Tanques que valen la pena

Autor:

Nelson García Santos

A estas alturas habría que sacar bien las cuentas sobre qué resulta más viable económicamente: si dotar a las viviendas de tanques bajos de mayor volumen y más seguros para almacenar agua, o seguir dejando que proliferen los de 55 galones en cantidades que han llegado hasta 14 en una sola casa.

Porque también está claro que una fuente indirecta de la proliferación del Aedes aegypti se sustenta en la inestabilidad del abasto del preciado líquido y la gran cantidad de vasijas para preservarlo y, para colmo, muchísimas carecen de las tapas o no cuentan con la que logra un cierre hermético.

Hasta en los edificios multifamiliares, en los balcones y en otros espacios, abundan esos recipientes debido a que la cisterna no cuenta con la capacidad suficiente para mantener un abasto estable.

La prevalencia del terrible mosquito se afianza sobremanera, en los desatinos de las personas y la persistente falta de percepción de riesgo de muchas personas.

La necesidad de almacenar agua resulta inevitable en muchísimas ciudades o poblados.   Entonces se debe hacer de la manera más segura, para lo cual hay que contar con tanques adecuados.

Una simple operación matemática revela que a mayor cantidad de recipientes, más chance para la reproducción del Aedes, y muchísimas familias no tienen otra opción que el de 55 galones, el más barato.

De ahí que la noticia, dada desde estas páginas, sobre la rebaja de precios de tanques plásticos de diferentes tipos que se expenden en los mercados, constituyó una buena medida.

Como bien afirmó el colega René Tamayo, esto último es halagüeño, a pesar de que todavía algunos resultan bastante caros si se comparan sus valores con el salario medio de buena parte de los trabajadores estatales. Pero sin dudas es una «ayudita» que no le vendrá mal a muchas familias.

Se podría pensar en abaratar aún más aquellos tanques de una capacidad mediana para posibilitar que, en mayor medida, se puedan ir sustituyendo los generalizados de 55 galones.

De hecho, se invierten millones de pesos en la campaña para mantener la infestación del Aedes por debajo de los niveles que puedan originar la transmisión de temibles enfermedades en un proceso casi continuo.

Y una de las causas de la multiplicación del mosquito está en los tanques. ¿Acaso no sería conveniente dotar a las viviendas de esos envases plásticos que vienen con su cierre hermético? Creo, con permiso del profesor Calviño, que vale la pena.

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