Con mayúsculas Abril

Autor:

Yoerky Sánchez Cuéllar

Aunque ahora llega a la edad de su madurez plena —35 años—, la Casa Editora Abril sigue asombrando por su espíritu joven. Y es que allí, frente al imponente Capitolio, entre libros y revistas, se alza un edificio volcado a la belleza y al placer de la lectura, entre la dinámica periodística y el reposo de los textos que van tejiendo su historia.

La primera vez que llegué a sus puertas me impresionó el espléndido mural que da la bienvenida al visitante. La obra, del pintor español Hipólito Hidalgo de Caviedes (1902-1994), refleja los quehaceres de imprenta en tiempos del Noticioso y Lucero de La Habana, periódicos del siglo XIX que antecedieron al Diario de la Marina, radicado por varias décadas en este sitio.

Allí también tuvo su sede Juventud Rebelde, por lo que nunca se perdieron el teclear de las máquinas de escribir y la avidez por traer a las salas de redacción la última noticia y transmitirla a un público ansioso de información de todo tipo.

No es de extrañar, entonces, que el ritmo de la Editora sea el de la nobleza y el talento de su colectivo. Gracias a su consagración e iniciativa, los niños pueden disfrutar, por ejemplo, al Capitán Plin, o los personajes de Kukuy, Claudia y Cucho en las historietas de Zunzún.

Otras revistas también prestigian con creces la institución. Los adolescentes tienen en Pionero y Somos Jóvenes espacios para dirimir las inquietudes y preocupaciones de estas edades, mientras los noveles científicos agradecen las valiosas propuestas de Juventud Técnica y los universitarios buscan en los estanquillos la revista Alma Máter, fundada por Mella en 1922.

Solo falta por mencionar El Caimán Barbudo, que se aferra a seguir saliendo en formato de tabloide, pero continúa como puente imprescindible para la joven vanguardia artística e intelectual cubana. Si anteriormente estas seis publicaciones se encontraban separadas, el hecho de confluir en la misma casa editorial hace que haya mayor riqueza en los mensajes.

También en estos años muchos de los títulos más buscados en las ferias del libro, y durante todo el año, tienen el sello de Abril. En su catálogo resaltan textos del Comandante en Jefe Fidel Castro y de otros autores, incluidos premios nacionales de Literatura como Miguel Barnet y Nersys Felipe.

Especial significación posee, igualmente, el hecho de que de conjunto con la Asociación Hermanos Saíz (AHS) anualmente entrega los Premios Calendario, como forma de estimular la literatura hecha por los jóvenes.

Este 1ro. de julio, Abril llegó a sus 35. Y con mayúsculas hay que escribir no solo el nombre que recibió cuando fue fundada como una entidad de la Unión de Jóvenes Comunistas, sino cualquier palabra que se le dedique. Porque si grande resulta el agradecimiento de su público, mayor aún es la entrega de su gente.

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