Mis años felices…

Autor:

Norberta Reyes, Chaly*

En 42 años de vida en JR me formé como esposa, madre, universitaria, periodista, dirigente sindical y del Partido, y revolucionaria. Me esforcé en cumplir la parte que me tocaba en la responsabilidad que, aquel 21 de octubre de 1965, Fidel nos encomendara confeccionar un periódico diario de interés para todos, especialmente para la juventud y ser el único vespertino en la capital.

Provenía de la revista Mella, adonde llegué solo con mi título de bachiller y un gran deseo de aprender a hacer periodismo. Tuve mucha suerte… y mucha ayuda.

Cuando nos convertimos en diario, mediante la fusión de Mella y el periódico La Tarde, fue una experiencia nueva e inolvidable, en la cual descubrimos el taller con olor a plomo, papel y tinta, y a sus obreros, cajistas, grabadores e impresores. Aprendí a trabajar en un grupo compuesto por periodistas de experiencia y jóvenes ávidos de aportar nuestras energías y talento a la obra que se fraguaba día a día.

Formé parte de un colectivo que fue mi gran familia durante casi medio siglo, con un clima difícil de repetir.

El año 1969 lo he fijado como una experiencia inolvidable, al crearse la Escuela de Corresponsales de JR, en la que editamos el boletín Telex, de carácter didáctico, y se formaron muchos buenos compañeros, algunos de los cuales creo que aún forman parte de la plantilla periodística de nuestro diario.

Quisiera borrar de mi mente la década difícil de los 90, cuando pasamos de diario a semanario y perdimos tempranamente a algunos compañeros que fueron ubicados en otros medios, algunos de los cuales regresaron luego a nuestras páginas para engrosar la plantilla del semanario económico, financiero y turístico Opciones, hijo de JR.

Con la informatización el periodista trabaja en la calle y en su casa, y eso merma las relaciones interpersonales en las redacciones.

Nuestro diario tuvo y tiene que afrontar nuevos retos impuestos por los cambios tecnológicos más avanzados. Sé que los asimilará como ha hecho hasta ahora.

JR mantiene vivo su frescor e interés para todos los gustos (no olvidar que ahora estoy entre «todos los demás» porque ya no soy joven). Su edición dominical sigue siendo la más buscada. Se distingue por los suplementos, crónicas, reportajes sobre temas interesantes y secciones como Sexo sentido y otras. Ha sabido mantener en alto el humor a través del equipo del ddt.

También un recuerdo agradecido para los lectores de ayer y de hoy que nos estimularon y estimulan con sus críticas y reconocimientos.

Yo nunca he dejado JR, aunque hace años que no visito su redacción. Eso sí, me quedan muchos recuerdos imborrables de los años vividos en ese hermoso colectivo y, muy en especial, los que dedico a «mis viejos queridos», aquellos periodistas que un día llegaron y convirtieron nuestro diario en un aula fantástica, y también a todos (desde el puesto más simple hasta los más altos) los que formamos la familia del Diario de la Juventud Cubana.

Hasta el próximo siglo, los quiero mucho…

* Fundadora del periódico Juventud  Rebelde.

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