Santiago partió a una nueva aventura

Autor:

Juana Carrasco Martín

«Cuando partía a algún recorrido, yo lo hacía con la idea de que partía a un safari. Yo salía a vivir una aventura donde tenía que cazar personajes o historias. Siempre, detrás de un personaje hay un buen relato, o al revés, y como mejor se encuentran esas cosas es con la gente del pueblo; se trata de sentarse en un bar, en un parque, en una esquina y conversar. Ese era mi método».

La lección para encontrar y hacer un buen reportaje se la comunicó a Luis Raúl en la entrevista que le hizo para Juventud Rebelde en marzo de 2014, en ocasión de recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí, que reconocía la excelencia en la profesión que se le entró en las venas y en la vida entera desde el plomo de la imprenta de su natal Baracoa, le trepó hasta el corazón grande y hermoso de buena persona y la mente siempre lúcida y fiel a su Cuba y su pueblo.

Santiago Cardosa Arias se nos ha ido entre las manos, con esa sonrisa picaresca y siempre joven aunque ya contara 83 años, con esa mirada luminosa para encontrar la historia que supo contar sin teque y con todo el calor humano, desde la sensibilidad y la inteligencia, en un reportaje o en una entrevista.

Lo conocí hace 50 años y fue uno de mis referentes en el periódico Granma, cuando ya lo había leído en la revista Carteles, en INRA y en Revolución, y fue un privilegio y un placer tenerlo como maestro de Periodismo en esa aula insuperable que era la mismísima Redacción.

Brilló entre los grandes del reportaje, y sus «novelas cortas» de hechos reales, como calificó y entendía el género rey del Periodismo, pueden ser leídas hoy con la frescura que el tiempo no puede matar, porque se trata de buen vino, añejado mejor. Algunos de sus trabajos están recogidos en libros como Ahora se acabó el chinchero, Tras las huellas del ciclón Flora y Testimonios sobre el Che. Otros permiten revivir páginas de heroísmo patrio siguiendo la ruta de Martí y Gómez desde Playitas de Cajobabo hasta Dos Ríos, o la épica de los días de Girón, o tocar el trabajo de los mineros a más de 4 000 pies de profundidad, o andar el lomerío con los milicianos en combate decisivo contra el bandidaje contrarrevolucionario o descubrir en una entrevista los valores de un sencillo cubano.

Eso es y será Santiago Cardosa Arias, un cubano sencillo, lleno de valores, un brillante periodista ajeno a la vanidad que nos hace sentirnos orgullosos del oficio y al que recordaré tecleando febrilmente para entregarnos las mejores noticias e historias de vida, sus conflictos y alegrías, o de pronto, con su voz suave y pausada, diciéndonos: «Hasta más ver. Me voy tras un nuevo personaje y una nueva aventura».

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