Para no ensombrecer la alegría

Autor:

Nelson García Santos

Con el verano a las puertas, esos meses cuando la gran mayoría se va de vacaciones, el torrente informativo privilegia, por lo general, el alistamiento de las instalaciones recreativas y las disímiles ofertas recreativas que habrá de un extremo a otro del país.

Menos abordado resulta el trabajo destinado a garantizar que ese aumento considerable del trasiego de vehículos, durante ese lapso, transcurra sin contratiempos, pese a la existencia de un mayor riesgo en la ocurrencia de accidentes.

Consciente de esa circunstancia, la Dirección de Tránsito implementa una serie de medidas de obligatorio cumplimiento a favor de la adecuada protección de las miles de personas que viajen de un lugar a otro.

Sobre las administraciones recae una gran responsabilidad, pues son las encargadas de autorizar el transporte que se utilizará y de nombrar un jefe del viaje para no dejar solo al criterio del conductor su comportamiento en la vía.

Quienes van al frente de los vehículos, agregaría que hasta los propios pasajeros, deben velar porque el conductor no ingiera bebidas alcohólicas o transite a exceso de velocidad.

En realidad, en materia de prevención nada se puede dejar al azar. De ahí que todo medio dedicado a la transportación masiva debe ser sometido a una revisión técnica por los especialistas de las unidades provinciales de Tránsito y por los inspectores del Ministerio de Transporte.

Las direcciones administrativas han sido advertidas y están obligadas a cumplir estrictamente con la indicación de no realizar viajes masivos de pasajeros en horarios nocturnos y de nunca emplear tractores con ese fin.

Para tratar de impedir los percances en las carreteras, se llega a la exquisitez de que las empresas e instituciones seleccionen a los choferes sobre la base de su buena ejecutoria en ese desempeño, además de haber pasado el curso de reciclaje del Código de Vialidad y Tránsito.

Las medidas expuestas devienen vitales, debido a que una infracción puede acarrear un desenlace fatal como muchas veces ha ocurrido.

Por supuesto, la Dirección de Tránsito orienta, pero controla el cumplimiento de lo establecido, además de reforzar el patrullaje en las carreteras que conducen a playas, bases de campismo y a los municipios donde se efectúan fiestas populares.

En definitiva, en función de la seguridad vial tampoco se escatiman esfuerzos ni recursos, a fin de prevenir posibles percances y sus fatales consecuencias, capaces de ensombrecer la alegría en un segundo.

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