¿Qué es el patriotismo?

Autor:

Lázaro Fariñas

Según la Real Academia de la Lengua Española, un patriota es «una persona que tiene amor a su Patria y procura todo su bien». La Academia no especifica que un patriota tiene que vivir en su patria, así que se puede vivir en cualquier lugar del mundo y sin embargo, ser un patriota con tan solo quererla y desearle lo mejor.

Hace unos días, en la Mesa Redonda se trató el asunto. Básicamente, ¿qué es el patriotismo? fue el tema del debate. La Mesa la dirigió Arleen Rodríguez y entre los panelistas estaba mi amigo, el periodista Reynaldo Taladrid. ¡Cuánto me hubiera gustado participar en un programa como ese de la Televisión cubana, ya que en la década de los 90 participé en muchos programas de ese tipo en la televisión y la radio miamense!

Creo que discutir sobre el tema no tiene fronteras y creo que las opiniones al respecto pueden ser innumerables. En los programas tanto radiales como televisivos en los que discutí sobre lo que es el patriotismo en Miami, era sumamente difícil hacerlo, ya que en muchas ocasiones los cubanos que debatían conmigo se ufanaban de ser verdaderos patriotas y sin embargo, todo lo que hacían y decían era precisamente para hacerle daño a Cuba. Los relajeaba diciéndoles que eran «patriotas de café con leche».

Hablar sobre el patriotismo, estando fuera de la patria es muy diferente a hablar estando en ella. Al pasar los años, sea verdad o mentira, para muchos cubanos Miami se ha tornado en su verdadera patria. Se han inventado, como lo definía mi amigo el magnífico periodista cubano Luis Ortega, una «patria portátil». Yo le decía que a la nación imaginaria que se habían inventado le habían cambiado el nombre, y de Cuba, le habían puesto Exilio. Exilio, que en realidad solo existió por unos años, aquellos primeros después del triunfo de la Revolución, y que poco a poco fue transformándose en una comunidad de inmigrantes cubanos, como realmente es en la actualidad.

Aquí solamente le llaman Exilio el grupito de vividores y pícaros que siguen viviendo del dinero que le tumban al Gobierno de Estados Unidos para hacer propaganda contra Cuba. Estos pícaros que se autoproclaman «patriotas» en Miami son la negación de la definición de la palabra, tal y como lo define la Real Academia, ya que estos se alegran de todo lo malo que pueda suceder en Cuba y en el fondo odian a su pueblo y le desean lo peor.

La verdad es que siempre me he sentido cubano y nunca me he definido como otra cosa, y a pesar de vivir en Miami, siempre afirmaba en aquellos tiempos, y lo sigo afirmando hoy, que la Cuba que existía y existe de verdad estaba y está a 90 millas al sur de Estados Unidos.

José Martí, que adoraba a Cuba, decía que la llevaba en su corazón y referíase a sus palmas «como las novias que esperan», así es que al Apóstol de nuestra independencia nunca se le ocurrió decir que Cuba, aunque la llevaba en su corazón, estaba en el lugar en el que él residía, sino allá, donde las novias esperaban.

Como he dicho en otras ocasiones, he vivido toda mi vida adulta fuera de mi tierra. Eso no me hace menos cubano, pero sí me hace un poco extranjero, ya que no es lo mismo estar tocando todos los días la tierra que nos vio nacer, con sus defectos y sus virtudes, que estar en tierras queridas pero extrañas.

Soy cubano, pero nunca, a pesar de que estoy de acuerdo con la definición que le da la Real Academia a la palabra, me he proclamado un patriota. Quizá la palabra la considero demasiado grande.

Me gusta hablar de Cuba, mi música es la cubana, al igual que la comida que cocino y como, y tengo muchas de las costumbres de mi pueblo. A mis hijas que nacieron aquí les he impregnado desde que nacieron la idea de la cubanía y si le preguntan qué son, dicen que son cubanas.

En Miami veo la televisión norteamericana, pero también veo la de Cuba, los noticieros cubanos y algunos programas de entretenimiento. Nunca veo un juego de béisbol de las Grandes Ligas y sin embargo, a cada rato me pongo a ver los juegos de la Serie Nacional cubana. Me gusta jugar dominó, tomo ron Havana Club, tengo en mi casa, colgado en una pared, un enorme cuadro de José Martí, y cientos de libros sobre Cuba.

Hay una realidad, y es que los que vivimos fuera de la patria poco podemos hacer por ella, pero si la queremos de verdad, lo que sí podemos hacer es no hacerle daño y desearle siempre lo mejor, alegrarnos de sus triunfos y lamentarnos de sus derrotas y dificultades. Ahí está el verdadero patriotismo, en el amor a la patria que nos vio nacer.

Y si se habla de patria y del patriotismo, siempre es bueno terminar con aquellas palabras del Apóstol: «La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor».

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.