Reciclar los escombros

Autor:

Nelson García Santos

Casi todos quedan sorprendidos cuando el Doctor José Fernando Martirena Hernández, director del Centro de Investigaciones de Estructuras y Materiales (Cidem), de la Universidad Central Marta Abreu, de Las Villas, cuenta que en la India se había reconstruido un edificio con la utilización, prácticamente, de sus propios desechos.

Pienso que con esa revelación quiere esclarecer que no es una quimera la propuesta de reciclar los escombros de edificios demolidos en el sector estatal e, incluso, de los particulares, que muchísimas veces van a parar a espacios públicos con sus adversas consecuencias.

Pero como a Martirena Hernández le complace respaldar sus palabras con hechos prácticos, puede mostrar el sistema en pequeña escala, en la industria local de materiales de la construcción de Manicaragua, en funcionamiento para fabricar bloques, cemento, mosaicos y marcos de puerta de hormigón a partir de áridos del reciclaje de los escombros.

Cierto que para nosotros ese reaprovechamiento de materiales de la construcción resulta una novedad que llega después de confirmada su valía en Europa y Asia, los continentes más avanzados en esta práctica.

Enhorabuena, entonces, que se estén dando los primeros pasos en Villa Clara y en La Habana para introducir ese reciclaje que resulta factible económicamente, disminuye el consumo de áridos naturales y protege al medio ambiente.

Tampoco será cuestión de coser y cantar. Se requiere preparar la infraestructura e incluso capacitar al personal encargado de esas labores, y establecer normativas que garanticen la calidad de los nuevos productos.

Lo que sí parece más cercano y loable es empezar concretándolo a nivel local con la instalación de pequeñas plantas procesadoras, como en Manicaragua, y de igual manera que sea extendido a otros municipios villaclareños.

El equipamiento para las procesadoras de escombros, fundamentalmente molinos, tampoco devendría un escollo insuperable debido a que se pueden fabricar en la industria mecánica.

Casi el 90 por ciento del trabajo para este tipo de reciclaje lo ocupa la clasificación de los desechos, consistente en separar la arcilla roja (ladrillos), los de hormigón y el llamado mortero, compuesto de arena y cemento.

Para redondear este proyecto del reciclaje hace falta que se sume también la Empresa de Recuperación de Materias Primas, que podría introducir los escombros entre los renglones que compra. Este incentivo, sin dudas, motivaría a muchísimos.

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