvenes artistas cubanos que participaremos en este foro podremos socializar muchas experiencias. Organizaciones como la AHS y la Uneac, no tiene similar alguno en las Américas y gestan plataformas de pensamiento y desarrollo, para hacer fente a los desafíos del área en cuanto a igualdad y respeto a la diversidad cultural. Cuba ya cuenta con la Casa de las Américas y la Casa del ALBA Cultural. El primero, un espacio legitimado para la interacción del arte americano y el segundo otra alternativa de integración y cooperación entre los pueblos.

Estas experiencias formarán parte de nuestros principales referentes a la hora de refutar cualquier intento de poner en entredicho nuestro sistema socialista, cultural, martiano. Así llegaremos los jóvenes intelectuales y artistas cubanos a la ciudad de Panamá, con sobrados argumentos.

*Joven teatrista. Vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz

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