Un diez para Wikipedia

Autor:

Susana Gómes Bugallo

¿Se imaginan aprenderse la historia del constitucionalismo cubano en una noche? Eso fue lo que le orientaron a una vecinita mía, apenas una semana después de comenzar su décimo grado en un instituto preuniversitario urbano, cuando una de sus profesoras le indicó semejante contenido como estudio individual.

Si la orden escolar hubiese venido acompañada de un material bibliográfico a la mano, una recomendación especializada capaz de guiar la búsqueda con pedagogía e inteligencia, o al menos la certeza de que al día siguiente se sistematizaría el contenido indicado, tal vez este comentario no existiera. Pero, contrario a todo eso, lo que los alumnos de ese centro recibieron como tutoría incuestionable fue una indignante frase: «¡Eso está en Wikipedia!», dijo la profesora. Y dio por terminada su clase de esa tarde, con una indicación que debía cumplirse para el mediodía de la jornada siguiente.

Desesperada y confundida, mi vecina me llamó por teléfono. Ella que —como muchos adolescentes y jóvenes de este país— no tiene computadora y muchísimo menos internet en el hogar, tuvo que acudir a mí para ver si en mi centro de trabajo había la posibilidad de encontrar la información necesaria para su tarea.

Presta a cualquier urgencia estudiantil, corrí en busca de su material, no sin antes prometerme que el asunto no iba a quedarse ahí. Porque, ¿a quién se le ocurre semejante disparate y tamaña falta de respeto?

Si la intención es que los alumnos estudien, para eso están los plazos de investigación, las bibliotecas escolares, y hasta la orientación de búsqueda en internet; pero con la certeza de que los laboratorios del centro docente y los Joven Club cercanos a la institución serán capaces de brindar el servicio requerido a los estudiantes.

Por otra parte, si tan necesitadas están las nuevas generaciones y el país en general de adquirir y perfeccionar la cultura jurídica, ¿cómo la intención va a ser meramente reproducir una historia constitucional tan rica e importante de entender, para vivir con plena conciencia en Cuba? ¿Cómo resumir en una noche comparaciones, superioridades, deficiencias, mejoras y luchas constitucionales desde los textos jurídicos españoles del siglo XIX hasta las reformas a nuestra Carta Magna? ¿Ese es modo de hacer aprender, razonar y crecer a las juventudes?

Conquistas nos enorgullecen y debilidades no nos faltan respecto a lo que está viviendo la educación cubana en la actualidad. Pero mientras desde las políticas y el pensamiento se trabaja para enrutar los tiempos presentes con nuevas perspectivas educacionales, ¿cómo es posible semejante inconciencia por una formadora de jóvenes? ¿Qué aptitudes y conocimientos se consiguen con esas tareas intempestivas que tienen la intención de pasar por un contenido que ni siquiera será leído por los alumnos, tan diestros a veces en el arte de copiar y pegar?

Fin de la historia. Mi vecina tuvo su página de Wikipedia titulada Historia del constitucionalismo cubano (con sus incoherencias, inexactitudes e indiscriminados resúmenes, típica personalidad de ese sitio online). La copió en su teléfono móvil (lo más parecido a una computadora de entre lo que tenía al alcance) y luego la volcó sin reparos en una hoja que al día siguiente llevaría a clases. Pero ese mismo día volvió jurando que no haría una tarea más, porque la profesora ni se acordó de la orientación dada. Así como esos muchachos pudieran no acordarse nunca de la historia constitucional cubana.

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