La urgencia de un nuevo apostolado

Autor:

Rafael Polanco Brahojos*

Cuando en medio del período especial la dirección de la Revolución decidió crear la Oficina del Programa Martiano, el 9 de abril de 1997, se iniciaban grandes desafíos.

El 19 de mayo de 1997 fue presentada públicamente y oficialmente dicha Oficina en el Memorial José Martí, con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces Segundo Secretario del Partido y Ministro de las FAR.

Desde entonces, fue la pasión, la perseverancia, el estilo de trabajo de coordinar, integrar e implicar del compañero Armando Hart, una figura clave para sumar en todo el país al mayor número de voluntades y hacer avanzar los objetivos fijados en el acuerdo del Consejo de Estado que dio vida a la naciente institución.

En ese acuerdo quedó establecido que su objetivo esencial era preparar un programa para la más amplia difusión y promoción nacional e internacional del pensamiento, la vida y la obra del Maestro, con la participación de las instituciones estatales, culturales, educacionales, científicas y sociales del país.

Por ello no fue casual que en el balance trienal 2014-2016, realizado el pasado mes de marzo, con la participación de organismos de la Administración Central del Estado, organizaciones de masas, la UJC y sus organizaciones juveniles, y los medios de comunicación, el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, expresara el reconocimiento a Hart y a su equipo de colaboradores por el aporte que está haciendo el Programa Martiano, con la imbricación del trabajo de los organismos, las instituciones y las organizaciones, en la promoción de las ideas del Apóstol, y cuyos positivos resultados en todo el país fueron expuestos en el encuentro.

En esta tarea debía auxiliarse del Centro de Estudios Martianos y la Sociedad Cultural José Martí —que integran el sistema institucional de la Oficina—, así como de las demás instituciones martianas.

Como expresó el compañero Díaz-Canel, hoy, gracias al trabajo integral que se está haciendo, se ha ido generando, desde lo institucional, un movimiento de masas eminentemente martiano, y se ha convertido no en un movimiento impuesto, sino en un movimiento que surge de manera natural y que está en los jóvenes, que está en las personas adultas también, y en personas de más experiencia que sienten con pasión el tema martiano y han asumido el legado del Maestro como un principio de vida.

En el plano internacional, el Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, aprobado por la 32da. Conferencia General de la Unesco, celebrada en París en octubre de 2003, representa uno de los pilares principales de la labor de la Oficina del Programa Martiano, y entre sus acciones fundamentales se encuentra el sistema de eventos trienales que desde el 2003 vienen efectuándose con gran participación académica mundial.

La 2da. Conferencia Con todos y para el bien de todos, efectuada en enero de 2016, devino el evento de pensamiento plural más importante a nivel internacional y logró reunir en La Habana a más de mil representantes de 53 países.

El Proyecto impulsa y estimula la creación de cátedras martianas, que vienen abriéndose sistemáticamente en universidades de otras naciones, entre las que se destacan Venezuela, México, Argentina, Brasil, República Dominicana, Costa Rica, Panamá y España.

Como se ha subrayado al hacer este balance de 20 años, lo alcanzado hasta aquí en la promoción del legado martiano —con su carga ética, patriótica, humanista y antimperialista— , junto a las ideas de Fidel, continuador de la obra del Apóstol, es la contribución que la Oficina del Programa Martiano realiza, con modestia, para enfrentar —en un mundo cambiante y cada vez más complejo— la tarea estratégica de preservar la unidad de la nación, afirmar la identidad nacional y estimular en cada ciudadano una conducta cívica y patriótica que fortalezca, para hoy y para mañana, la sociedad cubana.

Interpretar y actualizar el significado de la tradición revolucionaria desde la cosmovisión martiana, y continuar formando en ella a las nuevas generaciones, son el gran reto que la Oficina —junto al conjunto de la sociedad cubana, encabezada por el Partido Comunista de Cuba— asume con la puesta en práctica del Programa Nacional de Estudio y Promoción de la Vida y Obra de José Martí.

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