¿Dónde se lleva el condón?

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

En la billetera, en el bolso, en el bolsillo, en la mochila... Y usted que me lee sugerirá otros lugares en los que, hombres y mujeres, muchachas y muchachos, pueden guardar el condón. Claro, si comprenden que con él no se obstaculiza el placer y son conscientes de su efectividad para evitar un embarazo y la transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS).

Desconozco cuántas personas ahora sí llevan en su cartera o en el bolsillo trasero del pantalón una cajita de condones, pero me atrevo a afirmar que aun cuando sean muchas las que sí puedan mostrármelo, no todas lo usarán en el momento preciso.

«Le enseño que tengo condones en la billetera para que ella vea que me protejo, pero con eso me gano su confianza y entre nosotros no lo usamos», me dijo un joven estudiante de Economía de la Universidad de La Habana.

Y la confianza, pienso, se vuelve un arma de doble filo. Y la presión que un muchacho puede ejercer sobre su novia de menor edad, también. «No vamos a sentirnos bien, no es igual… Además, ¿no me quieres? Entonces confía en mí», le dirá…

Aunque las campañas educativas no cesan para que adolescentes y jóvenes tengan relaciones sexuales protegidas mediante el uso del preservativo, las cifras de abortos y regulaciones menstruales para interrumpir la gestación se incrementan en el país y cada vez en edades más tempranas.

Es un derecho de la mujer cubana decidir cuántos hijos tener y en qué momento de su vida, y es absolutamente legal interrumpir su embarazo si así lo desea, pero de manera general se abusa de este derecho y de la confianza en los especialistas que realizan los procederes hasta el punto de que una misma muchacha acude a esta ¿solución? más de una vez.

¿Cuántas conocerán los riesgos a los que se exponen cuando se someten a la interrupción de su embarazo mediante una regulación menstrual o un legrado? ¿Acaso sus padres o sus maestros les han hablado sobre ese tema alguna vez? A ellas mismas, quizá, no les haya interesado preguntar, leer, investigar…

Cuando el condón sobra en medio de una relación sexual, luego vienen los lamentos. Y no solo es el embarazo que sorprende, es también la ITS que angustia, y es el riesgo de padecer cáncer cérvico-uterino, precisamente por no tener relaciones sexuales con doble protección, es decir, usando preservativo, y usando algún método para evitar el embarazo.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Conversar con los adolescentes y jóvenes en casa, en la escuela, en el barrio, en cualquiera de sus espacios. Ellos comienzan sus relaciones sexuales y no siempre están correctamente informados sobre la necesidad de tenerlas de modo seguro.

A veces ni con eso basta, porque aunque el condón se lleve en el bolso, la cartera, la billetera… coincido con la investigadora del Centro de Estudios Demográficos Gisell Rodríguez Gómez cuando me dijo: «El condón donde mejor se lleva es en la mente».

Llevándolo ahí, ningún chantaje emocional de un novio triunfará sobre la ingenuidad de una muchacha; no quedará herida la confianza de ningún miembro de la pareja, no proliferarán las ITS y no necesariamente se acudirá a procederes riesgosos como escape ante un embarazo no esperado.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.