El ejemplo de Mongo

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Mongo Castillo le dejó, ante todo, la fuerza de la perseverancia y de la fe en lo que cree. Y no quiere decir que el actor Osvaldo Doimeadiós no la tuviera, pero asumir este personaje en la serie LCB: Lucha contra bandidos, en el momento preciso de su vida, fue como un regalo que siempre le agradecerá a su director, Alberto Luberta Martínez.

Sentirse con la madurez propia de los años dedicados a la actuación fue un punto a favor, pero no bastaba. Doimeadiós me contó que quiso no solo actuar,  sino, ante todo, ser natural, espontáneo, ofrecerle al público de esta serie un guajiro como tantos en nuestro país: severo en su actuar y no por eso menos vulnerable a los tropiezos de la vida.

Ambicionó que no se pareciera Mongo Castillo al Pipo Pérez que provocaba risas. Se propuso lograr un sello, ser auténtico sin impresionar y sin «montar el personaje», como a veces se cree que deben hacer los actores. Se esforzó mucho por imaginarse a sí mismo en el enfrentamiento al bandidismo en el Escambray en la década del 60 para que Mongo fuera él, o él fuera Mongo, sin importar la distancia en el tiempo.

Hoy, además de los aplausos (merecidos) que agradece, posee el Premio Caricato 2017, otorgado, por la Asociación de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en la categoría de actuación masculina.

No se infla de un orgullo vanidoso, porque se lo impide su esencia, pero está feliz, sé que lo está, porque superó el reto que le deparaba esta, su primera serie en televisión y porque puso lo mejor de sí en el empeño por mostrar episodios de la historia cubana sin excesos de didactismo sino con lo positivo y lo negativo que tienen los héroes y los antihéroes, seres humanos al fin.

Obstáculos tuvo, como todos los que soñaron la serie. Anhela que no se retrasen autorizaciones y que el apoyo de las instituciones sea más efectivo en la realización de la segunda temporada, próxima a salir al aire, en correspondencia con las peticiones del público, sus creadores y productores.

Y comparte el Caricato, sé que lo comparte, y estos anhelos, con quienes estuvieron en el elenco de LCB: Lucha contra bandidos y también fueron nominados. Fernando Echevarría, con su personaje El Gallo, y Dennys Ramos, con su Cristóbal Oviedo, porque cada uno, desde su rol, caló en los espectadores y dejó encendida la chispa de la avidez por saber más de nosotros mismos y de la historia que nos precede.

Esta serie, como ya lo he escrito en otras ocasiones, fue un acierto inmenso en medio de los intentos por contar nuestra historia, entre otras razones, porque se tomó como punto de partida la perspectiva más humana y porque se «dispararon» las loables actuaciones, sin artificios ni grandilocuencias innecesarias. Mongo Castillo es un ejemplo, y el público, que no responde a compromisos de ningún tipo, así lo ratifica. ¡Enhorabuena!

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