Participar participando

Autor:

Maydel Gómez Lago

«Hay que transformar esto»; «Hay que hacer lo otro»; «Hay que buscar soluciones a los problemas»; «Hay que hacerse escuchar»… Criterios como esos, que han sido punto fijo en cada intercambio previo al Congreso, también se oyen dentro y fuera de nuestros comités de base, como si en ello no tuviéramos ninguna responsabilidad, como si fuera asunto de otros, como si no existiera lugar donde participar activamente y con derechos, como si solo la queja fuese capaz de modificar la realidad.

Pero, ¿en cuántos espacios hemos participado sin participar? ¿Cuántas veces hemos ocupado un puesto sin más incentivo que la disposición de solo estar? Porque no imagine nadie que la presencia física (sin la actividad que lleva) es motivo de cambio.

En ocasiones pareciera que solo cumplimos el deber de formar parte y no de contribuir representando intensamente los intereses de los nuestros. Y es entonces, en ese momento, en que se descubre la estancia a medias, que hacemos blanco de las críticas a quien no dijo y debía representarnos como merecíamos.

Pero muchos olvidan que en la selección de quien llevaría nuestras inquietudes iba la mayor parte de nuestras oportunidades. Así que, si no supimos ver las cualidades de quien alzaría nuestras voces, perdimos la mitad del combate. Por eso, escoger a quien hablará por nosotros es otro modo de participar, si es que no somos de esos con palabra fácil.

Los debates sobre la participación de los jóvenes y el criterio de inclusión en los diferentes espacios de toma de decisiones son llevados y traídos de forma ordinaria. Pero la cuestión está en participar de verdad: aportar criterios, exponer las preocupaciones y planteamientos de nuestra gente, pensar y construir soluciones a los problemas. Esta es la forma práctica de ser más útiles.

Al mismo tiempo, la necesidad de ser profundos en lo que planteamos y defendemos es inevitable para lograr la presencia creadora que necesitamos. Saber estar, desde la visión transformadora, nos hace crecer, cambiar, y sobre todo nos compromete con la acción.

Hay que saber aprovechar de verdad la oportunidad de PARTICIPAR, así con mayúsculas, y no dejar pasar la posibilidad de representar los intereses de todos los que no pueden estar y dejan en uno el voto de la participación. Estas ideas son vitales cada vez que aceptamos representar a los otros.

*Delegada y profesora de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos

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