La nueva democracia griega

Autor:

Javier Alberto Piloto Rodríguez

El caso de la deuda griega no es el de dos socios que buscan ponerse de acuerdo, sino el de la oligarquía financiera internacional en busca de un escarmiento a aquellos que desafíen su poder. Lamentablemente Alexis Tsipras, el primer ministro heleno, no ha estado a la altura de su hozada campaña preelectoral, y ahora parece jugar a la democracia con un referéndum que lo puede definir todo.

Los europeos saben muy bien que Grecia no podrá pagar la deuda. Se trata simplemente de presionarlos hasta hacerlos caer en una situación de vasallaje total. Claro, esto no es del todo inteligente; y quienes están en contra del proyecto paneuropeo —como el premier británico David Cameron— instan al Eurogrupo a deshacerse de Atenas, pues en el fondo saben que esto atentará directamente contra la supervivencia de la eurozona.

Según las revelaciones de varios documentos secretos hechas por el periódico The Guardian, aún con un estricto cumplimiento del plan de austeridad, Grecia continuaría con una deuda insostenible.

Y es en medio de este complejo panorama, cuando las propuestas van de lado a lado, que Tsipras sorprende a Bruselas con un referéndum para el día 5 de julio, donde le pasa al pueblo la decisión final: Ceder o no a las exigencias de los acreedores. ¿Acaso no es esto un acto irresponsable?

Luego de cinco meses, desde que ganara las elecciones, el líder de Syriza ha ido bajando el tono en su lenguaje retador. Tras criticar constantemente a la Troika termina por seguir pidiéndole dinero y prórrogas en los rescates financieros, en lugar de romper definitivamente con los que han llevado a su pueblo a vivir «de forma denigrante», de acuerdo con sus propias palabras.

Estos hechos nos dan la medida de la ausencia de una propuesta alternativa contra el actual estado en que se encuentra la nación helena.

El asunto es serio y ambas partes hablan de un «o todo o nada», pero tal parece que esto a Tsipras no le ha quedado claro. Con tanto tiempo de titubeo ha perdido la oportunidad histórica de darle a Grecia el cambio que necesita. Entonces, ahora presionado por la fecha límite decide fundar un nuevo tipo de democracia, en la que le suelta la papa caliente a una población exhausta, confundida y desmoralizada.

Pienso que ganará el SÍ y Tsipras renunciará, dejando a los griegos en un estado más lamentable aún. Será entonces que la izquierda retrocederá en prestigio y tardará mucho en recuperarse. Esto, sin lugar a dudas, se llama tener poco sentido del compromiso. En política es muy sencillo: si no tienes las agallas de ir hasta el final, ni entres en el juego. Esto podría costarle muy caro al premier heleno.

No basta una semana para convencer a un pueblo tan maltratado acerca de la necesidad de hacer un esfuerzo más, en tanto soberanía significa enfrentarse a los poderosos y optar por un camino lleno de escollos para llegar al Olimpo de la dignidad y la independencia.

Pero supongamos que gana el NO, y Tsipras se halla con toda la fuerza como para defender cabalmente sus propuestas, ¿cuál sería el plan B? Algunos ministros se han adelantado a anunciar que cuentan con dicho plan, que existen otros modos de obtener fondos y que no es el fin del mundo, pero llevan meses sin implementar algo en concreto.

Por otra parte, hasta los premios Nobel en economía, Paul Krugman y Joseph Stiplitz, abogan por el NO, en tanto el proyecto de la moneda común europea nunca ha tenido viabilidad. Explican que el caso argentino prueba la existencia de vida más allá de dejar un sistema cambiario.

Sin embargo, los representantes de los acreedores han anunciado que tomarán tal victoria como el fin tácito de cualquier tipo de negociación y darán el caso como cerrado. Después de esto el FMI colocará al país en una lista de morosos y comenzará un período de dos años con sanciones y acciones que se irán implementando durante este tiempo.

A su vez, Grecia estudia medidas legales en las instituciones de la Unión Europea para evitar su salida de la zona euro. El ejecutivo es el primero en defender la opción de quedarse dentro de la eurozona, pero tal insistencia es solo la incomprensión de la realidad a la que se enfrentan: se han quedado solos.

Tras la convocatoria del referéndum, Atenas impuso un control de capitales, cerrando los bancos nacionales y extranjeros hasta el 6 de julio. Con ello prohibieron sacar dinero del país y limitaron la extracción de los cajeros automáticos hasta 60 euros diarios. Ante tal noticia, las bolsas de valores de Europa y Asia abrieron a inicios de semana con grandes caídas. Todo indica que se avecina una nueva etapa de la crisis financiera, no solo de Grecia.

Los acreedores quieren la dimisión de Tsipras y un cambio de gobierno con títeres de fácil manipulación. Ni por asomo admiten un gobierno de izquierda que sea capaz de ir a la contraria de este juego de deuda sin fin con que pretenden dominar a Grecia y al resto de las naciones europeas de menor peso económico. Sin dudas es este el plan maestro de Berlín para erigirse como capital absoluta de su añorado imperio europeo.

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