A más integración menos importaciones

Autor:

Nelson García Santos

A diferencia de lo que muchos pueden pensar, todavía hay posibilidades de hacer mucho más en la integración industrial, esa que apuesta a una cooperación entre las fábricas del país para, en conjunto, lograr determinada producción.

Hay ejemplos de progresos en este empeño que ahora están tomando nuevos bríos, impulsado por la necesidad de sustituir importaciones, una ganancia neta que resulta, a la vez, un resorte para reanimar aun más la elaboración de piezas, partes y equipos.

Por ese camino se logra una mejor explotación de la infraestructura de la industria que, según el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, debe ser capaz de producir todo lo que se pueda en el país.

Para ello resulta necesario retomar también en las entidades, en la medida de las posibilidades, renglones que fabricaban, pero ante la escasez de recursos materiales y financieros resultó inevitable suprimir en determinado momento.

En un análisis con dirigentes de ese sector en Villa Clara, Ramiro Valdés alertaba que la dirección de cada industria debe conocer lo que puede hacerse en cada entidad teniendo en cuenta los medios disponibles en su base productiva.

Esto resulta primordial para la integración, pues esta pasa, indiscutiblemente, por el imperativo de que los suministradores de componentes industriales indaguen directamente con sus posibles consumidores, sobre aquellas piezas, equipos o accesorios que necesitan y sus entidades tienen facilidades para proveerlas.

En una provincia que cuenta con diversas industrias, la cooperación entre todas puede facilitar la fabricación total o parcial de un equipo que por sí sola ninguna la podría realizar.

Como se aprecia, la integración industrial tampoco es cuestión de coser y cantar. Necesita de ingeniosidad, coordinación y perseverancia. Y, sobre todo, de mente abierta y audaz para buscar soluciones con la utilización de una cooperación abarcadora.

Más allá de lo avanzado en ese proyecto se requiere todavía explotar esa posibilidad que está delante de los ojos, pero sigue en cierta medida escurridiza aun a la hora de meterse en cintura, y que, como una mina de oro, apremia explotarse.

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